La formación en PRL de los futuros profesores de PRL

La formación en PRL de los futuros profesores de PRL

A la cultura de prevención pasando por los profesores y la escuela
2 Mayo 2016

Suponemos que la famosa “cultura de prevención” parte de la escuela. Si no logramos introducir la PRL en los colegios, en las edades tempranas de las personas, cuando se determinan gran parte de las actitudes que condicionarán la conducta posterior, poco podremos hablar de una “cultura” (en el sentido más antropológico del término). Pero ello no es fácil.  He pedido al Dr. Antonio Burgos, uno de los pocos Profesores Titulares de Universidad (si no es el único) que explica a los futuros docentes el tema preventivo disponiendo de una asignatura para ello, que explique su particular visión en la actualidad. La Universidad de Granada se ha caracterizado desde hace tiempo por colaborar activamente en la formación de la prevención tanto en la propia escuela como en el futuro laboral de los profesionales de la enseñanza.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA CULTURA DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN LAS ESCUELAS?

Antonio Burgos-García
Universidad de Granada
aburgos@ugr.es 

Definir la cultura de prevención en los centros escolares es crear conciencia de la seguridad y salud traducido a comportamientos y actitudes a través de la sensibilización de docentes, alumnado, administración y demás agentes sociales, pero, ¿qué entendemos por ésta? El concepto de cultura preventiva ya no es tan reciente y, desafortunadamente, aún se relaciona la prevención con intentar eliminar los accidentes, a través de la obligación de cumplir con la abundante legislación que existe al respecto, más que con una verdadera cultura en valores y comportamientos. Lograr dicha cultura con la ayuda de la escuela es importante, ya que el momento en que nuestro alumnado tenga que incorporarse a un puesto de trabajo y cuente con una cultura preventiva eficaz, la enseñanza de la prevención habrá conseguido con éxito sus pretensiones.  

En un primer nivel de análisis, me cuestiono si…realmente las aspiraciones que persigue la enseñanza de la prevención, enseñanza que debe ser proporcionada y comprometida por parte de la Administración, tanto laboral como educativa,…porque hablo de la enseñanza reglada (espacio vital para la formación como ciudadanos en nuestra sociedad)… ¿se han consumado?.. ¿han sido fructíferas?..., me quedo desolado cuando observo y analizo escasas convocatorias de proyectos de investigación en este tema actualmente, y eso que desde la Estrategia Española para la Seguridad y Salud laboral 2007-2012 se cimenta y posteriormente se aboga por el apoyo y necesidad de impulsar la cultura de la prevención desde la Educación Infantil. En este sentido, si existen proyectos, convocatorias, financiación…, en definitiva, desde la Administración se emana interés, prioridad, responsabilidad social y compromiso ante el hecho de ver reducidos los índices de siniestralidad laboral…, pero si no es posible este compromiso a consecuencia de los recortes en inversión pública por la situación de crisis, la Administración debería abrir las puertas a que la cultura de la prevención pudiera ser complementada o enriquecida, a partir de la colaboración y/o asunción en cada uno de los estamentos propios del sistema educativo de todo aquello que se obtenga de la investigación que se realice por entidades ajenas (fundaciones, universidades, etc.) en la práctica escolar). 

Entiendo que “enseñar” prevención no es la panacea pero sí es el mejor y más rentable recurso que tenemos a nuestra disposición (está demostrado que con sanciones, multas y demás no se aprende –visión cortoplacista de la situación-), no lo digo yo, lo dicen instituciones internacionales que han realizado informes de investigación fundamentados en datos experienciales, reflexiones docentes, etc., como la Agencia Europea y Estadounidense para la Seguridad y Salud Laboral (OSHA-EU-US),  Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otros organismos. Por este motivo, entiendo la conveniencia y justifico la necesidad de la investigación en cuanto pueda dar a conocer las características, condiciones, elementos de todo tipo que podrían ayudar a impulsar una cultura de prevención desde las escuelas. Lo que piensen los profesores sobre la importancia y conveniencia de dedicar tiempos y esfuerzos a este tema, así como su actitud a implicarse, todo esto resultará una información de primer orden totalmente necesaria antes de emprender cualquier medida o acción.

