No trabaje como un robot, supérelo

No trabaje como un robot, supérelo

Virtudes no técnicas a cultivar para encajar en el mercado laboral que se avecina
7 March 2021

Hay dos factores de riesgo básicos para quedar excluido del mercado laboral: sufrir una discapacidad y ser mayor de 55 años. Aunque se esté en igualdad de conocimientos técnicos, estos dos perfiles lo tienen más difícil. Pero en un futuro próximo, la dificultad para encajar en un trabajo no tendrá tanto que ver con los perfiles, sino con una serie muy concreta de aptitudes. Los especialistas en este campo auguran que quienes pueden tener más dificultad para hacerse un hueco serán aquellos que no posean las habilidades blandas, secundarias, transversales o, como se ha puesto ahora de moda llamar, las 'soft skills'.

No son un contenido de los libros de texto ni de una clase universitaria, pero muchos creen que debería. Se trata de la empatía, la creatividad, la iniciativa, la capacidad para enfrentarse a la adversidad y salir reforzado, el autocontrol... Frente al conocimiento técnico, la capacidad para analizar datos o realizar tareas más o menos mecánicas, estas habilidades adquieren más valor en el mercado laboral que se avecina por una sencilla razón: la digitalización y la mecanización de multitud de procesos pondrá en valor a profesionales que sean capaces de aportar ese 'algo' intrínsecamente humano que nunca (salvo delirios de una ciencia que aún es ficción) podrá desarrollar una máquina, un robot.

La Fundación Adecco es una de las que ha estudiado el fenómeno. En un reciente informe sobre el impacto que la crisis del coronavirus dejará en el escenario laboral, los expertos en empleo de la citada entidad no dejan mucho lugar a dudas en sus conclusiones: «Cuando finalice el estado de alarma y, tras un periodo de deshumanización sin precedentes, las empresas no solo reforzarán su tecnología como aspecto crítico para su sostenibilidad, sino que valorarán más que nunca parámetros humanos imposibles de reproducir por máquinas. No parece aventurado señalar que la 'etapa coronavirus' marcará un antes y un después en nuestro mercado». Destacan habilidades, por ejemplo, como la capacidad de adaptación y de aprendizaje continuo serán claves en un mercado cambiante, impredecible a veces.

Amaya Álvarez, directora general de Temps, empresa de trabajo temporal, recursos humanos y formación con 27 años de implantación en España, analiza el fenómeno desde esa clave: «Creo que se está dando más importancia ahora a estas habilidades, que tienen mucho que ver con la personalidad de cada uno, por el ritmo actual. El mercado, los negocios, las empresas… todo está cambiando a una velocidad vertiginosa. La capacidad de adaptación al cambio es crucial para la supervivencia de las empresas, por eso es posible que cada vez se tengan más en cuenta a la hora de contratar». Da la sensación de que pocas cosas serán estáticas a largo plazo, y para el mundo que viene hay que estar preparado más allá del conocimiento de las fórmulas físicas que permiten construir un puente.

Adriana Ornellas, profesora de Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), recuerda que estas 'soft skills' «son esenciales para tener éxito no solo en el trabajo, sino en la vida y por eso se tendrían que trabajar de forma transversal en todas las etapas del currículum escolar». Esta entidad educativa es de las que ha puesto el foco en estas destrezas y ha desarrollado el proyecto Skill Up, coordinado por el grupo de investigación eTIC. Ellos las han clasificado en tres grupos: cognitivas (pensamiento analítico, creativo, etc.); metodológicas (orientación a resultados, resolución de problemas, toma de decisiones, destrezas digitales...) y sociales (comunicación, habilidades interpersonales, trabajo en equipo, gestión de conflictos).

Ornellas reconoce que actualmente «el discurso generalizado indica que en los procesos de selección las empresas tienen más en cuenta las habilidades blandas que las técnicas o específicas del puesto de trabajo. Esta priorización de las 'soft skills' se justifica, entre otros motivos, por la mejora de las capacidades productivas propias y ajenas». ¿Se puede ser creativo cuando la prioridad es la producción? Esta experta es tajante: «No creo que vayan reñido, sino todo lo contrario».

En paralelo a esta tendencia en las empresas, «muchas universidades también están posando el énfasis en el desarrollo de estas competencias transversales o 'employability skills' en los nuevos graduados para dar respuesta a las demandas de un mundo laboral cambiante, incierto, competitivo y global». Ahora bien, quiere recordar la experta universitaria que no se debería reducir la función social de la escuela y la universidad en campo de entrenamiento profesional que dé respuesta a las necesidades del mercado y las empresas. «Tenemos que educar para la vida, pero rehuyendo de los discursos, las políticas y las prácticas neoliberales y economicistas que actualmente determinan las condiciones del trabajo y el valor del conocimiento y la formación».

Sea donde sea, en la escuela o la familia, el foco no parece que deba perderse de este otro tipo de conocimiento porque además funcionan para cualquier trabajo o ámbito laboral. «Por eso se les denomina transversales», cree Ornellas. La directora general de Temps matiza que quizá sean «más necesarias cuando diriges equipos humanos». Y refuerza la idea de su importancia en un mundo mecanizado donde la parte técnica pueda ser desarrollada por la inteligencia artificial. «Para estos puestos técnicos no son tan necesarias».

