Protocolo de evaluación de iluminación natural para espacios de trabajo

La protección de la vida, de la salud y de la integridad psicofísica de los trabajadores es un axioma insustituible dentro de la filosofía del trabajo. Considerando que hasta el 80% de la información sensorial que reciben las personas es visual, debe exigirse que la iluminación se encuentre dentro de parámetros adecuados a las capacidades y limitaciones de la visión humana. En un análisis de la metodología recientemente desarrollada por la SRT se observó que el análisis de la Iluminación Natural (IN), no contó con un desarrollo adecuado ya que para el marco legal vigente en Argentina la luz natural no es un componente del entorno visual. Esto constituye una limitación para su incorporación en espacios construidos: La iluminación natural no es considerada por los proyectistas porque no existe una legislación que la impulse, siendo este uno de los factores que explican la escasa la incorporación de esta fuente de iluminación en el diseño arquitectónico y ambiental de locales de trabajo. Se presentan los resultados de la aplicación del protocolo complementario en distintos contextos laborales mediante una para serie de evaluaciones post ocupacionales. Las métricas incorporadas al protocolo complementario presentaron un compromiso entre poder de diagnóstico y aplicabilidad/simplicidad. Se evidenció, durante la aplicación del protocolo complementario en espacios de trabajo reales, la operatividad de las métricas de LN utilizadas considerando que los usuarios finales del mismo serán profesionales de la iluminación y de la seguridad e higiene en el trabajo. Se concluye que cada una de las métricas incorporadas en el protocolo complementario tiene un poder de diagnóstico acotado, específico para una variable del medio ambiente visual, recomendándose la realización de evaluaciones de iluminación natural a través de un conjunto de métricas, cuya interpretación debe realizarse en conjunto.
Main Author: 
Roberto
Rodriguez
CONICET - UNIVERSIDAD DE MENDOZA
Argentina
Co-authors: 
Juan Manuel
Monteoliva
CONICET
Argentina
Clarisa
Dumit
UNIVERSIDAD DE MENDOZA
Argentina
Roxana
Del Rosso
UNIVERSIDAD DE MENDOZA - UNCUYO
Andrea
Pattini
CONICET
Argentina

Introducción

La protección de la vida, de la salud y de la integridad psicofísica de los trabajadores es un axioma insustituible dentro de la filosofía del trabajo, es una exigencia social y un deber de la sociedad industrial moderna. Considerando que hasta el 80% de la información sensorial que reciben las personas es visual (Boyce, 2003), la legislación debe exigir que la iluminación se encuentre dentro de parámetros adecuados a las capacidades y limitaciones de la visión humana, permitiendo desarrollar la actividad laboral en forma eficaz, eficiente y con confort.

En Argentina, la Resolución 84/2012 de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo de la Nación (SRT) aprobó el “Protocolo para la Medición de la Iluminación en el Ambiente Laboral”, de uso obligatorio para todos aquellos que deban evaluar la iluminación en espacios de trabajo conforme con las previsiones de la Ley Nº 19587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo y su reglamentación (Decreto 351/79). Un análisis crítico de la metodología recientemente desarrollada por la SRT permite definir a dicho protocolo como una herramienta útil para sistematizar el análisis de niveles de iluminancia, permitiendo realizar un análisis parcial, cuantitativo, de la iluminación. Se observó que el análisis de la Iluminación Natural (IN), no contó con un desarrollo adecuado. La IN es la fuente de iluminación preferida (Galasiu & Veitch, 2006), siendo las ventanas valoradas positivamente por proveer conexión con el exterior (Tuaycharoen & Tregenza, 2007). A pesar de los beneficios que aporta, entre los que se destacan la reducción del consumo de energía eléctrica y el impacto positivo en el desempeño laboral y salud humanos (Boyce y otros, 2003), para el marco legal vigente en Argentina la luz natural no es un componente del entorno visual. Esto constituye una limitación para su incorporación en espacios construidos: La iluminación natural no es considerada por los proyectistas porque no existe una legislación que la impulse, siendo este uno de los factores que explican la escasa la incorporación de esta fuente de iluminación en el diseño arquitectónico y ambiental de locales de trabajo.

