El síndrome del superviviente

El síndrome del superviviente

Mi deseo para estas navidades, que ningún trabajador se sienta solo ante las adversidades. El síndrome del superviviente es una de ellas.
24 Diciembre 2013

Desgraciadamente, en los últimos años viene siendo habitual el despido de trabajadores en las empresas. La situación socioeconómica que vive el país no es nada alentadora. Como no podía ser para menos, el interés por las personas que ven truncado su futuro es máximo, sin embargo también existe un riesgo emergente en las personas que no han sido despedidas (y no tienen por que serlo). En este sentido nace lo que se conoce como el síndrome del superviviente.

¿Qué ocurre dentro de la mente de este “superviviente”?. De entrada varias preguntas del tipo ¿Seré yo el siguiente?, ¿Qué será de mí?....

Uno de los aspectos clave en este síndrome es el desgaste psicológico que supone. Un trabajador que está más pendiente de su empleabilidad que de su trabajo diario implica un grado de estrés que puede derivar en conductas de riesgo. ¿Qué motivación puede tener un trabajador que no encuentra estabilidad en su empleo?. ¿Qué le podemos pedir a este trabajador?

Si bien la situación es la que es y en este sentido poco podemos hacer, sí que está en nuestras manos evitar que este desgaste psicológico vaya a más. No es tarea fácil y cada persona es un mundo, pero vamos a intentar entender la vivencia interna del trabajador y lo haremos de la mano de Beck y su triada cognitiva sobre la depresión.

Aaron T. Beck defiende el concepto de triada cognitiva basándose en tres componentes:

  • La visión negativa acerca de sí mismo
  • Interpretar las experiencias de manera negativa
  • La visión negativa del futuro.

Desde luego, para un trabajador que está viviendo el síndrome del superviviente, estos tres componentes están al orden del día.

Visión negativa acerca de sí mismo

“¿Seré yo el siguiente?. Probablemente sí. No merezco estar en esta empresa y seguro que me echan”. Esta visión negativa sobre sí mismo le hace carecer de valor, sentirse inútil. Evidentemente debemos trabajar con la autoestima. Hacer sentirse útil al trabajador en este contexto que nos toca vivir es imprescindible. La utilidad del trabajador debe ser medida por el simple hecho de ser persona antes que trabajador.

Interpretación de las experiencias de manera negativa

“Es inútil. Haga lo que haga estoy evocado al despido”. Las demandas que le hagamos al trabajador, por muy simples que sean, pueden ser interpretadas por éste como obstáculos inalcanzables. El sentimiento de derrota y frustración harán que las experiencias sean vividas desde una dirección negativa. Hacer que el trabajador viva su día a día como una secuencia y no como el final del camino es una tarea ardua, pero hay que intentarlo. Más vale hacer algo que no hacer nada. No creo que empeoremos la situación.

Visión negativa del futuro

“Cuando me despidan, ¿Qué será de mí?. ¿Dónde trabajaré? O simplemente, ¿Volveré a trabajar?”. La visión negativa acerca del futuro no es característica única de los trabajadores con este síndrome. Las personas que están desempleadas, y más aún si son de larga duración, también lo padecen. Del mismo modo, no nos debe parecer extraño un bajo rendimiento laboral. La conducta de estas personas está motivada por una sensación de futilidad acompañada de una inhibición psicomotríz. ¿Qué haríamos nosotros en su lugar?

Como vemos, lo que se le puede pasar por la cabeza a la persona objeto del síndrome del superviviente es una cuestión que merece atención. En mi opinión, el apoyo social es imprescindible. Que la persona no se sienta sola es fundamental. No es necesario ser psicólogo para acompañar y entender estas situaciones. Tan sólo un poco de empatía es suficiente. Ayudemos como ayudemos, siempre desde un desinterés propio y un interés por la persona, no creo que empeoremos las vivencias que está experimentando.

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