La digitalización cerca a seis millones de trabajadores mayores de 50 años

La digitalización cerca a seis millones de trabajadores mayores de 50 años

La formación continua y la recualificación serán las recetas para atajar una sangría que ya coloca a casi 540.000 personas de más de 50 años en el paro de larga duración, el 42% del total
17 October 2019

Mayores de 50 años. Es el colectivo más vulnerable, siempre en las quinielas cuando es necesario aligerar plantillas. Encontrar trabajo es misión imposible, mantenerlo también se convierte en una odisea en los tiempos actuales en los que la irrupción de la era digital se toma muchas veces como excusa para prescindir de un colectivo de más de seis millones de trabajadores que por su antigüedad en la empresa cobra sueldos más elevados que los que perciben las promociones posteriores. «Aunque pueden ser más productivos por la experiencia acumulada, esa experiencia puede ser su desventaja al cambiar la forma de trabajar por la incorporación de las nuevas tecnologías. Eso exige adaptación al cambio; el mito es que a esas edades es más difícil, aunque no tiene porqué  ser verdad», asegura José Ramón Pin, profesor del IESE.

Telefónica ha anunciado que provisionará 1.600 millones para costear el nuevo Plan de Suspensión Individual (PSI) para avanzar en el proceso de digitalización y la robotización de procesos, que supondrá la salida de forma voluntaria de la empresa en España de unos 2.800 trabajadores mayores de 53 años, a los que ofrece el 68% de su salario sin necesidad de ir a trabajar y manteniendo su relación laboral y todas las cotizaciones sociales hasta la edad de jubilación. Se trata de una fórmula de interrupción de la relación laboral que no es ni un expediente de regulación de empleo ni una prejubilación, por lo que no tiene ningún coste para el Estado. La operadora estima que este plan le generará unos ahorros de 220 millones a partir del año 2021, y un efecto positivo en generación de caja desde el primer año.

Un cambio sísmico

Y es que el mundo atraviesa una revolución laboral que traerá un cambio sísmico en la forma en que las personas trabajan junto con máquinas y algoritmos. Según estimaciones del Foro Económico Mundial, para 2025 más de la mitad de todas las tareas actuales en el lugar de trabajo serán realizadas por máquinas, en comparación con el 29% actual. Tal transformación tendrá un profundo efecto en la fuerza de trabajo global; sin embargo, en términos de cifras generales de nuevos empleos, las perspectivas son positivas: se espera que se creen 133 millones de nuevos puestos de trabajo para 2022, en contraste con los 75 millones que serán desplazados.

Basándose en una encuesta a directores de recursos humanos y los principales ejecutivos estratégicos de empresas pertenecientes a doce sectores y veinte economías desarrolladas y emergentes (que en conjunto representan el 70% del PIB mundial), el informe revela que el 54% de los empleados de las grandes empresas necesitaría reciclar y mejorar sus capacidades considerablemente para aprovechar al máximo las oportunidades de crecimiento que ofrece la Cuarta Revolución Industrial.

Al mismo tiempo, algo más de la mitad de las empresas encuestadas declararon que planeaban recualificar solo a los empleados que desempeñan puestos clave, mientras que solo un tercio planea recualificar a los trabajadores en riesgo.

Según un estudio realizado por el Grupo Adecco y el Instituto Cuatrecasas, la mayoría de los profesionales expertos en recursos humanos (tres de cada cuatro) cree que el avance de la robótica no supondrá la destrucción de puestos de trabajo. De hecho, una parte importante de ellos asegura que dará lugar a la creación de nuevos empleos hasta ahora desconocidos. En esta línea se mantiene Santiago Soler, secretario general del Grupo Adecco, quien asegura que «el desarrollo e implementación de la robótica en las empresas nos ayudará a convertirnos en mejores profesionales, dotándonos de herramientas que nos permitirán llegar donde nunca antes habíamos llegado. Y, por mucho que avance la tecnología, siempre serán necesarias las personas para poner en práctica todo lo aprendido, para dotar de cierto componente emocional a cada puesto y para hacer mejores las sociedades en las que se integran. En definitiva, el factor humano seguirá siendo esencial para el funcionamiento de las empresas, pues se trata de un valor irremplazable».