Bajo la premisa de que un protocolo, como instrumento de verificación técnica, debe permitir cotejar el cumplimiento de la ley pero además recolectar toda la información relevante para la mejora de las condiciones laborales, el Laboratorio de Ambiente Humano y Vivienda propuso un protocolo complementario: el protocolo LAHV. Este protocolo busca anexar al protocolo vigente, ampliando aspectos relacionados con el relevamiento y la medición de indicadores relevantes del factor iluminación en puestos de trabajo. El protocolo complementario contiene al protocolo SRT e incorpora nuevas herramientas para evaluar la iluminación en forma simplificada sin perder precisión ni exactitud, obteniéndose información relevante desde el punto de vista de la salud y la prevención. El mismo se encuentra en proceso constante de mejora y desarrollo. Mediante un proceso iterativo de diseño-uso-rediseño se fueron desarrollando diferentes versiones del protocolo, con el objetivo de mejorar su usabilidad. La primer versión (V 0.1) se diseñó como un formulario en papel (Pattini, Rodriguez, Monteoliva & Yamín, 2012), generándose luego una versión digital (V 0.3) por medio de plantillas de Microsoft Excel (Rodriguez y otros, 2014). La versión implementada para este artículo (V1) fue desarrollada en Android desde la plataforma appsheet, para uso en dispositivos móviles (Monteoliva, Rodriguez & Pattini, 2015).

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Figura 1. Desarrollo del Protocolo LAHV. De izquierda a derecha: Protocolo Original SRT. Protocolo LAHV, Versión 0.1 en papel. Versión 0.3 en Excel. Versión 1 en Appsheet.

El objetivo de este trabajo fue evaluar la iluminación de espacios laborales aplicando el protocolo LAHV para poner a prueba su sección dedicada a la iluminación natural. Se presentan los últimos aportes realizados al protocolo LAHV para el análisis de la iluminación natural, aplicando la última versión del protocolo durante una Evaluación Post Ocupacional.

Marco Regulatorio

El análisis de un marco regulatorio debe distinguir entre leyes y normas. Las leyes son normas jurídicas que se diferencian de otras normas de conducta en su carácter heterónomo (impuesto por otro), bilateral (frente al sujeto obligado a cumplir la norma, existe otro facultado para exigir su cumplimiento), coercible (exigible por medio de sanciones) y externo (importa el cumplimiento de la norma, no el estar convencido de la misma). Las normas, en cambio, son disposiciones que buscan obtener un nivel de ordenamiento óptimo en un contexto dado, no son coercitivas y son internas, es decir son de cumplimiento voluntario sin sanciones.

El concepto de derecho a la luz ya estaba presente en las civilizaciones Griegas y Romanas, así como en otras culturas en variados momentos alrededor del mundo (Boubekri, 2004). Actualmente, la regulación respecto a la iluminación natural varía de un país a otro (Julian, 1998), aunque puede concentrarse en tres grandes grupos: El primero, de escala urbana, se refiere al acceso que las fachadas de edificios tienen a la luz natural, estipulando alturas y retiros. Si bien estos códigos no garantizan ni prescriben niveles de IN dentro de los edificios, buscan asegurar que haya suficiente luz natural alrededor del edificio. El segundo tipo de legislación abarca los requerimientos de dimensionamiento de las ventanas, en relación a la superficie y dimensiones físicas del local. Respecto al criterio de dimensionamiento, suele basarse en requerimientos de ventilación y evacuación antes que de provisión de luz natural. El tercer grupo se refiere a la cantidad de iluminación natural en el interior del local, prescribiéndose niveles absolutos de iluminancia horizontal a una altura determinada sobre el nivel del piso. Dado que la disponibilidad de luz natural es variable en el tiempo, la normativa también puede expresar niveles relativos de IN. Este es el caso del Factor de Luz Diurna (FLD) (Moon & Spencer, 1942), indicador para evaluar el desempeño de IN más ampliamente difundido entre los profesionales de la iluminación (Nabil & Mardaljevic 2005). El FLD, sin embargo, presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al momento de interpretar sus resultados (Monteoliva & Pattini, 2013; Reinhart, Mardaljevic & Rogers, 2006). El FLD se origina como una métrica estática que no consideraba la propia naturaleza dinámica de la fuente natural en términos de disponibilidad temporal y espacial, de variabilidad espectral (Monteoliva & Pattini, 2013). La incorporación de este indicador al nuevo paradigma dinámico empleado actualmente en simulación, como una nueva serie de métricas dinámicas de IN (Reinhart, Mardaljevic & Rogers, 2006) -como daylight autonomy (DA) y useful daylight index (UDI) (Nabil & Mardaljevic, 2005), entre otras, ha sido una instancia superadora del generalizado uso del FLD. Este paradigma dinámico es empleado en normas internacionales (Norma UNE EN 12464/1:2012; Normas de certificación LEED-EQ: 2013) de aplicación voluntaria y en leyes de cumplimiento obligatorio, permite determinar la cantidad de luz natural en un espacio de trabajo considerando niveles mínimos y máximos de IN y su distribución cada hora del día y durante todo el año, a partir del uso de bases climáticas para la correcta caracterización del cielo de la región de estudio.

