De la tradición racionalista de la prevención al modelo psicosocial. La necesidad del cambio en el contexto de racionalidad de la prevención.

La tradición racionalista de la prevención, sustentada en las ficciones útiles de la seguridad y el control, será el resultado de entender la naturaleza de forma geométrica y matematizada, el ser humano como un autómata, la empresa como un espacio físico y con una organización de tipo administrativo-burocrático y un tipo de conocimiento basado en la objetividad y el análisis, que ya conviene arrumbar. La posibilidad de poder optar por el modelo psicosocial de la prevención requerirá, en cambio, entender la naturaleza de forma sistémica, el ser humano como un ser social, la empresa de forma simbólica, con una identidad conformada por cierta cultura corporativa y ciertos valores, y la racionalidad de manera contextual y constructiva.
Palabras Clave: 
Racionalidad; Psicosocial; Factor Humano; Principio de Precaución; Percepción del Riesgo; ORP Conference
Autor principal: 
Angel Crescencio
Martínez Ortiz
Adif
España

Introducción:

Este trabajo apuesta por un modelo psicosocial de la prevención, pero no como se viene apostando de forma habitual; es decir, con pequeñas correcciones en el modelo racionalista dominante, en la línea de tomar en consideración ciertos aspectos psicosociales como factores de riesgo, hasta ahora ignorados, sino como una auténtica y radical alternativa al actual modelo hegemónico que permita mejorar los niveles de protección con los que cuentan los trabajadores. Este cambio radical requerirá, como veremos, también del cambio de la cosmovisión dominante con la que comprendemos el mundo.

Este cambio con mayúsculas será necesario porque, a nuestro juicio,  la prevención de riesgos laborales hay que entenderla como una práctica social,[i] conformada por ciertos modelos de actuar y de pensar característicos, que incorpora también cierto tipo de bien interno que le es propio,[ii]la protección de la salud de los trabajadores.

La prevención de riesgos laborales se establece así como cierta actividad humana cooperativa que persigue cierta meta definida socialmente, y que es totalmente dependiente de su contexto de nacimiento. La consecuencia será que no nos podremos ocupar de la prevención de riesgos laborales sin ocuparnos al mismo tiempo de su contexto de racionalidad.

Metodología

El presente trabajo ha consistido en el estudio y confrontación de los dos paradigmas científicos (el paradigma sistémico y el paradigma mecanicista) que actualmente se disputan su hegemonía. De su enfrentamiento ha salido victorioso, a nuestro entender, el paradigma sistémico, por la forma de abordar los problemas en materia de prevención de riesgos laborales, que el paradigma mecanicista no ha sabido resolver.

El contexto de racionalidad de la prevención

Cuando nos referimos al contexto de racionalidad de la prevención lo que queremos decir es que la prevención de riesgos laborales, como cierto tipo de práctica social, es inseparable de cierto contexto de inteligibilidad conformado por cierta forma compartida de entender La Naturaleza, con mayúsculas, cierta forma de entender la racionalidad, cierta forma de entender el ser humano y cierta forma de entender la empresa.

Ilustración 1.El contexto de racionalidad de la prevención de riesgos laborales

La distinta manera de entender estos elementos que tienen las distintas cosmovisiones que se disputan actualmente su hegemonía, la cosmovisión mecanicista y la cosmovisión sistémica,   redundará también en dos modelos diferentes e inconmensurables[iii] de entender la prevención de riesgos laborales:

1.- Un modelo hegemónico que llamaremos de forma abreviada, Racionalista y 2.- Un modelo alternativo, que llamaremos Psicosocial.

Decimos que estos modelos son inconmensurables, porque los integrantes de cada uno de ellos, cuando miran en la misma dirección, en realidad, ven cosas diferentes.

Esto ocurre porque los modelos son la fuente de los métodos empleados, de los problemas o riesgos de los que ocuparse y también de las normas aceptadas para su solución o control, así que optar por un modelo, en realidad, será optar por cierta forma de ver el mundo que condicionará todas nuestras formas de acción, también en materia de prevención de riesgos laborales.[iv]

El paradigma mecanicista.

