Los 12 rasgos de las personas más inteligentes emocionalmente. ¿Cuál tienes tú?

Los 12 rasgos de las personas más inteligentes emocionalmente. ¿Cuál tienes tú?

Las empresas, cada vez más, se enfocan en la inteligencia emocional al contratar, promover y desarrollar a sus empleados. Años de estudios muestran que mientras más inteligencia emocional tenga alguien, mejor será su desempeño.
20 July 2020

Redacción

Sin embargo, la mayoría de las personas no se dan cuenta que dominar la inteligencia emocional no es algo natural. Muchas veces definimos la inteligencia emocional de manera demasiado limitada. Al centrarnos en la sociabilidad y simpatía, perdemos de vista todos los demás rasgos esenciales de inteligencia emocional necesarios para convertirnos en un líder más fuerte y más efectivo.

Debemos evitar centrar nuestro desarrollo suponiendo que la inteligencia emocional se trata de ser amable y alegre.

Revisamos las competencias de la inteligencia emocional, en las que, haciendo una evaluación honesta de sus fortalezas y debilidades, puede identificar mejor dónde hay espacio para crecer.

1. Autoconciencia

La autoconciencia es la capacidad de sintonizar con tus propias emociones. Te permite saber qué sientes y por qué, así como cómo esos sentimientos ayudan o interfieren en lo que intentas hacer.

¿Tiene la competencia central de la autoconciencia?

Autoconciencia emocional: entiendes tus propias fortalezas y limitaciones; operas desde la competencia y sabes cuándo confiar en alguien más del equipo. También tienes claros tus valores y sentido de propósito, lo que te permite ser más decisivo en tus acciones.

Desarrollando las habilidades:

Cada momento es una oportunidad para practicar la autoconciencia. Una de las claves más importantes es reconocer tus debilidades. Si tienes un reto laboral, por ejemplo, se honesto sobre las habilidades que necesitas adquirir para obtener éxito.

Sé consciente de las situaciones y eventos también en tu vida. Durante los momentos de frustración, identifica la raíz y la causa de tu frustración. Presta atención a cualquier señal que acompañe cómo te sientes en ese momento.

2. Autogestión

La autogestión es la capacidad de mantener bajo control las emociones e impulsos disruptivos. Esta es una habilidad poderosa para los líderes, especialmente durante una crisis, porque la gente los buscará para tranquilizarse, y si su líder está tranquilo, ellos también pueden estarlo.

¿Qué competencias básicas de autogestión tienes?

Autocontrol emocional: mantienes la calma bajo presión y te recuperas rápidamente de las dificultades. Sabes cómo equilibrar tus sentimientos por el bien de ti mismo y de los demás, o por el bien de una determinada tarea, misión o visión.

Adaptabilidad: es la capacidad de agilidad ante el cambio y la incertidumbre. Puedes encontrar nuevas formas de lidiar con desafíos de transformación rápida y puedes equilibrar múltiples demandas a la vez.

Orientación al logro: es el esfuerzo por cumplir o superar un estándar de excelencia. Aprecias el reconocimiento sobre tu rendimiento y busca constantemente maneras de hacer las cosas mejor.

Perspectiva positiva: ves lo bueno en las personas, situaciones y eventos. Esta es una competencia increíblemente valiosa, ya que puede construir resiliencia y preparar el escenario para la innovación y la oportunidad.

Desarrollando las habilidades:

Durante los momentos de angustia, no te angusties. Respira hondo y controla tus emociones. En lugar de enfadarte con tu equipo, hazles saber lo que está mal y ofréceles apoyo.

Acepta que siempre habrá cambios y desafíos repentinos en la vida. Intenta comprender el contexto de la situación dada y ajusta tu estrategia o prioridades en función de lo que es más importante en ese momento.

3. Conciencia social

La conciencia social indica precisión en la lectura e interpretación de las emociones de otras personas, a menudo a través de señales no verbales. Los líderes con conciencia social son capaces de relacionarse con muchos tipos diferentes de personas, escuchar atentamente y comunicarse de manera efectiva.

¿Qué competencias básicas de conciencia social tienes?

Empatía: prestas total atención a la otra persona y te tomas el tiempo para entender lo que está diciendo y cómo se siente. Siempre tratas de ponerte en el lugar de otras personas de manera significativa.

Conciencia organizacional: puede leer fácilmente las corrientes y dinámicas emocionales dentro de un grupo u organización. A veces incluso puede predecir cómo alguien de tu equipo o los líderes de una empresa con la que haces negocios podrían reaccionar ante ciertas situaciones, lo que le permite abordar situaciones estratégicamente.

Desarrollando las habilidades:

En primer lugar, la conciencia social requiere buenas habilidades de escucha. No hables sobre otra persona ni intentes acaparar su agenda. Haz preguntas e invita a otros a hacer lo mismo.

Desafiar tus prejuicios y descubrir puntos en común también es clave. Practica ponerte en el lugar de otras personas. Cuando hacemos esto, a menudo somos más sensibles a lo que esa persona está experimentando y es menos probable que nos burlemos, juzguemos o intimidemos.

4. Gestión de la relación.

La gestión de relaciones es un conjunto de habilidades interpersonales que nos permite actuar de manera que motive, inspire y armonice con los demás, al tiempo que mantenemos relaciones importantes.

¿Qué competencias básicas de gestión de relaciones tienes?

Influencia: eres un líder natural que puedes obtener el apoyo de otros con relativa facilidad, creando un equipo comprometido, motivado y listo para ejecutar las tareas en cuestión.

Entrenador y mentor: fomentas el aprendizaje a largo plazo al dar retroalimentación y apoyo. Expresas tus puntos de manera persuasiva y clara para que las personas estén motivadas y tengan claras las expectativas.

Gestión de conflictos: te sientes cómodo lidiando con los desacuerdos entre múltiples partes y puedes abrir disputas a fuego abierto y encontrar soluciones beneficiosas para todos.

Trabajo en equipo: interactúas bien como miembro del grupo y puedes trabajar con otros. Participas activamente, compartes responsabilidades y recompensas, y contribuyes a la competencia de tu equipo en general.

Liderazgo inspirador: inspiras y guías a otros hacia la visión general. Siempre haces el trabajo y sacas las mejores cualidades de tu equipo en el camino.

Desarrollando las habilidades:

Si eres una persona constantemente negativa, tendrás dificultades para gestionar las relaciones a largo plazo. En lugar de concentrarte en "lo peor que puede suceder", trata de verte a tí mismo como un agente de cambio positivo.

No tengas miedo de ir contra la corriente de las normas convencionales o correr riesgos. Este tipo de personas hacen que las personas con las que trabajan se sientan inspiradas, motivadas y conectadas.

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