La salud mental en las organizaciones del sistema de salud

La salud mental en las organizaciones del sistema de salud

La Organización Mundial de la Salud define la Salud Mental como “un estado de bienestar en el que la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. La definición contempla la actividad laboral como un indicador más de la salud.
23 June 2024

El Sistema de Salud de Catalunya lleva años preocupado por garantizar su sostenibilidad económica, gestionar unas organizaciones cada vez más complejas y dar respuesta a una ciudadanía más informada y exigente. Y más recientemente, se han sumado las preocupaciones relacionadas con las consecuencias que ocasionó la pandemia.

Partiendo de esta realidad y de la experiencia que la Fundación Galatea tiene en el desarrollo de diferentes programas, queremos compartir algunas reflexiones:

1. La pandemia empeoró la salud mental de algunos profesionales y en general aumentó la percepción de la propia vulnerabilidad. Estas circunstancias han traído una mayor conciencia respecto a la importancia de la salud mental y el autocuidado, un aumento progresivo de la demanda de ayuda y una reducción del estigma.

2. La salud mental de los profesionales es determinante para el adecuado funcionamiento de los equipos y organizaciones y a la inversa. Un desarrollo profesional saludable en un entorno adecuado es garantía para la prestación de servicios de calidad.

3. En general se observa una mayor incidencia del malestar psicológico, los trastornos mentales y las adicciones entre los profesionales del ámbito de la salud, especialmente en lo que se refiere al insomnio, trastornos adaptativos y trastornos de ansiedad y depresión.

4. Existe percepción de una creciente sobrecarga en el ejercicio profesional, tanto en lo que se refiere a la burocratización como al impacto que suponen algunas situaciones (enfermedad, muerte, presencia de sufrimiento, etc.). Estas experiencias pueden generar frustración, así como burnout, desgaste por compasión y/o trauma vicario.

5. El malestar psicológico puede ser causado por factores laborales, personales y/o ambos y debe ser tratado porque afecta al rendimiento y a la satisfacción de la persona con el trabajo. Y porque es una cuestión de salud pública.

6. Conviven en el seno de las organizaciones distintas generaciones y esta convivencia puede crear oportunidades de cambio y de aprendizaje.

7. Las Gerencias, Direcciones asistenciales, Servicios de Salud Laboral y los Departamentos de Recursos Humanos o Gestión de Personas (RRHH) son claves para la promoción de la salud.

8. Los colegios profesionales también velan por la salud mental de los profesionales y se implican en el control de praxis.

Teniendo en cuenta todo esto, desde la Fundación Galatea entendemos que es fundamental:

1. Tener un conocimiento más profundo de los factores psicosociales y del estado de salud de los profesionales, equipos y organizaciones para reorientar los programas de Promoción de la Salud.

2. Continuar apostando por un modelo que tenga en cuenta las distintas dimensiones del sistema: intrapsíquica (características personales, habilidades y competencias), interpersonal (relaciones, equipo) y transpersonal (organización y sistema de salud).

3. Trabajar de forma colaborativa y co-responsable entre los diferentes agentes implicados en las organizaciones y entidades del sistema de salud.

4. Reforzar los recursos asistenciales de atención a la salud mental de los profesionales, incorporando especialistas que conozcan las particularidades del sistema de salud y de cada disciplina.

5. Garantizar la estabilidad de los equipos y el abordaje interdisciplinar de la salud.

6. Incorporar el autocuidado como un valor transversal, que toma sentido desde el compromiso y la responsabilidad en el “cuidarme, cuidarte, cuidarnos”.

7. Promover la participación de los profesionales en espacios de reflexión y toma de decisiones de la organización, para aumentar la alineación con los objetivos y mejorar su compromiso.

8. Ofrecer una formación continuada, así como soporte a equipos y organizaciones con el objetivo de conseguir un funcionamiento más saludable.

9. Reforzar y movilizar los recursos personales y de soporte en los profesionales de la salud, para que puedan disponer de sus propios equipos de protección emocional.

10. Velar por la integración de los profesionales que han visto alterada su salud, con adaptaciones temporales de su puesto de trabajo y/o contemplar posibles reubicaciones.

Como conclusión destacar que es un momento oportuno para reorientar las estrategias de promoción de la salud y seguir poniendo en valor el autocuidado de los profesionales, equipos y organizaciones.

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