Transfórmate: Programa de bienestar laboral

Objetivo: Reducir los factores de riesgo de enfermedades crónico no transmisibles asociados a la mala alimentación e inactividad física y aumentar los conocimientos sobre estilos de vida saludable en el lugar de trabajo. Métodos: Estudio de Intervención laboral, en 190 colaboradores de sexo masculino con diagnóstico de Síndrome Metabólico, que aceptaron las condiciones del estudio. Se implementó un programa de bienestar mediante talleres educativos en donde los temas principales fueron: Las Guías de alimentación para Guatemala, cocina saludable, actividad física, pasometría y motivación para el cambio. Se brindó tratamiento dietético, mensajería de texto, análisis de perfil lipídico, glucosa en ayunas y tratamiento farmacológico. Se realizó una evaluación de conocimientos inicial y final. Los datos fueron analizados en STATA SE 11.0. Se calcularon medidas de tendencia central y dispersión. Se realizaron pruebas de hipótesis, utilizando la prueba de Wilcoxon para variables cuantitativas y Chi2 de McNemar para variables cualitativas. Resultados: Los factores de riesgo de enfermedades crónicas que redujeron significativamente fueron: Sedentarismo 33.2%, (p
Autor principal: 
ZAMARÍ
LÓPEZ HURTADO
Cementos Progreso
Guatemala
Coautores: 
Sidey
Castillo Meléndez
Consultor Independiente
Guatemala
Alejandra
Peña Piedrasanta
Cementos Progreso
Guatemala
Ricardo
Mendizabal Burastero
Consultor Independiente
Guatemala
Víctor
Roldan Gregorio
Cementos Progreso
Guatemala

Introducción

La epidemia de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) amenaza el desarrollo económico, social, la vida y la salud de millones de personas. Las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes, son la mayor causa de muerte prematura y de discapacidad en la mayoría de los países de las Américas (OPS 2007).

El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI. Asociado a un incremento de 5 veces en la prevalencia de diabetes tipo II y de 2 a 3 veces en la de enfermedad cardiovascular (ECV). (Scott 2008, Zimmet, Alberti y Serrano 2005, Garraleta, Al Donet y Huaman 2009)

Se ha demostrado que la prevalencia de síndrome metabólico está aumentando en todo el mundo, y para la población adulta se estima es de alrededor de 20 a 25%, en gran parte como resultado de una mayor prevalencia de obesidad y estilos de vida sedentarios (Alberti et al 2009, IDF 2006). La prevalencia general de síndrome metabólico reportada para América Latina es de 24.9 (18.8-43.3%) (Marquez, Macedo, Viramontes, Fernández y Vizamanos 2011)

Las empresas de Progreso se dedican a la producción y venta de cemento, cal y agregados para la construcción en Guatemala. Este grupo de empresas, promueve hábitos de buena salud entre sus empleados y considera el perfil epidemiológico nutricional de la población, para el diseño de intervenciones.

Tomando en cuenta que el lugar de trabajo es considerado un entorno prioritario para la promoción de la salud (OPS 2000), desde el año 2011 se realiza una evaluación periódica donde se encontró que el 71.6% de los trabajadores presentó algún grado de sobrepeso y obesidad y el 35.8% síndrome metabólico. Adicionalmente, se observó en esta población un 70.2% de inactividad física y un 92.1% de bajo consumo de frutas y verduras. (López, Castillo, Mendizabal y Peña 2013)

La mayor prevalencia de síndrome metabólico (47.3%) se encontró en el grupo de trabajadores de Cementos Progreso de Planta San Miguel del departamento de El Progreso, Guatemala. Tomando de referencia estos resultados se implementó “Transfórmate”, un programa de bienestar en el lugar de trabajo, el cual está conformado por un conjunto de intervenciones integrales con el objetivo de reducir los factores de riesgo de enfermedades crónico no transmisibles asociados a la mala alimentación e inactividad física, e incrementar los conocimientos sobre estilos de vida saludable.

Metodología

Estudio de intervención laboral, realizado en trabajadores voluntarios diagnosticados previamente con síndrome metabólico utilizando los criterios de la American Heart Association y del National Heart Lung Blood Institute (AHA/NHLBI). El enrolamiento de los participantes fue realizado durante marzo de 2013, se brindó seguimiento hasta octubre del mismo año.

