Medidas de prevención para una correcta salud de la columna cervical

Medidas de prevención para una correcta salud de la columna cervical

La columna cervical es el esqueleto del cuello y la parte superior y posterior del tronco que protege la médula espinal y a las raíces nerviosas que parten de ella.
19 August 2021

Redacción

La columna cervical sostiene la cabeza -lo que supone soportar buena parte del peso del cuerpo- y es un eje, al mismo tiempo, rígido y flexible. Está formada por 33 vértebras -7 cervicales, 12 torácicas, 5 lumbares, 5 sacras y 4 coccígeas- y discos intervertebrales que aumentan en tamaño y resistencia con la edad, ya que el peso que deben sostener crece con el paso del tiempo. Eso explica por qué las personas de edad avanzadas sufren con mucha frecuencia artrosis cervical – o cervicoartrosis-.

Para prevenir trastornos en la columna cervical, a nivel laboral, podemos adoptar las siguientes medidas:

- Seguir una buena postura manteniendo la cabeza centrada sobre la columna vertebral, los hombros en línea recta con las caderas y las orejas directamente sobre los hombros. Los malos hábitos de higiene postural favorecen el desgaste cervical.

- Levantarse, caminar y realizar estiramientos del cuello y de los hombros a menudo. Por ejemplo, durante 5 minutos por cada hora de trabajo.

- Velar porque la pantalla del ordenador quede a la altura de los ojos y las rodillas permanezcan más bajas que las caderas.

- Utilizar auriculares o un teléfono con altavoz para contestar llamadas telefónicas.

- No llevar bolsos cargados al hombro que sean pesados.

  • Dormir en una buena posición manteniendo cabeza y cuello alineados con el cuerpo. Se pueden utilizar almohadas para el cuello, por ejemplo una pequeña para colocar bajo el cuello, y otras más grandes para ayudar a cuidar la posición de las piernas.

- No fumar. Es una medida que nos favorece en todos los aspectos de la salud incluido este.

Si hay molestias: además de seguir un tratamiento de fisioterapia suele ser recomendable aplicar duchas con agua a la mayor presión posible y temperatura que se pueda tolerar. Todos los días al levantarse, conviene aplicar estas duchas sobre la región de cuello y hombros durante unos 10 a 15 minutos para calentar la zona. A continuación, hay que hacer ejercicios de estiramientos -flexoextensión y lateralización- del cuello durante otros 15 minutos. Y aplicar calor local seco en el área afectada también puede ser beneficioso.

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