Una revisión realizada por Boubekri (2004) muestra las deficiencias existentes a nivel mundial en los códigos de edificación y normas en relación a la IN, concluyendo que no existe en ningún país un marco regulatorio obligatorio que promueva el uso activo de la IN en interiores. Esto constituye una limitación para la incorporación de la luz natural y sus beneficios en términos energéticos y humanos en espacios de trabajo al no ser considerada, desde el marco legal vigente, como una componente del entorno visual.

En la Argentina, la iluminación natural no se menciona en la Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo (Nº 19587 de 1972), mientras que en su decreto reglamentario (N° 351/79), la única referencia a la IN se hace en el contexto de la iluminación de emergencia en su artículo 76. Por otro lado, la Argentina cuenta con un marco normativo (no obligatorio) específico para la iluminación. La Asociación Argentina de Luminotecnia, conjuntamente con IRAM, desarrolló entre 1968 y 1976 una serie de normas sobre iluminación natural y artificial, denominada Serie IRAM-AADL, aunque sólo algunas de las pautas de iluminación artificial fueron incorporadas en el decreto 351/79. La normativa específica de iluminación natural se desarrolla en: (i) IRAM-AADL J 20.02. Iluminación natural de edificios, condiciones generales y requisitos especiales. Publicada en 1969, consta de 24 páginas; (ii) IRAM-AADL J 20.03. Iluminación natural de edificios. Métodos de Determinación. Publicada en 1970, consta de 63 páginas; (iii) IRAM-AADL J 20.04. Luminotécnica: Iluminación natural, escuelas. Publicada en 1974, consta de 15 páginas; (IV) IRAM- AADL J20.17 Iluminación Natural y Artificial en Industrias. Características. Publicada en 1976, consta de 15 páginas.

Considerando los cambios tecnológicos, sociales y económicos que repercuten en las características del trabajo (por ejemplo el trabajo con Pantallas de Visualización de datos, PVD) junto con los avances científicos y técnicos en las áreas de iluminación, visión y factores humanos se evidencia un desfasaje de las Normas Serie IRAM-AADL. Se hace necesaria una profunda revisión y actualización para incluir los últimos avances en prácticas sustentables relacionadas al aprovechamiento de la luz natural o sistemas de iluminación más eficientes, abarcando conceptos relacionados a la iluminación de calidad y a la iluminación saludable (Rodriguez, Villarruel & Pattini, 2013). El marco regulatorio en iluminación natural presenta varias dificultades en su desarrollo, algunas específicas a la luz natural como fuente de iluminación. El dinamismo propio de la luz natural en términos de intensidad y temperatura de color, dificulta su predicción, y con ello su prescripción cuantitativa y cualitativa. Por el principio de jerarquía normativa (lex superior derogat inferiori), no se puede exigir algo que no aparece en un nivel superior del orden jurídico (manteniendo así coherencia en el sistema). Por lo tanto, cualquier propuesta de inclusión de la IN de tipo heterónomo, bilateral, coercible y externo en contextos laborales debe partir de los niveles superiores de la pirámide jurídica.

Metodología

Bajo la premisa de que un protocolo, como instrumento de verificación técnica, debe permitir cotejar el cumplimiento de la ley pero además recolectar toda la información relevante para la mejora de las condiciones laborales, se desarrolló un protocolo complementario que busca anexarse al vigente, ampliando aspectos relacionados con el relevamiento y la medición de indicadores importantes de la iluminación en puestos de trabajo. Paralelamente se generó un instructivo para el llenado del protocolo, donde se especifican pautas, tipificando el local según la criticidad del análisis de la iluminación natural. De ese modo el evaluador realizará la cantidad adecuada de relevamientos en el momento más oportuno en función de las características de la iluminación natural. Estas recomendaciones se basan en el protocolo de la International Energy Agency (Velds & Christoffersen, 2001).

