FRAUDES: Falsos accidentes y dudosas incapacidades.

FRAUDES: Falsos accidentes y dudosas incapacidades.

Los fraudes en la ocurrencia de accidentes laborales inexistentes y la simulación de situaciones de incapacidad, han abierto una preocupante extensión de situaciones que no solo afectan al sistema general de las prestaciones de la Seguridad Social sino también a las responsabilidades de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales y a la cobertura de los riesgos de responsabilidad civil de las Compañías de Seguros.
25 Octubre 2017

Desde el sector asegurador están sonando las alarmas. Cada vez son más frecuentes los casos de supuestos accidentes laborales sin testimonios presenciales del accidente que sufren trabajadores que se han negado realizar las pruebas de vigilancia de la salud que prevé el sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales (están en su derecho porque son voluntarias). El caso más repetido es el de trabajadores que tienen patologías óseas o musculares degenerativas que no detecta el empresario y que podrían llegar a ser atribuidas a una causa laboral actual.

Pueden haber gabinetes jurídicos o técnicos que de acuerdo con las partes (trabajador o empresario) propongan una estrategia de falso accidente o enfermedad profesional para generar reclamaciones que de manera clara vayan dirigidas a activar el seguro de responsabilidad civil contratado con la entidad aseguradora, pactando quienes lo promueven el reparto de la indemnización entre los actores.

La fórmula está en elegir por parte del trabajador una situación en jornada laboral en un puesto de trabajo o unas circunstancias en el lugar o el equipo de trabajo que tengan deficiencias en la evaluación de los riesgos o en las medidas de prevención o protección. La denuncia o no de los déficits en seguridad y salud laboral a la Inspección de Trabajo depende de la claridad de la falta de medidas de seguridad y su constatación. Los Inspectores son muy expertos en detectar deficiencias del empresario (y si las detectan, levantan acta de infracción e incluso pueden proponer al INSS recargo de prestaciones) pero también tienen instrumentos para investigar el fraude, y además, cuando los detectan, tienen la opción de dar cuenta a Fiscalía.  Fingir un accidente en tales circunstancias no es sencillo pero la extensión de tales supuestos viene a demostrar que hay trabajadores, pocos pero los hay, que son verdaderos especialistas, casi profesionales de esta ficción.

Una puerta de entrada a la simulación de los accidentes de trabajo son los accidentes de tráfico (que si son in itinere son por supuesto laborales) pero no lo son cuando el desplazamiento es de ocio o si se trata de un accidente deportivo o de ocio de fin de semana. La punta de accidentes laborales in itinere de los lunes por la mañana no deja de ser un indicio sospechoso.

En primera instancia las prestaciones por incapacidad laboral proceden de los Fondos Públicos manejados por la Seguridad Social a partir de las aportaciones realizadas por todos los trabajadores, es conveniente luchar contra el fraude por incapacidades para prevenir que se dé un mal uso a dichos fondos. En muchas noticias hemos oído el típico caso del señor que llevaba un collarín y al llegar a casa se lo quitaba y hacía una vida perfectamente normal. La crisis económica fomenta este tipo de fraudes, lo que hace que la actividad de los detectives privados sea inusualmente alta en estos tiempos. El sector asegurador se ve obligado a utilizar estas comprobaciones para preservarse de los fraudes. Los entes públicos acuden a sus Inspectores.

Pero cualquier persona puede denunciar ante la Seguridad Social a otra si tiene constancia de que la invalidez que alega tener no es realmente tal. Lo primero a señalar aquí es que se tiene que estar perfectamente seguro de lo que se alega antes de ponerse en contacto con la Administración.

En este sentido surge la necesidad de matizar que muchas modalidades de invalidez son imperceptibles a primera vista, o simplemente no son aparentes al ojo inexperto. Pensemos aquí, por ejemplo, en una persona con problemas psiquiátricos y que recibe una Prestación del Sistema Público por no poder trabajar, al estar absolutamente incapaz mental o psíquicamente para realizar la tarea que tiene contratada. Hay que tener en cuenta que la Incapacidad laboral por definición consiste en la ineptitud por parte de la persona para realizar una actividad laboral y obtener una prestación (puede ser temporal o permanente). Y esa imposibilidad puede tener muy diversos orígenes, unos más visibles que otros.En definitiva, no hay que apresurarse a denunciar un fraude por incapacidad a la Seguridad Social hasta estar seguro de la dolencia que sufre la persona y que está siendo causa de la misma.

En el caso contrario, podría ocurrir que nos encontraramos con personas que abiertamente fanfarronean sobre su fraude a la Seguridad Social, afirmando que obtienen algún tipo de prestación por alguna lesión que en verdad no existe. Estas son precisamente quienes deberían ser denunciadas en primer lugar ante la misma, pues están perjudicando a los demás y apropiándose de Recursos que pertenecen a todos de manera ilícita.

El campo del fraude es muy amplio tanto en cantidad como en calidad. Hay quien siendo "inválido permanente auténtico" sufre repentinas mejorías en su estado de salud para mantener la incapacidad transitoria (la duración máxima es de 18 meses). Esta actuación obedece a que en este último apartado la cuantía de la pensión que se obtiene es más elevada. La transitoria cubre un mayor porcentaje del salario y además toma como referencia de cálculo el último año laboral, y no los últimos 4 ó 5 como hace la permanente.

Algunos cambian la causa del accidente que les incapacita, simulando un accidente de trabajo, ya que de este modo consiguen computar en la prestación las horas extraordinarias, lo que resulta más ventajoso. Otra de las argucias que se utilizan consiste en que poco antes de que se extinga un contrato laboral, el interesado decide caer enfermo para obtener derecho a la prestación por baja médica. No pocos se inclinan por fingir una dolencia y continuar trabajando en la misma o en otra empresa. Un fraude muy extendido es el que acuerdan el trabajador y la empresa para simular que la causa de la incapacidad es un accidente y no una enfermedad común, de tal manera que la empresa no tiene que asumir el coste económico de la prestación de los primeros días. También se ha detectado la "compra" de la prestación por parte del trabajador. Este se da de alta, cotiza el primer mes y obtiene la baja médica.

La incapacidad laboral (la temporal o la permanente) es una de las piezas fundamentales del plan de actuación de medidas contra el fraude. Ardua tarea el tratar de averiguar la autenticidad de las incapacidades, así como la adecuación en el tiempo de permanencia en este estado. Para ello se requiere realizar una implantación masiva de los Equipos de Valoración de Incapacidades que estén dotados con personal especializado en todas las autoridades sanitarias. Los equipos actuales, con profesionales muy preparados, son mejorables en medios. Hoy, los equipos que existen son pocos y mal dotados. Estos tribunales médicos serán mucho más rigurosos a la hora de conceder una incapacidad cuando su trabajo sea más pausado y les permita investigar con mayor profundidad.

Todo un mundo. Hay que estar alerta. Rigor en las comprobaciones.

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