Se impartieron talleres educativos sobre estilos de vida saludable. La información se detalla en la Figura 1.

Área de Intervención

Título del Taller

Descripción

Alimentación Saludable

Guías Alimentarias para Guatemala

Recomendaciones de alimentación saludable promovidas por el MSPAS.

Manos a la Obra

Taller de cocina. Preparación y degustación de platillos saludables, prácticos, económicos y culturalmente aceptables.

Tips

Consejos útiles y prácticos sobre alimentación saludable y hábitos inteligentes.

Nutri-Cine

Proyección cinematográfica donde se reforzaron conceptos sobre alimentación saludable y consecuencias a la salud provocadas por una dieta inadecuada.

Actividad Física

Actívate

Promoción de las recomendaciones mundiales de actividad física brindas por la OMS. Cada participante contó con un pasómetro por un período de tres semanas con el objetivo de caminar 10 000 pasos diarios.

No te Detengas

Rutina de ejercicio utilizando artículos disponibles en casa.

Salud Mental

Puedo Vivir Sin Cambiar

Motivación al cambio de comportamientos para adquirir y mantener un estilo de vida saludable.

Figura 1. Talleres educativos del programa Transfórmate. Abreviaturas: MSPAS: Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala; OMS: Organización Mundial de la Salud.

Se desarrolló material específico para educación de los participantes: diario de alimentos, recetario, guía semanal de ejercicio, registros de pasos diarios y cuestionario de evaluación de conocimientos inicial y final. Todos estos materiales fueron validados previos a ser entregados a los participantes.

Las actividades se complementaron con: controles mensuales de peso, tratamiento y seguimiento dietético personalizado, mensajería de texto semanal, fotografías del antes y después de cada participante además de material de apoyo audiovisual.

Se determinaron los niveles basales de lípidos en sangre (colesterol total, triglicéridos, colesterol HDL, colesterol LDL) y glucosa en ayunas. Como puntos de corte se utilizaron los criterios del Third Report of the Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (ATP III). Se realizaron dos controles durante la intervención. A los participantes que presentaran alteración del perfil lipídico, se les prescribió tratamiento farmacológico con Atorvastatina 10mg + Ezetimibe 10mg, en dosis individualizadas en cada caso.

El programa fue ejecutado por un equipo multidisciplinario. Las intervenciones estuvieron a cargo de nutricionistas, el tratamiento farmacológico a cargo de médicos, el taller de motivación para el cambio fue impartido por un médico especialista en psiquiatría y el taller de actividad física estuvo a cargo de un entrenador certificado; se contó con el apoyo de profesionales en comunicación y personal administrativo para logística.

Los datos fueron analizados en STATA SE 11.0. Se calcularon medidas de tendencia central y de dispersión. Se realizaron pruebas de hipótesis, para variables numéricas se analizaron con la prueba de Wilcoxon y las variables categóricas con Chi2 de McNemar.

Las intervenciones fueron aprobadas por el equipo de salud ocupacional de Progreso. Los participantes aceptaron las condiciones del estudio, propósitos, procedimientos, posibles riesgos, beneficios y confidencialidad, firmando consentimiento informado.

Resultados

Se enrolaron a 190 participantes de sexo masculino. La edad mediana fue de 41 años (RIC 36-47 años), la  mediana de la talla fue de 1.69 metros (RIC 1.64-1.74), y el índice de masa corporal (IMC) mediano fue de 28.8 kg/m2 (RIC 26.9-31.0).

Los participantes se organizaron en 8 grupos y recibieron un taller mensual, con una duración de 90 minutos. En total se impartieron 64 talleres, con una asistencia promedio del 94%.

Entre los factores de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, el 95% de los participantes presentaron triglicéridos alterados, 93% IMC mayor a 25 kg/m2 y el 89%  reportó un bajo consumo de frutas y verduras. Luego de las intervenciones, el 64% de los participantes mantuvo los triglicéridos alterados, el 91% el IMC mayor a 25 kg/m2 y 66% bajo consumo de frutas y verduras. El resto de factores de riesgo se muestran en la Figura 2.