Consta de 50 ítems que deben ser completados por el evaluador. Se divide en las siguientes secciones: (i) “Identificación”, (ii) “Niveles de iluminación”, (iii) “Iluminación Artificial”, (iv) “Iluminación Natural”. En esta última sección, se hacen aportes específicos que permiten hacer un diagnóstico de la iluminación natural caracterizando a las ventanas como fuente de iluminación según su dimensionamiento, dispositivos de control solar (interior y/o exterior), obstrucciones y tipo de paisaje. A partir de la revisión de la normativa nacional e internacional se incorporaron tres métricas específicas de iluminación natural: Factor de luz diurna (FLD); Área de Luz Diurna (ALD) y Factor de Visión al Exterior (FVE). La primera está incluida en la normativa IRAM AADL y la segunda en protocolos internacionales de monitoreo de luz natural (Velds & Christoffersen, 2001), mientras que el FVE se basa en los créditos LEED v3, Daylight and Views – View (US Green Building Council, 2009).

Área de Luz Diurna (ALD): A partir de la superficie de la ventana por encima de los 0,9m desde el suelo, el ancho de muro y las características de transmitancia visible del paño de la ventana se determinan tres zonas: El área de luz diurna (ALD) que se caracteriza por un alto aporte de luz natural. El área mixta (ALM) limita con el área de luz diurna, y puede requerir de iluminación artificial suplementaria. Finalmente, el área de luz artificial (ALA) es la restante superficie del local. Se caracteriza por un bajo aporte de IN, siendo iluminada principalmente por luz artificial.

Factor de luz diurna (FLD): El marco normativo argentino define el coeficiente de luz diurna, métrica que expresa la eficiencia de la luz del cielo para proveer iluminancia horizontal en un interior expresada como la relación entre la iluminancia en un punto interior (Ei) y la iluminancia horizontal en una superficie exterior no obstruida (Ee) medidas en forma simultánea.

Factor de Visión al Exterior (FVE): Se basa en el crédito 8.2 de sección Calidad Ambiental Interior especificada en la certificación LEED v3. El objetivo de los créditos de IN es proveer una conexión entre los espacios interiores y el exterior a través de la introducción de IN en áreas regularmente ocupadas. Para su verificación se utilizaron los siguientes criterios: La vista debe incluir dos de los siguientes elementos: (i) flora, fauna o cielo; (ii) movimiento; (iii) objetos a una distancia de al menos 7,5 m desde el vidriado y debe tener un factor de visión de al menos 3 (California Energy Comission, 2003). El factor de visión al exterior define la cantidad y calidad de la vista en una escala de 0 a 5, donde 0 es la ausencia de visión al exterior a partir de pautas especificadas en dicho informe. En el protocolo LAHV se incluyó la vista de pausas. La visión de pausas se presenta en el campo visual del trabajador momentáneamente al girar su cabeza o cuerpo para tomar un descanso en su trabajo habitual, definiéndose la escala también por un cono de 90°. Este aspecto se evaluó por observación directa en algunos de los puestos de trabajo.

Los relevamientos se realizaron entre Julio de 2014 y Mayo de 2015 en el área metropolitana de Mendoza, Argentina. La figura 2 muestra los casos de estudio seleccionados en diferentes contextos laborales: oficinas, aulas universitarias, una biblioteca pública, un área de cuidados intensivos neonatales de un hospital público y una fábrica de mobiliario de madera.

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Figura 2. Casos de Estudio. Arriba izquierda: Aulas Universidad de Mendoza; Arriba derecha: Neonatología Hospital Humberto Notti; Abajo izquierda: Biblioteca Pública de Lavalle; Abajo centro: Fábrica de Amoblamiento de Cocina; abajo derecha: Oficinas CCT Mendoza.

En este estudio, las mediciones de iluminancia se realizaron por medio de un luxómetro marca LMT con rango interior (hasta 20000 lx) y exterior (hasta 150000 lx). Las mediciones interiores se realizaron a la altura del plano de trabajo horizontal. La iluminancia de grillado se tomó en las condiciones de uso habituales de los locales, en todos los casos con una combinación de luz natural y luz artificial. Las mediciones del FLD se hicieron con la iluminación artificial apagada. Las mediciones exteriores se realizaron en el plano horizontal a nivel del suelo, sin obstrucciones. La determinación del FVE se realizó desde algunos de los puestos de trabajo presentes en cada local. El protocolo (versión digital 1) fue instalado en una tablet Lenovo Aero e implementado por dos equipos de dos personas con conocimientos en luminotecnia y ergonomía, entrenados en el uso del mismo.

