JOSEP LLUIS FERNÁNDEZ: Los bomberos en la seguridad vial

JOSEP LLUIS FERNÁNDEZ: Los bomberos en la seguridad vial

Llegan al accidente. Ponen en orden el caos de los desperfectos, los fuegos y las más inmediatas medidas de auxilio. Excarceran a la víctima. Lo tranquilizan....Y se van…. En silencio…En bloque… Misión cumplida....
25 Marzo 2015

Hemos podido contemplar la labor de los bomberos desde la vertiente técnica o de organización. Pero el homenaje en nuestro Blog ha querido dar la oportunidad a resaltar el valor humano de su servicio. Nadie mejor que Josep Lluis Fernández, ya conocido como el “cura de los bomberos” al que hemos pedido su aportación (con su gran colaborador Esteve Rifá) y mantenemos íntegro el texto de su visión… su vida en el cuerpo…. En cuerpo y alma….En su artículo que él titula:   QUE SON Y COMO SON LOS BOMBEROS

“Mi aportación sobre el mundo de los bomberos está basada en mis más de 57 años de profesión. Y luego, también como sacerdote desde hace 43 años.

Todo comenzó cuando tenía unos 6 años, en un incendio de 4 apartamentos en la casa de mis padres,  en el Eixample de Barcelona, en el mes de diciembre a las 3 de la madrugada, y buscando refugio en la casa vecina saltando por el tejado.

Y hasta la fecha en donde se han entrelazado infinidad de  hechos y anécdotas, tristezas y alegrías pero también con el dolor de vivir la muerte de unos 47 compañeros bomberos funcionarios y voluntarios.

En estos momentos de mi ya larga vida, como ser humano, pasan por mi mente infinidad de recuerdos que comienzan en los años 1958 al crear ese organismo con el elemento principal e imprescindible, la persona. Unos jóvenes llenos de ilusión (algunos menores de edad) y con unos medios muy rutinarios para trabajar: una hacha y con nuestros propias bicicletas. Todo con la  ilusión del servicio a los demás.  

Con los años, aquellos inicios fueron tomando forma jurídica, inicialmente como Distrito Forestal del Estado, Ministerio de Agricultura en la provincia de Barcelona, y, luego con la creación del Cuerpo de Bomberos de la Diputación de Barcelona hasta llegar a la actualidad en donde se aglutinan unos 2500 bomberos voluntarios y 2500 funcionarios de la Generalitat catalana al servicio de la sociedad, sin olvidar al Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Barcelona cuya dependencia es municipal.  

Hasta aquí, el organigrama rápido y breve.

Ahora ya entro en el que somos los bomberos. En primer lugar un grupo enorme de personas con un valor innegable y ganas de servicio hacia los demás. Como tal Cuerpo siempre existen personas que sienten en mayor o menor medida el uniforme que les dignifica. Pero eso es normal dentro de la vida de la sociedad.

Desde el primer momento que suena la alarma en el parque entra en tu interior la inquietud de lo que encontrarás y verás. Los años de servicio no te hacen indiferente y la mente va muy deprisa mientras el vehículo y su sirena pide paso.

Llegas y ves, miras, piensas y actúas. Pero ante un accidente de tráfico, de un hundimiento de una casa, de una persona en las vías del tren, de un pequeño o adulto muerto, de los que se han quedado sin hogar, la reacción puede parecer la misma pero los sentimientos son distintos. Actúas, luchas, vences los miedos y angustias y, ya de regreso, con el cansancio y el sudor muchas veces estos te vencen y en otros surgen las imágenes vividas y compartidas.

Y nos podemos preguntar, ¿y porque sigues?.  Para mí, y antes de ser sacerdote, el hacer algo para alguien es muy superior a la duda. Y si el resultado ha sido bueno, el esfuerzo queda en el olvido.

Ser bombero representa tener unos cocimientos muy amplios de todo lo referente a la seguridad, la prevención y superación de los nuevos retos técnicos al ritmo que la vida avanza. Claro que, las administraciones, tienen que proveer de los medios necesarios y elementales para llevar a cabo una buena y segura intervención. Una persona sin medios difícilmente podrá llevar a cabo una correcta actuación. Y eso ocurre por las circunstancias económicas y a veces también por la poca visión de los políticos que con frecuencia no conocen lo más elemental e imprescindible de un trabajo del  que son la máxima autoridad.

Pese a todo ello y obstáculos que uno encuentra, es imposible dejar de sentirte bombero.

Y, ya para cerrar este apartado, la dureza como sacerdote, a veces  tener que dar el último adiós de uno o varios amigos muertos en un mismo o diversos servicios. Es duro haber estado instantes antes con ellos y decirles adiós junto a sus familiares y los compañeros de siempre.

Pero la vida es así. Naces sin haberlo pedido, vives, compartes y sufres o disfrutas de grandes momentos. 

Pero es un gran trabajo para no quererlo,  y ser querido por la ciudadanía!”.      

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