«Los profesionales empleados por cuenta ajena de la gran empresa deben ser conscientes de que en ellas a partir de los 50 años o eres de los que despiden o eres despedido», explica Pin. Este profesor recomienda que unos años antes de llegar a la edad hay que «diseñar y ejecutar un plan de reciclaje en el que una parte consiste en ponerse al día en las tecnologías digitales. Tanto si se busca encontrar un trabajo por cuenta ajena (difícil), cómo emprender una empresa o actuar de profesional autónomo es necesario conocerlas y estar habituado a manejarlas. Con ellas se ahorran costes, tiempo y desplazamientos. Sin ellas no se puede encajar en empresas o con clientes que las necesitan y están inmersas en el mundo digital». Añade, sin embargo, que si no se ha hecho antes es necesario «formarse en nuevas tecnologías enseguida. El primer periodo de reciclaje -apunta- debe consistir en ello. Se abre un gran mercado de formación para los de la edad de la experiencia».

Asegura José Ramón Pin que para cualquier actividad es necesario formarse y en algunos casos «es interesante utilizar el coaching inverso. Es decir, aprender de personas más jóvenes. Por supuesto profesores tecnológicos, pero también de familiares (hijos, hermanos, ...)». Explica que un caso especial es el de los que inician un emprendimiento empresarial. «Además, de que hay muchas oportunidades en lo digital cualquier sector se revoluciona con el empleo de las nuevas tecnologías y son los que llegan nuevos al sector los que tienen menos ataduras a los procesos tradicionales tanto por mentalidad como por no estar atado por inversiones o hábitos anteriores». Agrega que la necesidad hace virtud y que «por tanto, quieran o no los cincuentañeros (que no cincuentones) tendrán que sumergirse en el mundo digital y ese es un reto que no pueden eludir».

En el Libro Blanco sobre el sistema de formación en el trabajo elaborado por la CEOE liga estrechamente la competitividad con el volumen de población adulta que se forma. Utiliza en esta publicación con datos del Cedefop para asegurar que en España solamente realizan algún tipo de formación cada año una de cada tres personas en edad de trabajar, es decir, el 33,1% frente al 48,3% en Alemania o las cifras superiores al 60% en los países nórdicos. A diferencia de lo que ocurre en España, en Alemania, por ejemplo, las empresas financian la formación que consideran necesaria y también apoyan a la Agencia Federal de Empleo con la formación de los jóvenes no cualificados y de los mayores de 50 años.

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Comments

Ana de Valladolid's picture

Con todos mis respetos esa obsolescencia de los trabajadores mayores de 50 años me parece una tontería de freekies. Yo casi tengo 50 años, no he dejado de formarme nunca, acumulo una experiencia profesional de 20 años, cuando hemos hecho comparaciones con cualquier recien incorporado no aguantan ni cinco minutos de comparación, y estoy más digitalizado que cualquier recien licenciado ...

maira jose's picture

Opino igual, y ya tengo 60. Me he estado adaptando y cambiando toda la vida, y soy la que resuelve las dudas que se generan con los nuevos procedimientos digitales a gente que tiene 30 años menos. Lo único que quieren las empresas es ahorrarse salarios, pagar sueldos misérrimos por hacer trabajos similares. Y eso de que no repercute, pues el cuerno de la abundancia del que mana dinero por arte de magia, sin que salga de ningún sitio, es una fábula. Lo pagamos todos con facturas abusivas.

Fernando Navarro's picture

Yo tengo 50, tuve un accidente de moto a los 41 que me dejó fuera de juego 3 años. Desde entonces solo he tenido algunos trabajos de mierda con contratos de un par de meses, enseñando a niñatos a hacer las cosas, no se busca talento ni experiencia, se busca carne, barata y joven, que aguanta mejor los salarios y los horarios abusivos y trabajar en régimen de semiesclavitud. Ya ni busco, si sale, pues vale y si no, pues ya tengo asumido que no voy a volver a trabajar, al menos hasta que no incluyan el cuenco de arroz y la barraca.

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