Resultados

La tabla 1 muestra los resultados de las métricas de iluminación natural  seleccionadas, en cada caso de estudio. Se seleccionaron contextos laborales muy diferentes entre sí, con diferentes demandas visuales. Para cada uno de ellos se indica la cantidad de locales relevados (LR), la superficie promedio de los mismos y la cantidad de puestos de trabajo testigo relevados (PT) en cada local, de modo de describir las características de los locales. En cuanto a las variables del medio ambiente visual, se presentan la iluminancia horizontal de grillado (Ehg), el porcentaje de los locales relevados que presentaron uniformidad de iluminación (Ueh); además se indica la iluminancia media del área de luz diurna (Eh ALD), iluminancia horizontal exterior al momento del relevamiento (Ehext), el factor de luz diurna (FLD) y finalmente el factor de visión al exterior (FVE). Todo valor promediado presenta además su desviación estándar (DS). Estos valores se comparan con los puntos de corte de referencia, para así determinar si la iluminación natural es adecuada o no a las necesidades de uso de los trabajadores, siendo este el resultado de la aplicación del protocolo.

LR

SL (m2)

PT

Ehg

UEh

Eh ALD

Ehext

FLD

FVE

Oficinas

9

10,2

DS=1,9

19

440,9 DS=260,3

56%

697,4 DS=453,7

73200

2,88

DS=1,9

63%

Aulas

3

83,1

DS=36,3

16

271,4

DS=146,7

33,3%

235,3

DS=98,1

55900

0,4

DS=0,1

18,7%

Biblioteca

3

30,6

DS=9,4

12

337

DS= 162,3

0%

486

DS=42,4

49500

0,6

DS=0

83,3%

Hospital

3

28,2

DS= 6,8

6

298,8

DS= 19,3

100%

316

DS=25,7

87600

0,3

DS=0,2

50,0%

Taller

1

205,6

5

327

100%

17

58300

0

0%

Tabla 1. Casos de estudio. LR: Cantidad de locales relevados; SL: Superficie del local;  PT: Puestos de trabajo; Ehg: Iluminancia Horizontal de Grillado; UEh: Uniformidad de Iluminancia Horizontal; Eh ALD: Iluminancia horizontal en el área de luz diurna; Ehext: Iluminancia exterior; FLD: Factor de Luz Diurna; FVE: Factor de Visión al Exterior.

Respecto a la Ehg, los valores de referencia para oficinas (500 lx para trabajo ordinario y 750 lx para trabajo con PVD)  y talleres de carpintería (entre 300 lx y 900 lx según el sector) se encuentran tabulados en la tabla 2 del anexo IV del DR 351/79. Para aulas y bibliotecas, si bien no se encuentra especificado, se toman como referencia los valores para oficinas, debido a la similitud de las actividades allí realizadas. Finalmente, para el sector de neonatología, no se encontraron valores de referencia según el tipo de local, pudiéndose seleccionar un valor según el tipo de tarea visual en la tabla 1 del mismo anexo. Se definieron a las tareas visuales desarrolladas en una neonatología como “moderadamente crítica y prolongadas, con detalles medianos” para lo que se exige un rango de 300 lx a 750 lx.

Los valores de iluminancia de grillado (Ehg) encontrados estuvieron por debajo del valor exigido por la legislación vigente, en todos los casos de estudio. Esto es habitual durante las Evaluaciones Post Ocupacionales realizadas por los autores. En la neonatología, se encontraron valores adecuados cercanos al umbral inferior. La uniformidad de la iluminación (Ueh) se presenta como el porcentaje de locales en cada caso de estudio cuya distribución de la iluminación horizontal fue uniforme. En las oficinas evaluadas, algo más de la mitad tuvo una distribución uniforme, mientras que en aulas, un tercio de las mismas tuvo uniformidad de la iluminación. Ninguna de las salas de lectura evaluadas en la biblioteca presento uniformidad de iluminación. En contraste, todos los locales de internación en el sector de neonatología cumplieron con el criterio de uniformidad. En el caso del taller, que también tuvo iluminación uniforme, al interpretar el porcentaje debe considerarse que al ser un galpón, fue considerado como un solo local, de mayor superficie respecto a los otros casos de estudio. Las características del aventanamiento, su orientación y presencia de elementos de control de la  luz solar directa (filtros, parasoles, difusores, etc.) fue el aspecto que más influyó en la uniformidad de la iluminación, como puede observarse en la iluminancia encontrada en el ALD, zona adyacente a las ventanas con un nivel de iluminancia mayor al promedio del resto del local. El taller es una excepción a lo expuesto, ya que cuenta con un mínimo aporte de iluminación natural, con ventanas pequeñas respecto a la superficie del local y a varios metros por encima de la altura del plano de trabajo.

