BILL CLINTON: Un lider más humano

BILL CLINTON: Un lider más humano

No hace falta ser un superdotado para liderar. Solo tener ideas claras de lo que quieres conseguir y ganas de vivir para comprobarlo y compartirlo.
28 Mayo 2014

Que Bill Clinton ha sido líder no nos cabe duda. Ha sido Presidente de los Estados Unidos de América. Pero creemos que hoy es aún más capaz de liderar porque  la perspectiva del paso del tiempo y la reflexión sobre sus experiencias le dan un valor añadido que le permiten afirmar que un líder debe de tener “constancia en los objetivos, valentía en las decisiones, confianza en uno mismo, sentido común para escuchar a los otros, coraje para admitir errores, capacidad para delegar responsabilidades y fe al mismo tiempo en la intuición y en el intelecto”. Cuando uno le oye decir esto no puede evitar en ir pensando en su trayectoria de dominio público en su vida política y en su vida privada, y va entendiendo el porqué fundamenta cada afirmación. Y ello le da una mayor fuerza a sus convicciones, porque le ha faltado decir que es más líder quien no se avergüenza de hacer públicas sus reflexiones y por el contrario, las explica para compartir con quienes le escuchan el beneficio del liderazgo.

Nadie ha valorado la lucha de Bill Clinton en la seguridad vial. Porque tampoco han sido priorizadas como noticiables las decisiones tomadas durante su mandato para hacer bajar la escalofriante cifra de 50.000 muertos al año en accidente de circulación en las vías públicas norteamericanas que consiguió reducirse en un 5%. Porque un análisis de las medidas federales tomadas en los temas de tráfico mientras fue presidente nos descubren que

 - Tuvo que poner orden en las liberalizaciones que algunos estados tomaron sobre los límites máximos de velocidad en zona interurbana al detectar las puntas estadísticas de mortalidad en las carreteras especialmente desiertas de vehículos de las inacabables planicies del centro del país, y decretar las 50 millas/hora generalizadas, medida impopular pero que tuvo beneficiosos efectos inmediatos en la morbilidad circulatoria. Tras Clinton, cada Estado ha vuelto a imponer su límite máximo de velocidad diferente. Y los accidentes mortales se han mantenido sin descensos significativos. 

 - El empirismo americano que siempre basa sus medidas en datos reales abrió un mercado de venta de información sobre accidentes y víctimas de tráfico que rebasó los límites de la tolerancia por las entidades responsables de la seguridad vial. El muerto americano pretendía ser el mismo que el europeo (a 30 días) pero este dato desprecia a los muertos a partir del día 31 y ello hizo que los Institutos privados que pujan por vender a mejor precio sus datos a los compradores de información para una mayor calidad de la prevención, ofrecieran “muertos” (perdón por la frivolidad lingüística) a 60 días, entrando en una cadena de contraofertas de “muertos” a 90 días…. Que obligó al equipo Clinton a poner fin al mercadeo de datos definiendo que el “muerto” americano en accidente de tráfico es el muerto a los 365 días (muerto al cabo de un año).  

Lo cierto es que tras la etapa Clinton los datos de mortalidad de tráfico USA no acaban de dar el salto de retroceso necesario y manteniéndose por encima de los 40.000 muertos al año sigue siendo tras la India y China uno de los paises del mundo con mayor mortalidad en valor absoluto. No nos consta que los sucesivos presidentes hayan tomado en consideración la mortalidad de tráfico como un objetivo social preferente como ha venido haciendo la UE desde el año 2000 con resultados espectaculares de descenso. Los sociólogos nos lo podrán explicar.

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