Figura 2. Prevalencia de factores de riesgo de ECNT. Se presentan en orden decreciente según prevalencia basal. Definiciones operativas: bajo consumo de frutas y verduras: < 5 porciones/día; Sedentarismo: <150 minutos actividad física aeróbica moderada semanal o <75 minutos actividad física aeróbica intensa. Abreviaturas: HDL: high density cholesterol; Hipertensión: presión arterial ≥ 140/90 mmHg o diagnóstico previo; DM: diabetes mellitus; ECV: enfermedad cerebro vascular; M: masculino; F: femenino; LDL: low density cholesterol.

Se obtuvo una reducción de 6mmHg en la mediana de presión sistólica y una reducción de 3mmHg en la mediana de la presión diastólica con respecto a los datos basales.

En la Figura 3 se observa el cambio de clasificación de IMC antes y después de la intervención. El 93.1% de los participantes presentaron algún grado de sobrepeso y obesidad en la evaluación inicial, con una mayor proporción en sobrepeso grado II y obesidad grado I. Luego de la intervención disminuyó la proporción de obesidad grado I, aumentando así las clasificaciones de sobrepeso grado I y grado II.

La mediana de pérdida de peso fue de 3.2 Kg (RIC 1.52-5.10). La prevalencia de síndrome metabólico disminuyó en 51.0%. Los factores diagnóstico disminuyeron en la siguiente proporción: triglicéridos ≥ 150 mg/dL 30 %, presión arterial ≥ 130/≥ 85 mmHg 25.3 %, glucosa en ayunas ≥100 mg/dL 21.6 %, obesidad abdominal (cintura ≥102 cm) 20.5%, colesterol HDL ≤ 40 mg/dL 11.0 %.

Figura 3. Valoración estado nutricional de acuerdo al índice de masa corporal (IMC).

Con respecto a los factores de riesgo para síndrome metabólico, cerca de la mitad de los participantes presentaron 4 o 5 factores de riesgo en la evaluación inicial; quedando únicamente el 21% de los participantes con este número de factores al finalizar la intervención (Figura 4). Además, se encontró  diferencia significativa (p<0.000) entre la prevalencia inicial y final de factores de riesgo para diagnóstico de síndrome metabólico. La mediana de factores de riesgo de la evaluación inicial fue de 3, la cual  es significativamente menor en la evaluación final (2 factores). (p<0.001)

Existió diferencia significativa entre los niveles de Colesterol Total (p<0.001), Colesterol LDL (p<0.001), Colesterol HDL (p<0.001) y Triglicéridos (p<0.001) respecto a dar tratamiento farmacológico, sin embargo, se encontró que no existió diferencia significativa entre presencia o ausencia del diagnóstico de síndrome metabólico con respecto a dar o no dar tratamiento farmacológico (p: 0.151).

Figura 4. Cambio en el número de factores de riesgo para el diagnóstico de Síndrome Metabólico.

Con la estrategia de los 10 000 pasos, los participantes alcanzaron una mediana de 10 845 pasos diarios (RIC 9 433 -12 446) durante 3 semanas de pasometría. Se observó un incremento en los conocimientos de los participantes con una mediana de 60 puntos en la evaluación inicial y 90 puntos en la evaluación final (p<0.000).

Discusión de resultados

En la actualidad el síndrome metabólico se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública, su presencia se relaciona con 5 veces más riesgo a desarrollar diabetes mellitus tipo II y 2 a 3 veces más riesgo a desarrollar alguna enfermedad cardiovascular. (Scott 2008, Zimmet et al 2005, Garraleta et al 2009)

La Organización Panamericana de la Salud (2000) considera que el lugar de trabajo es un ambiente prioritario para la promoción de la salud en el siglo XXI. Fue en este ámbito, donde se desarrolló “Transfórmate”, programa de bienestar con el que se logró que más de la mitad de los participantes (51%) disminuyeran la prevalencia de síndrome metabólico.

