ALBERTO ESCOBAR: el hombre puente

ALBERTO ESCOBAR: el hombre puente

Escobar lidera ahora mismo el conocimiento de lo que debe de ser un Plan completo de seguridad vial de su país, pero los observadores independientes vemos en él el catalizador de proyectos que debe orientar a los Poderes Públicos hacia las acciones prácticas y eficaces.
29 Julio 2013

Los que hemos podido conversar con Alberto Escobar hemos detectado que sabe perfectamente cuáles son los problemas de la circulación rodada chilena y qué soluciones sería conveniente adoptar para establecer un Plan de Seguridad vial efectivo. Pero también hemos comprobado que sabe que las acciones preventivas viales tienen su momento de aplicación.

La circulación chilena tiene un punto caliente en el tránsito urbano. La capital Santiago con sus más de 7 millones de habitantes (la mitad de todo el país) tiene una organización política y administrativa peculiar porque su demografía se concentra en distritos urbanos con competencias en los exámenes de conducir y en las medidas de ordenación circulatoria que desarrollan las normativas estatales pero con criterios particulares.  Chile es el país con mayor progresión económica y desarrollo de Iberoamérica y mientras disfruta de los beneficios de la expansión industrial y económica debe de contener las problemáticas de riesgo vial derivadas de tal situación y que se concretan en dos aspectos que requieren un tratamiento firme si se desean paliar sus efectos en la siniestralidad:  por un lado la velocidad media de circulación y las puntas de velocidad en trayecto interurbano, y por otro, las dificultades de los elementos débiles del trànsito (peatones y vehículos de dos ruedas) frente a la gran masa de vehículos particulares que dominan el espacio y el tiempo de la movilidad chilena.

En nuestras conversaciones sobre seguridad vial, Escobar comprende que es inevitable tomar medidas poco agradables para el conductor chileno que le reduzcan su libertad de desenvolverse  sin especiales limitaciones y sin una política decidida de control de los comportamientos de los conductores. Conoce bien Escobar los buenos resultados de una aplicación estricta de la instauración de un permiso de conducir por puntos de manera que cada conductor tiene sus puntos completos a partir de la creación de la norma pero los va perdiendo según sus infracciones especialmente las generadoras de riesgo como el alcohol, el cansancio, la velocidad o la distracción, hasta que debe obligatoriamente recuperarlos mediante cursos de reeducación y de sensibilización según grupos de infractores. Pero también es conocedor de las dificultades que existen para que los responsables de los Ministerios decidan tomar la decisión de implantar un nuevo sistema que, inicialmente, nunca será recibido por aplausos por los electores.

Los líderes de seguridad vial serán aquellos que como Escobar saben lo que hay que hacer, saben a quien lo deben proponer y , sobre todo, cuál es el momento político y social adecuado y propicio para establecer las medidas.

Estamos seguros que el prestigio y el posicionamiento de Alberto Escobar le permitirá elegir oportunamente cuándo, cómo y qué se debe hacer para proponer y conseguir la realización de un Plan de Seguridad Vial en sus relaciones institucionales con los responsables que tengan la capacidad política y estratégica de hacerlo. Y como él dice, siempre después de elecciones.

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