¿Te quema el trabajo? Estos son los síntomas del burnout

¿Te quema el trabajo? Estos son los síntomas del burnout

Afectivos, cognitivos, físicos, comportamentales y motivacionales
20 Julio 2018

El burnout es un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización, y realización personal reducida que puede darse en personas que trabajan de algún modo con gente. A grandes rasgos, produce síntomas a nivel afectivo, cognitivo, físico, comportamental y motivacional, que se ven reflejados a nivel individual, interpersonal y organizacional.

A nivel afectivo, se puede decir que la persona siente que los recursos personales se han agotado; se tiene la sensación de haber aguantado durante demasiado tiempo, y con demasiado esfuerzo, una situación que no ha cambiado y que incluso parece que tienda a empeorar. En las relaciones con los compañeros se tienden a comportar de forma irritable, extremadamente sensible, e incluso fría y distante. Finalmente, los profesionales no se sienten cómodos en el trabajo; la satisfacción es baja. Como veremos posteriormente, estos son probablemente los síntomas más característicos y específicos del Burnout.

A nivel cognitivo, estos profesionales sienten que necesitan ayuda; tienen sentimientos de impotencia; no se pueden concentrar durante mucho tiempo; aparecen errores, descuidos, olvidos en citas, en entrevistas... Se ven a sí mismos como menos eficientes, lo que a nivel interpersonal se traduce en un distanciamiento, en un negativismo y un pesimismo que es percibido por los pacientes, los clientes... Se da incluso hostilidad o suspicacia con los propios compañeros de trabajo.

A nivel físico tenemos, desde los síntomas clásicos de situaciones de estrés (dolores de cabeza, náuseas, dolores de espalda...), hasta la aparición de una fatiga crónica -el estar sumamente y permanentemente cansado, físicamente exhausto. También, en algunas ocasiones, aparecen desordenes psicosomáticos relacionados -como úlceras, trastornos intestinales, coronarios... Finalmente se da la aparición de reacciones a nivel fisiológico -como hipertensión, incremento en la presión sanguínea...

A nivel comportamental, al parecer, en una primera fase, surgen consecuencias típicas de un mayor nivel de activación (arousal): un mayor nivel de actividad, un incremento en el consumo de estimulantes (café, tabaco...); la práctica de deportes de riesgo; el conducir más rápidamente; el comer mucho más o mucho menos de lo habitual; el incremento de la agresividad en las repuestas. Al parecer, en una segunda fase, se pasa a un comportamiento totalmente opuesto, -diríamos que mucho más pasivo: se reducen y evitan los contactos sociales, se abandona la actividad general, distanciándose de los propios compañeros, recogiéndose en espacios solitarios. Como el comportamiento anterior tampoco ubicaba a las personas en una posición demasiado popular, los clientes, pacientes e incluso los propios compañeros también permiten esta ignorancia mutua. Estos comportamientos se trasladan frecuentemente a la vida privada, con sus propias consecuencias. Es bien conocido que la falta de apoyo social en el trabajo supone un incremento del riesgo real de este tipo de trastornos.

En cuanto a las motivaciones, se puede decir que las motivaciones intrínsecas de estos profesionales desaparecen: todo aquello por lo que valía la pena luchar parece que ya no tiene sentido ni merece la pena. Precisamente, es el profesional que se volcaba en su trabajo y mostraba iniciativa, trabajaba duramente y de forma eficiente, el que, de forma progresiva, acaba por cambiar drásticamente: su motivación por el trabajo es baja, hay una resistencia en realizar la actividad. El entusiasmo se transforma en resignación e impotencia.

Todos estos síntomas descritos pueden parecer demasiado generalistas, no específicos, e incluso a veces contradictorios. Pero esta es la realidad: para llegar a diagnosticar el síndrome de Burnout tendremos que reconocer nuestras limitaciones, y comprobar que los instrumentos de evaluación son los que nos permiten distinguir mejor su diagnóstico.

Estos contenidos forman parte del curso Especialización en Toxicología Psicosocial, un programa de formación que analiza de forma especial el estrés en el campo laboral y sus distintas formas (síndrome de Burnout, el mobbing y el síndrome de estrés postraumático), así como sus consecuencias (somáticas, psiquiátricas) y conductas de riesgo asociadas (incremento del consumo de drogas, alcohol, psicofármacos y tabaco, alimentación inadecuada, sedentarismo, retrasos en la consulta médica y menor seguimiento de los tratamientos, incremento del riesgo de accidentes y, especialmente, absentismo laboral). El curso va dirigido a todos los profesionales relacionados con el ámbito laboral, de forma particularmente especial a médicos del trabajo e higienistas. El profesor Tomás Camacho, Doctor en Medicina y Experto en Toxicología, es el autor y dinamizador del curso. 

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