Respecto al FLD, el valor a contrastar es 2%, según la norma IRAM AADL J 20 02. Sólo en las oficinas se encontraron niveles de FLD recomendados por la norma. Para el FVE, se consideró la vista de pausas, es decir la presencia de paisaje visible en el campo visual periférico a la tarea, de modo de asegurar los efectos reparadores del paisaje durante las pausas en la jornada laboral. Este parámetro es dependiente de la ubicación del puesto de trabajo dentro del local y de su posición respecto a la ventana. Durante las evaluaciones de los casos de estudio, se seleccionaron distintas posiciones y orientaciones de puestos de trabajo (PT). Los créditos LEED dan puntos cuando existe visión al exterior en el 90% de los espacios regularmente ocupados. Nuestros casos de estudio estuvieron por debajo de este valor.

Discusión de los Resultados

En base a los resultados obtenidos y a la experiencia adquirida en la aplicación de la versión 0.5 del protocolo LAHV de medición de iluminación, se discuten las características, alcance, limitaciones y prospectiva de las métricas de iluminación utilizadas.

Niveles de iluminancia: Los protocolos de medición de iluminación ponen demasiado énfasis en determinar los niveles de iluminancia a la altura del plano de trabajo, aspecto que el protocolo LAHV busca superar incorporando otros factores. Durante años, se ha persistido en la búsqueda científica de un método para determinar niveles de iluminancia que garanticen un buen desempeño en las tareas, sin embargo no se ha podido prescindir del consenso de diversos actores: empresarios, científicos, profesionales y usuarios, por lo que las iluminancias prescriptas no tienen una base puramente técnica (Boyce, 1996): Todavía no hay un acuerdo entre los países en los niveles de iluminación tanto para tareas específicas como para tipos de edificio, variando incluso en el tiempo en función del contexto tecnológico, político y económico (Pattini, 2005). Los niveles de iluminancia sólo afectan de manera directa al desempeño visual de la tarea. Considerando que ninguna tarea es puramente visual, ya que además tiene componentes motrices y cognitivos que interactúan y se superponen, el efecto de la iluminación en el desempeño global de la tarea depende de la importancia relativa de la componente visual de la misma. Además, la importancia relativa de la iluminancia en el desempeño visual varía de una tarea a otra, por ejemplo en un puesto de trabajo donde se requiere la discriminación de colores, el contenido espectral de la fuente y su índice de rendimiento cromático son críticos para el desempeño visual, no así el nivel de iluminación. Por el contrario, si lo que se requiere es discriminación de detalles, el nivel de iluminación se vuelve preponderante. Por todo esto, un análisis de iluminación si bien no puede prescindir del registro de iluminancias y su contraste con valores de referencia, no debe limitarse sólo a esta variable.