Este conjunto de intervenciones desarrolladas en “Transfórmate” logró reducciones significativas en factores de riesgo cardiovascular y síndrome metabólico. Se alcanzó una reducción en sedentarismo, triglicéridos alterados, colesterol total alterado, glucosa en ayunas alterada y bajo consumo de frutas y verduras. La disminución de colesterol total y triglicéridos está asociada directamente a la administración de medicamentos (Ballantyne et al 2003). En un estudio realizado en Italia en 2007, se observó una disminución del 31% de la prevalencia de síndrome metabólico (Bo et al 2007). Al igual que el presente estudio, este únicamente incluyó a participantes con diagnóstico de síndrome metabólico, con un grupo de edad muy similar, sin embargo contó con una distribución de cerca de 40% de participantes de sexo masculino, diferencia principal a las características del presente estudio. La estructura de las intervenciones fueron similares, incluyendo recomendaciones escritas así como talleres demostrativos y/o actividades prácticas. En “Transfórmate”, se logró una mayor disminución de los factores de síndrome metabólico. Esta diferencia puede deberse a un mayor número de intervenciones para cambio de comportamiento, como talleres demostrativos de ejercicio, cocina saludable, incorporación de pasómetros, mensajería de texto semanal y taller de motivación para el cambio.

Ivester en 2010 realizó un estudio en 14 hombres y 27 mujeres con algún grado de sobrepeso y obesidad para determinar el impacto de un programa de intervención multifacética de dieta saludable y ejercicio sobre la reducción de peso, síndrome metabólico y bienestar. Reportan mejoras en adiposidad central, peso y la reducción de un 20% de síndrome metabólico. Respecto al tratamiento dietético, adicional a la restricción calórica se utilizaron suplementos de ácidos grasos poliinsaturados, relación del consumo de fibra soluble/insoluble, vino tinto y chocolate. A pesar de no haber alcanzado la reducción obtenida por el presente estudio, en futuras intervenciones se valorará la incorporación de este tipo de suplementos. (Ivester et al 2010)

Con respecto al consumo de frutas y verduras, en un estudio desarrollado en Reino Unido por Cox, observaron un cambio de cerca de la mitad de los participantes en aumentar el consumo de frutas y verduras (Cox et al 1998).

Aunque en nuestro estudio se realizaron intervenciones cara-cara, Cox seleccionó solamente a personas que se encontraban en una etapa de contemplación de aumento de consumo de frutas y verduras; aspecto que ya establece un proceso más avanzado dentro del estadio del cambio de comportamientos. Este será un aspecto que vale la pena incorporar en futuras intervenciones.

Uno de los mayores logros fue la disminución del sedentarismo. En un estudio en fábricas de Estados Unidos en 2005, Emmons reportó, a través de intervenciones en múltiples factores de riesgo, una reducción de 11%. En nuestro estudio se logró una mayor disminución del sedentarismo, esto puede asociarse a un mayor nivel de cumplimiento de las diferentes actividades realizadas durante la intervención, en contraposición a lo reportado por Emmons que fue cerca de la mitad de los participantes que se perdieron durante el seguimiento. Por otro lado, los factores contextuales, como estabilidad y ambiente laboral al momento de la intervención en “Transfórmate”, pudieron hacer más notorias las diferencias con este estudio.

El aumento de la actividad física también se vio influenciada por el uso de pasómetros. Esta fue una de las estrategias mejor recibidas, muchos participantes definieron rutas para incrementar su actividad física y alcanzar la meta de los 10,000 pasos diarios.

Sobre la efectividad de la pasometría existen posturas contrarias. Por ejemplo, en un meta-análisis de 2008, Minsoo determinó que esta estrategia tiene efecto moderado y positivo en el incremento de la actividad física (Minsoo, Simon, Tiago & Jin-oh 2009). Mientras que una revisión sistemática desarrollada por (Freak-Poli 2013) estableció que existe limitada información y de baja calidad que evidencie la efectividad de las intervenciones basadas en pasometría en el lugar de trabajo. Sin embargo, en este estudio la pasometría no es un componente único de la intervención sino que forma parte del conjunto de actividades, por lo que el impacto en el incremento de la actividad física de los participantes no puede ser atribuido solamente a esta intervención.

