La Fiscalía recurre el archivo de la tragedia del metro de Valencia ocurrida en 2006 en la que murieron 46 personas

La Fiscalía recurre el archivo de la tragedia del metro de Valencia ocurrida en 2006 en la que murieron 46 personas

El juzgado archivó las diligencias al considerar que no existían responsables penales del accidente del metro porque las instalaciones encontraban en un estado y condiciones suficientes para mantener la seguridad de la marcha a 40 km/h, velocidad prescrita por FGV
6 Julio 2017

La Fiscalía provincial de Valencia ha presentado un recurso contra el archivo provisional de la causa que investiga la tragedia del metro de Valencia, en la que 43 personas murieron y 47 resultaron heridas. Según confirmaron fuentes del ministerio fiscal al diario EL MUNDO, el recurso se presentará en reforma y lo resolverá la magistrada-instructora, la jueza Nieves Molina.

Si el juzgado mantiene su decisión, la Fiscalía recurrirá el archivo en apelación a la Audiencia provincial para forzar la reapertura de las diligencias e intentar que el asunto llegue a juicio para que sea un tribunal el que valore la prueba y decida si hay responsables penales en este trágico suceso.

La Fiscalía ha construido su recurso de reforma sobre dos ejes fundamentales. Por una parte, que quedan diligencias por practicar; y por otra, que falta un informe pericial que solicitó la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio de 2006 sobre las normas de seguridad.

Así, el recurso de la Fiscalía se suma al que ya anunciaron las víctimas tras conocerse el archivo provisional. La presidenta de la asociación Rosa Garrote, explicó tras conocerse el archivo que la jueza «se basa en el Informe de Responsabilidad, que establece que Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV) no incumplió la ley de prevención de riesgo». En este sentido, la instructora señaló en el auto que no se produjo un delito contra el derecho de los trabajadores, al no haberse vulnerado la normativa de prevención de riesgos laborales.

Sin embargo, para Garrote este informe «no tiene validez», pues FGV «no tenía un plan de prevención de riesgos laborales, es decir, que incumplen la ley, pero el informe del perito minimiza este incumplimiento porque cuando se produjo el accidente no había estándares normativos, por lo tanto, no tenerlo no vulnera la ley».

Además, la Fiscalía de Valencia solicitará en su recurso que varias universidades realicen un peritaje conjunto sobre el suceso para conocer si se podría haber evitado, añadieron fuentes del ministerio fiscal.

El juzgado archivó las diligencias esta semana al considerar que no ha quedado acreditado que el suceso, que acaeció al descarrilar el tren en la curva previa a la estación de Jesús de la ciudad de Valencia, cuando circulaba a 80 kilómetros por hora en un tramo con velocidad limitada a 40, «se produjera por un fallo en el vagón o en la vía».

El auto consideraba que no existían responsables penales del accidente del metro porque, según los expertos en seguridad ferroviaria, las instalaciones, el trazado, el carril, las traviesas, las fijaciones y otros elementos estudiados se encontraban en un estado y condiciones suficientes para mantener la seguridad de la marcha a 40 km/h, velocidad prescrita por FGV.

La resolución habla de un accidente, un «desgraciado» accidente, y se remite a los informes periciales para subrayar que en el año del siniestro, 2006, la inexistencia de balizas ante las curvas era una pauta de actuación común en otras administraciones ferroviarias que hasta entonces se había mostrado segura.

Además, la jueza apuntaba que, en el caso de Valencia, se valoraron otras circunstancias como el hecho de que nunca antes hubiera habido accidentes o incidentes relacionados con los excesos de velocidad en curva; y que ni maquinistas, ni factores de circulación ni trabajadores de infraestructuras ni técnicos de línea ni sindicatos advirtieron nunca del peligro.

El auto señalaba que el perito concluyó de forma tajante con la no constatación de que la unidad hubiese tenido un fallo en los frenos y la investigación judicial ha acreditado que la unidad siniestrada no entró en talleres 13 días antes del accidente por un problema en los frenos. Al parecer, la máquina que entró en talleres no fue la siniestrada, fue otra unidad distinta; y los peritos destacaron la «nula relación existente entre los tres descarrilamientos previos al accidente de la unidad siniestrada y éste».

Sobre la desaparición del libro de averías, el auto de la magistrada explicaba que esta circunstancia «carece de relevancia» y recuerda que «el vuelco del tren y la fractura de los cristales produjo, además de la salida de la unidad de los pasajeros, la salida de todos los enseres y efectos personales que portaban los viajeros».

Fuente: El Mundo

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