De acuerdo a nuestra tesis el actual modelo racionalista de la prevención, que ya conviene arrumbar, será el resultado de entender La Naturaleza con el marco conceptual de un viejo paradigma mecanicista que ya no sirve para explicar una nueva realidad que se ha vuelto compleja y dinámica. De tal manera que apostar por otra forma de entender la prevención de riesgos laborales, como nosotros hacemos en este trabajo, será también apostar por otra manera de entender el mundo en la línea del pensamiento sistémico.

Nuestra idea es que los cuadros del pensamiento mecanicista son responsables de cierta tradición de prevención de riesgos laborales, todavía hegemónica, ajena a la perspectiva social que proponemos, que se puede rastrear en la historia en la manera en la que los países han legislado la cuestión de la seguridad y salud laboral y en la manera también, en la que los distintos modelos se han ocupado de investigar la accidentabilidad laboral, de la que nos hemos ocupado en otro trabajo y que por vocación de brevedad no lo haremos aquí.

La incorporación de estos cuadros del pensamiento mecanicista a la forma de entender el mundo, del que forman parte el ser humano y la empresa, será la causa de que la prevención de riesgos laborales se haya entendido desde los principios de una tradición racionalista que toca a su fin. La crisis empieza cuando esta tradición intenta mantener sus métodos, una vez que la percepción mecanicista del mundo ha perdido ya su vigencia; es decir, cuando la metáfora de la máquina y la racionalidad analítico-matemática ya no sirven para dar cuenta de la realidad con la que tiene que lidiar la prevención de riesgos laborales.

De esta manera, los problemas de la tradición racionalista de la prevención serán los problemas del paradigma mecanicista para dar cuenta de la realidad; es decir, para seguir manteniendo la idea de que la Naturaleza es un espacio geométrico, regido por las matemáticas, en el que acontece la vida, o que el ser humano y la empresa se pueden seguir explicando con la metáfora de la máquina. Problemas también de racionalidad para seguir manteniendo la creencia en la objetividad del conocimiento científico y en la existencia de una realidad que es independiente del sujeto que la conoce.

Estos principios ontológico y epistemológico de la cosmovisión mecanicista se han concretado en el campo de la prevención de riesgos laborales en una tradición racionalista que ha dominado todo el siglo XX y que ya conviene arrumbar. Si desde el punto de vista ontológico se pueden considerar los principios del mecanicismo y del atomismo los inspiradores de ciertos modelos organizacionales y preventivos que han integrado la tradición racionalista de la prevención, desde el punto de vista epistemológico podemos atribuir esta responsabilidad a la racionalidad analítica que ha dominado el proceder investigador y al realismo de las teorías científicas que tienen en su base.

La tradición racionalista de la prevención.

El estado de la cuestión es que estos cuadros del pensamiento mecanicista han conformado una tradición racionalista[v] de la prevención de riesgos laboralesque propone contar para la prevención y determinación del riesgo, únicamente con aquellos elementos de la realidad que pueden ser objeto de las ciencias clásicas como la física, la química o las matemáticas.

A nuestro juicio, hay toda una serie de características compartidas que dan unidad a los modelos teóricos que han dominado la prevención de riesgos laborales durante el siglo XX y que en su conjunto conformarán ese enfoque tecnocrático de la prevención de riesgos laborales que todavía hoy perdura, a pesar de las limitaciones que presenta para dar cuenta de la realidad laboral de la que se ocupa. Estas limitaciones vendrán de:

Ø La consideración del riesgo como algo objetivo.

Ø La consideración exclusivamente de los factores técnicos en la determinación del riesgo.

Ø La evaluación cuantitativa y analítica de los riesgos (puesto a puesto).

Ø La especialización del conocimiento experto, en unos pocos técnicos.