Respecto a los parámetros bioquímicos, Hartman et al. en 1995 observaron una disminución de niveles sanguíneos de lípidos 3.8% en el colesterol total tras la implementación de sesiones educativas sobre asesoramiento de alimentos bajos en grasa y el seguimiento de patrones de alimentación a cargo de dietistas. En este mismo año, Byers et al. reportaron una reducción del 6.5% para este mismo parámetro, luego de realizar sesiones grupales con educación sobre nutrición. Al comparar estos resultados se comprueba que la combinación de estrategias logra mejores resultados.

Se obtuvo una reducción media de 6mmHg en presión sistólica y de 3mmHg en presión diastólica, datos menores a las reducciones reportadas por Palileo (2012), 13 y 6 respectivamente mediante una intervención basada en mensajería de texto durante 12 semanas.

A pesar que la prevalencia de sobrepeso y obesidad no disminuyó significativamente (p<0.132), al analizar la mediana del índice de masa corporal se evidenció un cambio estadísticamente significativo correspondiente a 1 Kg/m2 (p<0.000).  A diferencia de los resultados reportados por Bravata et al. que en el año 2007, encontraron que usuarios mediante el uso de pasometría reportaron cambios modestos en IMC, disminuyendo 0.38 kg/m2 .

La mediana de pérdida de peso fue de 3.2Kg, valor superior al reportado por Patrick et al. en 2009 (2.8Kg) con un programa que utilizó mensajería de texto varias veces al día, llamadas telefónicas mensuales y educación nutricional impresa.

Se ha reportado que los hombres que padecen sobrepeso u obesidad, son ampliamente reconocidos como un grupo difícil de comprometer, a pesar de ser un grupo de alto riesgo a padecer enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad. (Access Economics Pty Ltd 2008, Morgan Warren, Lubans, Collins y Callister 2011) Los hombres necesitan programas de pérdida de peso que incluya otros participantes con los que se puedan relacionar (Morgan et al 2011, Sabinsky, Toft, Raben y Holm 2007) y pueden sentirse incómodos formando parte de programas que mayoritariamente estén integrados por mujeres (Morgan et al 2011, Jolly y Aveyard 2011).

Una revisión sistemática realizada por Young M et al, en 2011 reporta que la evidencia existente sugiere que los programas de pérdida de peso exclusivos para hombres podrían ser una forma efectiva de comprometer
y ayudar a los sujetos de este sexo que padecen sobrepeso u obesidad. Adicionalmente, encontraron que hay mayor probabilidad de éxito en las intervenciones que adicionalmente incluyen tratamiento dietético hipocalórico, contactos grupales cara a cara y 3 o más contactos individuales al mes en promedio. El efecto de la motivación, producto de las reuniones grupales y camaradería formada entre los participantes de Transfórmate, fue uno de los aspectos clave para el desarrollo de todas las actividades a pesar de no haber realizado el número de contactos mensuales cara a cara,  como los reportados clave para el éxito por Young. El uso de mensajería de texto semanal, podría ser uno de los factores que permitió mantener la cercanía a lo largo de la intervención, así como el compromiso de la alta gerencia con las actividades de bienestar que desarrollan las empresas de Progreso.

Conclusiones

Se concluye que el conjunto de intervenciones implementadas, mediante el programa de bienestar Transfórmate, redujo significativamente la prevalencia de factores de riesgo de ECNT como el sedentarismo, parámetros bioquímicos alterados (glucosa en ayunas, colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL, triglicéridos), bajo consumo de frutas y verduras, tabaquismo y niveles de presión arterial alterada.

A partir de las lecciones aprendidas en este estudio, se considera importante la implementación de un programa permanente en esta institución para la promoción de estilos de vida saludable. De igual forma, se considera oportuno incorporar la medición de estadios del cambio de comportamiento para poder redefinir o intensificar las intervenciones.

Se debe contemplar el estudio de costo-efectividad de esta intervención para determinar y optimizar la implementación del mismo, con el objetivo de poder mantenerlo dentro de una racionalidad económica.

Agradecimientos

Se agradece al grupo gerencial y a todos los profesionales de las empresas Progreso que colaboraron en el desarrollo de la investigación; el liderazgo y el trabajo multidisciplinario mejoró de gran manera la calidad del trabajo realizado.

De igual forma se extiende un agradecimiento a ORP 2015 por brindar la oportunidad de compartir esta experiencia en el ámbito laboral.

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