Donde hay consenso absoluto es en señalar que es una tendencia que ha llegado para quedarse; no es una moda, valora la profesora Orenllas. «El mundo actual es totalmente distinto del de hace 30 años; y dentro de 10 tendremos otro diferente al de hoy. Este mundo requiere ciudadanos y profesionales con nuevas habilidades y, sobre todo, con habilidades para aprender y desaprender de forma continua a lo largo de su vida».

CÓMO DESARROLLAR CINCO 'SOFT SKILLS' BÁSICAS

CREATIVIDIDAD

Aunque suele asociarse a personalidades introvertidas o con un elevado coeficiente intelectual, lo cierto es que es un atributo intrínseco al ser humano. Para potenciarla, la clave está en lo cotidiano. Proponemos un ejercicio: identificar 2 o 3 objetos corrientes del entorno cercano, como es el hogar, y pensar en qué otros usos podrían tener y anotar cinco. Cualquier cosa vale; por ejemplo, una prenda vieja. Este sencillo entrenamiento ayuda a potenciar la parte del cerebro más creativa. Otras actividades útiles son los juegos infantiles de bloques, participar en actividades que abran la mente y la nutran de ideas, desde leer a acudir a foros y conferencias.

EMPATÍA

Para desarrollar esta capacidad de 'ponerse en la piel de los demás', en primer lugar, hay que practicar la escucha. ¿No le sucede a veces, de forma natural, que responde un 'pues yo…' cuando alguien le cuenta algo? Esta reacción es muy habitual y está muy relacionada con el ego, pero si el objetivo es entrenar la capacidad de escucha hay que esforzarse por entrar en el mundo del otro, no limitarse a oírle, sino analizando con interés lo que esté contando. Para ello es muy útil hacer preguntas cuando se conversa, procurar no interrumpir y no dar constantemente la opinión propia. También hay que descartar el lenguaje atropellado y agresivo y evitar mirar hacia otro lado mientras le hablan a uno.

INICIATIVA

La iniciativa es la capacidad de un profesional para proponer, desarrollar o idear proyectos propios e innovadores que mejoran procedimientos internos o dan pie a nuevas oportunidades de negocio. Las personas con iniciativa se anticipan a los demás, tomando decisiones sin necesidad de recibir instrucciones para ello. Para desarrollarla lo más importante es perder el miedo a ser rechazado, a hacer el ridículo o a molestar a los demás. Realizar propuestas, independientemente de que se ejecuten o no, siempre se agradecen: una iniciativa es mejor que ninguna. Es importante entrenar la observación, ya que ayuda a detectar mejor las necesidades y así proponer con más tino.

LIDERAZGO

Desarrollar la capacidad de dirigir un equipo que dé resultados sin infundir miedo o intimidación, sino confianza es todo un arte sobre el que se han escrito miles de ensayos. Para trabajar esta capacidad se pueden aplicar en el día a día comportamientos tales como: optar por un estilo de vida positivo, enfocándose a lo bueno de las cosas; ser honesto, con uno mismo y con los demás, y decir la verdad sin rodeos; delegar siempre que se pueda, porque eso denota confianza en los demás; no perder la oportunidad de inspirar a los demás y de intentar levantar el ánimo al grupo; preocuparse por el prójimo y, por último, valorar la diversidad y felicitar por el trabajo bien hecho.

RESILIENCIA

Para fomentar la habilidad de enfrentarse a la adversidad y salir reforzado de ella se pueden trabajar algunos hábitos. A saber: ser fiel a uno mismo, esto es obrar según el propio criterio al margen de la opinión de los demás; ser consciente de las limitaciones, sin renunciar a las metas ni perder de vista las fortalezas propias; también es importante conocer las debilidades porque esto permite marcarse objetivos realistas y asumibles en un corto o medio plazo y, por or último, no perder de vista las metas nunca. Fijárselas, por muy insignificantes que parezcan, permite tomar las riendas de los propios actos. Es importante lograr que las adversidades no difuminen los objetivos.

¿Cómo detectarlas?

¿Cómo saber si una persona posee estas aptitudes tan relevantes para el nuevo mercado laboral? Por un lado, existe la posiblidad de autodiagnosticarse, con más o menos acierto, a través de cuestionarios que se encuentran abiertos en la web. En cuanto a las empresas, poseen sus propias técnicas para ello. Amaya Álvarez, directora general de la compañía especializada en trabajo temporal Temps, explica: «En las entrevistas personales me hago una buena idea bastante precisa del tipo de persona que tengo delante. Está claro que no siempre acierto, pero por lo general la postura, el tono de voz, la confianza en uno mismo, la certeza en sus respuestas, un apretón de manos, la expresión en sus ojos. Siempre puedes hacer pequeños ejercicios, preguntar por alguna experiencia personal, etc. Pero la verdad es que, después de muchos años de experiencia, aprendes a 'leer' a las personas».

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