El sobrecoste de la televisión pública

El sobrecoste de la televisión pública

Una televisión demasiado cara y posiblemente, prescindible
9 Abril 2014

Enciendes la televisión y tienes a tu disposición decenas de canales gratuitos. De ellos se pueden distinguir emisoras que se financian de forma autónoma, mediante los ingresos que se consiguen por publicidad y demás servicios, tal y como funciona un negocio bien gestionado. Otras, total o parcialmente subvencionadas por el contribuyente mediante impuestos (a veces con procedimientos y cifras poco transparentes), aunque no hagas uso de ellas.

Surgió la moda de crear televisiones autonómicas. Claro, como la comunidad vecina tenía una, yo también quiero la mía propia, ¡vaya a ser menos que él! Al afán de ser más que el vecino, se une el bajo control y supervisión de los entes públicos, digamos que sólo sobre sus medios de comunicación. Pero desde el año 2010 se ha visto una clara tendencia a la inversa. El caso más reciente el cierre del canal 9 valenciano, con 154 M€ de presupuesto en 2012, una deuda de 1.219 M€ y con una audiencia inferior al 5%.

Debido a los recortes en todos los sectores, las comunidades han visto que no pueden financiar de la misma forma un servicio de radiotelevisión que en todos casos, puede ser prescindible. Una disminución de presupuestos que, por ejemplo, en TVE ha pasado de 1.200 M€ anuales en 2010 a 293 en 2013, una reducción del 76%. No hace falta preguntarse si esta reducción hubiese sido posible antes, ahorrando a las arcas públicas unos cuantos millones de euros, aunque claro, algunos se hubiesen quedado sin sus viajes privados.

Sin embargo, en algunas comunidades surgen quejas determinadas donde relacionan la preservación de su “identidad cultural”, refiriéndose al idioma co-oficial de la región, con el mantenimiento de la subvención al medio de comunicación sin hacer alusión a su gestión. Nada que ver, la disminución de las transferencias del estado por este concepto no es ningún ataque al idioma, sino una mejor gestión de los pocos recursos disponibles.

Yo, soy partidario de la autofinanciación. ¿Porqué financiar de forma común un servicio del que sólo hacen uso determinadas personas? Raramente veo la televisión, y considero que no debería estar pagando por servicios que no uso si no es por un bien común, como podría ser el transporte público. Creo que la solución a toda la controversia creada por la radiotelevisión es más simple de lo que parece, pero la demagogia y el intencionado descontrol del gasto público no lo permiten. La privatización de la cadena, o la gestión pública pero financiada mediante aportaciones directas de los propios usuarios sería la opción más viable y crearía una menor controversia. Quien quiera, paga el canal, y quien no, podrá seguir disfrutando de los demás canales de la televisión que sí están bien gestionados y son gratuitos para el usuario. Eso sí, siempre y cuando se materialice en un menor pago de impuestos correspondientes a esa partida. De esta forma el contribuyente sabría realmente el coste en todo momento del servicio, y debería hacer una mayor transparencia. Quizás el mantenimiento de un canal para todo el territorio puede ser una opción, pero no uno para cada comunidad.

*Datos obtenidos de los presupuestos anuales autonómicos

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