Para poder hacer frente a estas limitaciones del enfoque racionalista de la prevención, por no poder ocuparse de esa parte de la realidad que no puede ser traducida a lenguaje fisicalista, proponemos una cosmovisión diferente que sea capaz de integrar, en igualdad de condiciones, esa realidad escindida en dos, el mundo de la objetividad y el de la valoración, que ha provocado el paradigma mecanicista. Sin este giro copernicano, cualquier propuesta en el campo de la prevención de riesgos laborales, no será sino un cambio para que todo siga igual, al estilo Visconti.[vi]

El paradigma sistémico.

Es el pensamiento sistémico el que quiere abordar desde otra perspectiva una serie enquistada de ideas y valores característicos de la cosmovisión mecanicista: <<La visión del universo como un sistema mecánico, compuesto de piezas y regido por las leyes de las matemáticas>>, <<la del cuerpo humano como una máquina>>, << la de la empresa como una organización burocrática y departamental>>, <<la de la vida en sociedad como un conglomerado de individuos en una lucha competitiva por la existencia>> y <<la racionalidad analítica fragmentadora del conocimiento>> que son fundamentales para entender la presencia de lo emocional y lo sociológico en el ámbito del conocimiento en general y de la prevención en particular.

El problema de los sistemas es esencialmente el problema de las limitaciones del proceder analítico que ha utilizado la ciencia moderna, el cual entiende que una entidad investigada debe ser resuelta en partes unidas a partir de las cuales puede ser reconstituida. Pero según la visión sistémica las propiedades esenciales de un organismo son propiedades del todo que ninguna parte posee; éstas emergen de las interacciones y de las relaciones entre las partes. Si bien podemos discernir partes individuales en todo sistema estas partes no están aisladas, motivo por el cual la naturaleza del conjunto es siempre distinta de la mera suma de las partes. Esto supone una crítica al método analítico cartesiano que ha constituido una característica esencial de la ciencia moderna y también una de sus limitaciones.

La ciencia del siglo XX ha revelado, sin embargo, que las propiedades de las partes no son intrínsecas sino que sólo pueden ser comprendidas desde un contexto mayor,[vii] provocando que la relación entre las partes y el todo haya quedado invertida, ahora se entenderá que las partes sólo se pueden comprender desde la organización del conjunto. La racionalidad se convierte así en contextual. Los sistemas se convierten en la unidad de análisis del nuevo paradigma, originando por un lado, que la Naturaleza se revele como un todo integrado más que como una discontinua colección de partes y por otro, que ésta se revele viva y no geometrizada, con la posibilidad lógica de aceptar la impredecibilidad y la libertad en su orden.

Esto significa que la racionalidad sistémica será inseparable de cierta forma de comprender la Naturaleza que transformará también la visión mecanicista del ser humano y de la empresa. La transformación consistirá en una nueva visión que entiende que todos los seres vivos son miembros de comunidades ecológicas, vinculados por una red de interdependencias sociales, laborales, familiares, etc. La consecuencia en la empresa será que ésta no se va a comprender como una máquina para hacer dinero, sino como una organización simbólica, con unos valores, que integrarán cierta cultura corporativa y que conferirán cierta identidad.

La cuestión en prevención es que para el prevencionista el mundo ha estado durante muchos años escrito con el mismo lenguaje matemático del que hablaba Galileo. Ahora, como hemos visto, la realidad con la que debe trabajar la prevención de riesgos ya no se percibe a la manera mecanicista, como un mero conjunto de elementos o factores de riesgo que pueden ser comprendidos de forma aislada y de los que se puede predecir su comportamiento, es decir, los daños que provocarán, por la aplicación de una serie de leyes universales. Ésta deberá, en cambio, entenderse como una serie de elementos o factores que interaccionarán entre sí y con el entorno para dar lugar a una realidad dinámica e impredecible, que no se puede reducir a la suma de los elementos que la componen:

“Esta visión integrada e integradora subraya que no tiene sentido una intervención enfocada exclusivamente a ninguno de los factores, ambientales o humanos, sin considerar el conjunto de los mismos. Los factores no actúan aisladamente; por el contrario puede entenderse que interactúan de modo complejo y por tanto, que no puede aislarse más que artificialmente la capacidad de intervención en un elemento.”[viii]

Una de las consecuencias de este cambio será que las empresas ya no se podrán entender como recintos cerrados, convenientemente parcelados y con un ambiente perfectamente estable, que permite predecir, con la utilización de algunos cálculos matemáticos, su comportamiento futuro en relación al riesgo. Ahora, las empresas son sistemas complejos de relaciones que necesitan estar abiertos, contar con su entorno para poder sobrevivir, así que el prevencionista tendrá que vérselas con ambientes de incertidumbre, imposible, en muchos casos, ser reducidos a un pequeño conjunto de variables mensurables y manipulables. Por otro lado, el ser humano tampoco podrá ser explicado ya con variables exclusivamente físico químicas, ni su acción entendida exclusivamente por referencia a sus preferencias personales. Ahora, el ser humano construye su identidad por referencia a las organizaciones sociales de las que forma parte y orienta su acción también, por referencia a los valores disponibles en la cultura en la que se integra. Esto quiere decir que la prevención de riesgos laborales no solo requerirá, conforme a la manera tradicional, de esa racionalidad limitante que proponen las ciencias naturales sino que a ésta habrá que añadirle además una racionalidad ético/social de más alcance, propia de las empresas con responsabilidad social, que incluya cierta percepción social del riesgo así como cierta percepción del conocimiento científico disponible para su limitación y control en niveles aceptables.

Cuando nos referimos a la percepción social del riesgo nos estamos refiriendo a cierto nivel de riesgo tolerable socialmente o lo que es lo mismo, a cierto nivel ético que debe de servir como referente para la protección y la seguridad que se dispensa a los ciudadanos de una comunidad.[ix]

El modelo Psicosocial de la Prevención

La perspectiva psicosocial trabajará la prevención de riesgos laborales desde ese contexto más amplio de relaciones sociales y organizacionales en la que tiene lugar la conducta de los trabajadores.[x] Este enfoque holista de la acción permitirá incorporar en el campo de la seguridad y salud a los ya tradicionales factores técnicos, también los factores psicosociales arrumbados por los enfoques científicos tradicionales.

Esta perspectiva integradora propone entender la conducta de seguridad en la empresa, tanto la individual como la colectiva, como parte del comportamiento organizacional; es decir, mediada por la cultura corporativa y la percepción social del riesgo. Esto supondrá incorporar el cambio explicitado por la teoría de sistemas de la parte al todo, o lo que es lo mismo, la imposibilidad de explicar la conducta de los trabajadores sin referirnos al contexto más amplio que le confiere inteligibilidad, como la cultura empresarial y la percepción social sobre el nivel de riesgo aceptable.

Esta perspectiva holística de la acción que tiene en cuenta factores que van más allá de los estrictamente individuales, en el ámbito de la prevención de riesgos laborales, supondrá la inclusión de factores que como la organización, la comunicación o la motivación, habían sido hasta ahora ignorados por la ciencia mecanicista. La inclusión de estos elementos en la práctica de la prevención caracterizará el modelo psicosocial de la prevención que proponemos y será el resultado de los cambios que ha introducido el paradigma sistémico en el contexto de inteligibilidad de la prevención de riesgos laborales, al entender de otra manera la racionalidad, el ser humano y la empresa.

El cambio en el contexto de inteligibilidad de la prevención de riesgos laborales se concretará en la práctica preventiva en nuevas maneras de hacer y pensar que resumimos de la siguiente manera:

Ø La subjetividad y la percepción del riesgo cobran mayor protagonismo frente a la objetividad.

Ø Frente a la exclusividad de lo cuantitativo se incorpora también lo cualitativo de las situaciones de riesgo.