En un segundo nivel de análisis, hago referencia a la aplicación real de la prevención en los centros escolares. Desde diferentes organismos nacionales e internacionales, colectivos docentes y demás agentes sociales se considera que, uno de los principales motivos, es la escasez en la coordinación y colaboración real en materia de financiación y desarrollo de planes formativos con la Administración y además poco práctica. Esto implica que el profesorado no cuenta con los recursos apropiados para impulsar la prevención en el centro y con lo cual, determina no tener la posibilidad de trabajar la prevención con los escolares. Por tanto, existen bastantes dificultades para poder fomentar la cultura de prevención si no se tienen recursos para planificar y desarrollar actividades formativas. Teniendo en cuenta, estos aspectos, el nivel de compromiso de todo el personal en impulsar la prevención de riesgos laborales en el centro escolar es bastante superfluo ya que, en la actualidad, el impacto de la cultura preventiva en la realidad diaria y cotidiana del centro es poco relevante. Es importante comentar que existe una distancia considerable desde lo que se pretende impulsar en el centro escolar hasta lo que realmente sucede en la práctica del centro educativo en materia de prevención de riesgos laborales. En cualquier caso, habría que insistir en cuestiones prácticas, por parte de los diferentes agentes sociales que de una u otra forma, puedan intervenir en el devenir preventivo del centro escolar.
 
Llegados a este punto de la reflexión habría que dar respuesta o una solución positiva a la pregunta que lleva por título esta publicación, teniendo como precedente un abanico amplio e importante de investigaciones realizadas, gracias a unos años donde la Administración y algunas instituciones tomaron las riendas…, he de decir que integrar la prevención de riesgos laborales en el proceso de enseñanza-aprendizaje necesita de una serie de factores. Uno de los pilares básicos de la enseñanza y el aprendizaje es el docente.  Hay que mimarlo, formarlo y sobre todo motivarlo (ya sea con el componente “puntos” para el concurso de traslados si no hay dinero y si lo hay con el sistema de sexenios, etc.), siendo ejemplo de actuación y portador de valores preventivos, fomentando la participación en la realización de actividades preventivas y despertando el interés del alumnado hacia los contenidos y actividades relacionadas con la seguridad y salud.

En el centro educativo también es importante destacar la labor que puede ejercer el Equipo Directivo, ya que debe apoyar iniciativas y actuaciones, tales como, asumir y fomentar la concienciación e implicación en temas de seguridad y salud en el centro de todo el personal a partir de los resultados de investigaciones, facilitando medios e instalaciones adecuados en aras del mejor desempeño de las actividades que se realicen, tomando de esta forma, medidas para revisar y mejorar la efectividad de la prevención en su centro educativo e impulsar la creatividad e innovación en temas de prevención.

En resumidas cuentas, alcanzar una cultura de prevención en los centros educativos no es sencillo, ya que nos encontramos con una serie de obstáculos importantes: la falta de recursos humanos y materiales, inexistencia de estímulos, formación, financiación y apoyo de la Administración, necesidad de mucho tiempo para realizar actividades y el excesivo tamaño de clase son factores que para el profesorado habría que tener en cuenta en el desarrollo y puesta en marcha de iniciativas preventivas.

No debemos olvidar que en todo proceso educativo de calidad de la prevención, el/la maestro/a tutor/a del aula junto con un agente externo especialista en prevención es la mejor forma para impartir prevención. En caso de que no exista la posibilidad de un agente externo que complemente la acción didáctica, es necesario que el/la tutor/a esté debidamente formado/a. También, cabe resaltar que la formación de docentes en esta materia, según sea inicial o permanente, deberá atender a una serie de condiciones. En relación a la Formación Inicial, las fórmulas más idóneas para consolidar e impulsar la prevención vienen dadas por la adquisición de contenidos preventivos a través de la observación del mundo laboral junto con una estrecha vinculación entre los contenidos teóricos y la “práctica de laboratorio”; y en cuanto a la Formación Permanente, las fórmulas más atractivas son aquellas actividades formativas y de orientación que ofrecen los CEPs (Centro de Estudios del Profesorado), junto con el modelo que define la escuela entendida como formación en el puesto de trabajo, es decir, la formación viene dada desde la experiencia y toma de contacto con la realidad laboral emergida del contexto socio-profesional.

¿Qué opinas de este artículo? Añadir un comentario nuevo a esta página.

Añadir nuevo comentario