Factor de Luz Diurna: En un nivel práctico, el FLD tiene la ventaja de que sus predicciones son intuitivas y fáciles de comunicar, requiere de equipamiento relativamente asequible y es de muy amplia utilización, pudiendo contrastar los valores obtenidos con normas específicas. Es la métrica de iluminación natural más utilizada y se encuentra en la norma IRAM AADL 2002, por lo que fue puesto a prueba en esta versión del protocolo a pesar de sus numerosas limitaciones. Entre las desventajas asociadas al FLD, se destaca que ha sido desarrollado para condiciones de cielo nublado, en el que la iluminancia relativa es constante, por lo que esta métrica no considera las particularidades de cada clima luminoso, limitando su capacidad de generalización y condicionando su aplicación práctica a algunos días del año, difíciles de definir con antelación. El FLD se determina para la condición de cubierto porque es la menos favorable para el aprovechamiento de la luz natural, indicando el aporte de luz natural en un escenario “crítico”. Cualquier otra condición de cielo se caracterizará por una mayor iluminancia interior. Un día de verano en un clima soleado, al mediodía, puede presentar una iluminancia horizontal exterior de unos 120.000 lux. Las mediciones de FLD en este estudio se realizaron en condiciones de cielo claro por cuestiones operativas, por lo cual, en condiciones de cielo nublado, los valores resultarían menores. Considerando que el FLD indicado por la norma IRAM AADL 2002 para tareas de dificultad moderada es de 2%, resulta en una iluminancia horizontal interior de 2400 lux, valor superior al que se indica en la misma serie de normas IRAM AADL 2005 para este tipo de tareas (500 lux para trabajo de oficina en papel y 750 lux para trabajo de oficina con computadoras). Cómo la normativa Argentina establece mínimos de iluminancia y no rangos, dos normas diferentes se cumplirían sin considerar el riesgo de deslumbramiento o de confort térmico no adecuado asociados a grandes ventanas si no se dispone de dispositivos de control de la luz natural (el máximo FLD se obtiene con fachadas totalmente vidriadas). Se podrían definir coeficientes adecuados de FLD para cielos despejados, para determinar además del valor “crítico de mínima”, un valor “crítico de máxima”, definiendo rangos en los cuales se introduce IN al espacio pero se evita el deslumbramiento o falta de confort térmico. Es necesario contar con metodologías que permitan la evaluación de la IN desde su propia naturaleza dinámica. Las métricas dinámicas para el modelado de iluminación natural son medidas predictivas, las cuales emplean datos climáticos para la adecuada caracterización del cielo, obteniendo un mayor ajuste de los resultados obtenidos. Este nuevo paradigma dinámico aporta métricas específicas al análisis predictivo anual del factor de iluminación natural (Reinhart y otros, 2006): DF (coeficiente de luz diurna, utilizado para tipo de cielo nublado o uniforme), DA (autonomía de luz natural), DAcon (autonomía de luz natural ponderada), UDI (iluminación natural útil), DSP (porcentaje de saturación de luz natural) y Exposición de luz natural anual. En resumen, el FLD presenta su mayor utilidad como métrica de verificación legal otorgando una lectura mínima aceptable del comportamiento de la luz natural en el espacio en condiciones específicas de cielo, debiendo complementarse con otros indicadores. Éstos deberán, no solo ser más sensibles al comportamiento dinámico de la fuente natural, sino también aportar a una mejor caracterización del medio ambiente visual, contemplando al riesgo deslumbramiento, la uniformidad de la iluminación, o la estimulación circadiana.

Factor de visión al exterior: La existencia de paisaje observable desde una ventana no significa necesariamente que dicho paisaje se encuentre en el campo visual de los trabajadores. Por ello es necesario analizar el factor de visión al exterior desde cada puesto. El factor de visión primario (en la posición habitual de trabajo) depende principalmente de la posición de la tarea visual respecto a la ventana, dada la extensión del campo visual central. En aquellos puestos donde el trabajador da la espalda a las ventanas, no hay posibilidad de visión primaria al exterior. Cuando el trabajador está posicionado frente a la ventana, es la ubicación donde se obtienen mayores factores de visión al exterior, dependiendo su magnitud de la distancia a las ventanas y las obstrucciones causadas por el mobiliario o equipamiento del local de trabajo. Esta posición, sin embargo, es la más desfavorable en relación al riesgo de deslumbramiento. En los puestos de trabajo orientados de manera perpendicular a la fuente de iluminación natural se obtienen valores de aceptables a bajos del FVE, siendo además la posición recomendada para evitar deslumbramiento directo. Respecto a factor de visión en pausas, debe considerarse la extensión horizontal del campo visual humano de 183°, mayor aún si se combina con movimientos de la cabeza, tronco o cuerpo, por lo que es más probable encontrar niveles altos de visión al exterior en pausas. Los hábitos saludables en entornos laborales incluyen la realización de pausas durante la jornada laboral, con beneficios musculo-esqueléticos, cognitivos y visuales. Una pausa que permita acomodar el sistema visual a una distancia diferente a la tarea habitual evita la fatiga visual, pero requiere de un estímulo atractivo que la favorezca. Allí radica la importancia de contar con visión al exterior, que preferentemente incluya elementos de la naturaleza por sus propiedades restaurativas (Beute & Kort, 2014). Sin embargo, un factor de visión al exterior en pausas elevado también puede asociarse a riesgo de deslumbramiento, debido a excesivas demandas de adaptación visual en relación a la tarea. Por ello se hace evidente la necesidad de acompañar al análisis de iluminación en espacios de trabajo con métricas específicas de deslumbramiento. Mientras que la investigación del efecto en el desempeño cognitivo en términos de memoria y atención de los trabajadores de fuentes de deslumbramiento se encuentra en progreso (Monteoliva, Rodriguez, Pattini & Ison, 2012), es deseable fomentar la presencia de estímulos visuales y la realización de pausas activas durante el trabajo, que además tienen efectos positivos en el rendimiento de los trabajadores. Un último factor a considerar es el porcentaje de obstrucción causado por los elementos de control solar, que puede dificultar e incluso impedir la visualización del paisaje exterior. La investigación sobre el uso de los elementos de control solar por parte de los ocupantes indica que una vez que aparece una molestia visual en el plano de trabajo, se bloquea el acceso de la luz solar directa, permaneciendo el dispositivo cerrado por horas, días y hasta meses, incluso una vez que la causal de molestia desaparece (Rea, 1984; Reinhart & Voss, 2003). Como consecuencia, el aporte de IN se ve comprometido, la conexión con el exterior se ve disminuida, y la iluminación artificial permanece rutinariamente encendida aún en horas de luz diurna (Reinhart y otros, 2006).