Ø Frente a la evaluación puesto a puesto que imponía la racionalidad analítica se apuesta por evaluar la respuesta global de seguridad de las empresas.

Ø Frente al conocimiento y control de los factores físicos del riesgo, se apostará por la cultura preventiva y la motivación, como condición de posibilidad de una respuesta preventiva autónoma.

Ø Frente a la comunicación unidireccional de los técnicos se apostará por la comunicación dialógica que tenga en cuenta la percepción del riesgo de los trabajadores.

Conclusión

Esta revisión de la prevención que plantea el modelo psicosocial es una cuestión ineludible  para una sociedad como la actual, en la que el riesgo ha dejado de tener límites claros y de respetar fronteras, y en la que los conservadores planteamientos racionalistas de la prevención, centrados en valores límite y en escenarios convencionalmente estables, debían, en aras de la mejora,  ser ampliados con un punto de vista ético de la responsabilidad social que articulara cierta respuesta global de seguridad[xi] (de gobiernos, sociedades y de  empresas),  entendida como parte de cierta cultura preventiva de la responsabilidad que se ocupe de lo impredecible.

La cuestión es que ha aparecido un nuevo contexto de inteligibilidad de la prevención de riesgos laborales que requerirá nuevas definiciones y nuevos conceptos, y no solo pequeñas modificaciones. Las definiciones estadístico/probabilísticas del riesgo, hasta ahora tan habituales, deberán ser sustituidas por otras definiciones socioculturales que entiendan el riesgo como un producto sociocultural y por tanto, histórica y socialmente dependiente. La conceptualización realista y objetiva del riesgo, omnipresente en las teorías mecanicistas, deberán ahora ser sustituidas por una concepción hermenéutica, compatible con las distintas formas de percibir el riesgo; porque todos los conceptossociológicosy antropológicos deriesgo que se han desarrollado al hablar de la percepción del riesgo tienenen común, lanoción de que los seres humanos no percibimosel mundo como es,sino mediado por nuestra forma de conocer, la cual incluye elementos como valores, emociones, prejuicios, etc., hasta ahora ignorados.

La aparición del riesgo como un constructo social unido a la complejidad del medio actual (formado por empresas multinacionales, mercados globalizados, gobiernos supranacionales, peligros mundiales, etc.), altamente dinámico y enredado, con el que tiene que lidiar la tarea de la prevención harán del tradicional abordaje legal y científico que realizan empresas y gobiernos, una estrecha e insuficiente aproximación a la prevención, centrada en sanciones, factores técnicos y evaluaciones puesto a puesto, que ha tenido que ser revisada.

Agradecimientos

Una versión preliminar de este artículo se presentó en el congreso ORPconference 2014

ReferenciasBibliográficas

  • 1. Beck, U., La sociedad del riesgo: Hacia una nueva modernidad, Paidós, Barcelona, 1998. Trad. Jorge Navarro, Daniel Jiménez y Rosa Borrás.ISBN: 8449304067
  • 2. Meliá Navarro, J.L., El factor humano en la seguridad laboral. Psicología de la Seguridad y Salud Laboral, Lettera Publicaciones, SL, Bilbao, 2007. ISBN: 9788461164387
  • 3. MacIntyre, A., Tras la virtud, Crítica, Barcelona, 1987. Trad. Amelia Valcárcel.ISBN: 8474233356
  • 4. Kuhn, T.S., La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1997. Trad. Agustín Contín. ISBN: 843750046X
  • 5. Luhmann, N., Sociología del riesgo, Universidad Iberoamericana, A. C., México, 2006. Trad. Silvia Pappe, BrunhildeErker y Luis Felipe Segura. ISBN: 968859628O



[i] “Por práctica social entenderemos cualquier forma coherente y compleja de actividad humana cooperativa, establecida socialmente, mediante la cual se realizan los bienes inherentes a la misma mientras se intenta lograr los modelos de excelencia que le son apropiados a esa forma de actividad y la definen parcialmente, con el resultado de que la capacidad humana de lograr la excelencia y los conceptos humanos de los fines y bienes que conlleva se extienden sistemáticamente.” MacIntyre, A., Tras la virtud, Crítica, Barcelona, 1987. Trad. Amelia Valcárcel. P. 233.