Conclusiones

Durante los estadios iniciales de desarrollo del protocolo se plantearon las diferencias entre los posibles usuarios finales del mismo: académicos y profesionales. En el ámbito profesional, la disponibilidad de recursos, la formación específica del usuario y sus objetivos difieren respecto al ámbito académico y científico. El profesional necesita verificar las pautas dadas por el marco legal vigente de manera simple, rápida y económica con métodos confiables y reproducibles. En base a las leyes y normas Argentinas, se propusieron métricas que permitan hacer un diagnóstico de la iluminación natural en espacios de trabajo, complementando al habitual relevamiento de iluminancias que es la práctica común entre los profesionales de la seguridad e higiene en el trabajo. Se evidenció, durante la aplicación del protocolo complementario en espacios de trabajo reales, la operatividad de las métricas de IN utilizadas considerando que los usuarios finales del mismo serán profesionales de la iluminación y de la seguridad e higiene en el trabajo. Se reconocen las limitaciones del FLD como métrica estática de IN. Sin embargo, dado que este factor está presente en la normativa Argentina, y que la inclusión de las nuevas métricas dinámicas requieren de entrenamiento y formación específicas, no se consideró conveniente la incorporación de este nuevo paradigma de análisis de la iluminación natural considerando a los usuarios finales de nuestro protocolo. Se enfatiza la importancia del FVE en una evaluación general de locales para orientar la evaluación en las características de uso del edificio. La predominancia de puestos de trabajo con un FVE pausas elevado debe ser un objetivo en el diseño interior de espacios laborales.

Se concluye que cada una de las métricas incorporadas en el protocolo complementario tiene un poder de diagnóstico acotado, específico para una variable del medio ambiente visual, recomendándose la realización de evaluaciones de iluminación natural a través de un conjunto de métricas, cuya interpretación debe realizarse en conjunto. No puede realizarse un diagnóstico integral a partir de una sola variable, situación que se observa en la práctica de la luminotecnia (y se prescribe desde el marco legal, normativo y metodológico vigente en Argentina). Por ejemplo, las evaluaciones de iluminación ponen énfasis en las mediciones de iluminancia horizontal (Decreto reglamentario 351/79) y las evaluaciones de iluminación natural se concentran en el FLD (Norma IRAM AADL). El objetivo del protocolo complementario es convertirse en una herramienta práctica para la evaluación integral de la iluminación en espacios de trabajo, como instrumento de verificación legal y técnica, a la vez que convertirse en un punto de partida para la actualización del marco legal y normativo de la Argentina. Como resultado de la etapa de ajuste del protocolo complementario, ya concluida, se encuentra actualmente en desarrollo una nueva versión del protocolo en una aplicación para dispositivos móviles bajo el sistema operativo Android, con el objetivo de mejorar la usabilidad de la herramienta y favorecer su difusión. Se desarrollarán dos versiones: (i) de uso profesional, acotada a la verificación legal y técnica de la iluminación en espacios de trabajo, y (ii) versión académica, más completa, orientada al diagnóstico integral de la iluminación en espacios de trabajo, incluyendo los últimos avances en materia de iluminación y factores humanos, no contemplados aun en la legislación Argentina.

Agradecimientos

Esta investigación se ha financiado parcialmente por el programa de investigación de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad de Mendoza.

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