[ii] El bien interno solo se puede conseguir participando en la práctica en cuestión y no puede ser resultado de circunstancias contingentes asociadas a la misma. A nuestro juicio, el bien interno implicado en la práctica de la prevención de riesgos laborales será el de la protección de la salud de los trabajadores. Este bien, será a nuestro juicio, propio de la práctica de la prevención de riesgos laborales, aunque de forma inespecífica se pueda encontrar en otros tipos de prácticas sociales, sobre todo, del ámbito de la salud como la medicina, la psicología o la enfermería.

[iii] CF. Kuhn, T.S., La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1997. Trad. Agustín Contín.

[iv] “Un modelo preventivo parte de una definición de conceptos y ofrece una interpretación de cómo se relacionan entre ellos, para orientar el conocimiento y estudio de los sucesos en que dichos conceptos intervienen. En nuestro caso, los conceptos básicos serían los de salud, trabajo, accidente de trabajo y sus causas, y el modelo preventivo orienta y articula nuestra interpretación de cómo se relacionan entre sí.” Alejo Fraile Cantalejo, Félix López Beneyt,Jerónimo Maqueda Blasco, Angel Muñoz Muñoz, Pedro Obregón Cagiga, Tomás Pique Ardanuy, Luis RoselAjamil, <<Proyecto INVAC: Una contribución a la modernización de la investigación de accidentes de trabajo>>, Salud y Trabajo, nº99, (1993) 29-44.

[v] Cf. Luhmann, N., Sociología del riesgo, Universidad Iberoamericana, A. C., México, 2006. Trad. Silvia Pappe, BrunhildeErker y Luis Felipe Segura.

[vi] Este tipo de cambio para que todo siga igual se puede ver maravillosamente en la película de Luchino Visconti, El Gatopardo, 1963.

[vii] Nos estamos refiriendo a los cambios de percepción de la realidad que provocó la teoría cuántica respecto de la teoría atómica. La teoría cuántica forzó a aceptar el hecho de que los objetos materiales sólidos de la física clásica, se disuelven a nivel subatómico en pautas de probabilidades en forma de ondas y no en concretas partículas materiales.

[viii] Meliá, José L., El factor humano en la seguridad laboral, Lettera, Bilbao, 2007. P. 120.

[ix] Los orígenes de esta percepción social del riesgo hay que buscarlos en el proceso de modernización, en el que junto a la promesas de progreso y enriquecimiento ilimitados, quedaron también liberadas cada vez más fuerzas destructivas que debían ser consideras efectos secundarios aceptables y bajo control. Cf. Bury, J., La idea del progreso, Alianza, Madrid, 1971. Trad. Elías Díaz y Julio Rodríguez.

[x] Se puede citar  el modelo de factores psicosociales de Dwyer y Raftery o el modelo de Sujeto Potencial de Leather, como algunos de los representantes de esta perspectiva psicosocial.

[xi] “La respuesta de seguridad abarca el comportamiento de seguridad (perspectiva comportamental), las cogniciones, voliciones, emociones y actitudes sobre seguridad (perspectiva cognitiva) y se especifica para cada unidad relevante del entorno social del trabajador (perspectiva psicosocial). Por supuesto se habla de respuesta de seguridad para expresar el grado en que la respuesta es segura, es decir, la respuesta de seguridad se puede expresar en un continuo de respuestas muy inseguras hasta respuestas muy seguras.” Meliá Navarro, J.L., El factor humano en la seguridad laboral. Psicología de la Seguridad y Salud Laboral, op. Cit. pp. 109-111.

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