“NEGLIGENCIA INEXCUSABLE”, CAUSA DE LESIÓN EN EL TRABAJO. II PARTE.

“NEGLIGENCIA INEXCUSABLE”, CAUSA DE LESIÓN EN EL TRABAJO. II PARTE.

En primer lugar el hecho dañoso se ha producido a causa del trabajo, es decir mientras el trabajador laboraba. En la exigencia legal basta este hecho para establecerlo como accidente del trabajo.
2 Julio 2014

4.- LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS.-

Dicha negligencia, ¿produce la excusa del empleador?  Veámoslo en un ejemplo concreto.

Un trabajador labora en altura. Su prevencionista le manifiesta la necesidad de atarse al cabo de vida. Su capataz lo regaña por no hacerlo, pero el hombre llevado de sus propias ideas estima que ello es un estorbo para el cumplimiento de sus funciones. Finalmente, estimemos que producto de esta negligencia grave en el uso de medidas de seguridad el trabajador cae y se fractura, quedando incapacitado.

¿Este es un accidente del trabajo?

¿Cabria responsabilidad del empleador o del capataz en este caso?

¿La responsabilidad del trabajador en el accidente excusa al empleador? Pues bien, hay que distinguir.

En primer lugar el hecho dañoso se ha producido a causa del trabajo, es decir mientras el trabajador laboraba. En la exigencia legal basta este hecho para establecerlo como accidente del trabajo. Una lesión que produjo incapacidad mientras se realizaban las funciones propias del contrato. En esta afirmación está el respaldo del art. 5 de la Ley 16.744: “toda lesión que una persona sufra a causa o con ocasión del trabajo y que le produzca incapacidad o muerte”

Habrá sin duda opiniones diversas en cuanto, a las condiciones de excusas del empleador, caso fortuito y fuerza mayor extraña, sin embargo, resulta evidente que estas tampoco se han producido. El accidente no ha sido resultado de una acción de la naturaleza de grado imprevisible y tampoco de un hecho ajeno a las labores, más bien fueron producto de ellas.

En cuanto a la intencionalidad, ¿hay intención del trabajador en producirse el daño?

La respuesta es negativa.

                Una cosa es la omisión de medidas de seguridad en el actuar laboral y otra muy distinta la intencionalidad, es decir, el propósito de actuar conscientemente, voluntariamente para producir un resultado dañoso. Lo que ha ocurrido es una acción descuidada, irreflexiva, negligente, imprudente, concepto que se opone a la intención. Razones por las que no hay motivo de excusa en el accidente laboral.

                    Se dirá todavía que si la negligencia inexcusable se asemeja al “dolo”, estaríamos en el plano de la intencionalidad. Ello es aceptable, pero, la propia Ley de Accidentes del Trabajo da la sanción a este trabajador pertinaz: “Si el accidente o enfermedad ocurre debido a negligencia inexcusable de un trabajador se le deberá aplicar una multa, de acuerdo con lo preceptuado en el artículo 68°, aún en el caso de que él mismo hubiere sido víctima del accidente”. Culpa y dolo, son conceptos jurídicos distinto. El primero se funda en el descuido. El segundo en la intención.

5.- LOS RESPONSABLES.-

                  Existiendo un accidente que produce daño, habrá que buscar los responsables y sancionarlos. Resurge la pregunta. ¿Quién es responsable del cuidado de la vida y salud de los trabajadores? La respuesta ineludible es que recae en el empleador.

 ¿Puede el empleador excusarse en este caso concreto?

No, no puede, porque los únicos elementos o factores eximentes no existen, no han acaecido. Consecuencialmente, el empleador debe asumir su responsabilidad.

Entonces, y como resulta claramente injusto que como consecuencia de una acción impropia del trabajador (negligencia inexcusable) el empleador resulte responsable de un daño que trató de evitar por medio de sus agentes hay que examinar los siguientes predicamentos. El empleador o sus agentes ¿pudieron evitar el siniestro?

En la respuesta a esta pregunta se encuentra la solución del problema. Pero ella no es sencilla. Habrá que examinar si el empresario pudo o no, impedir que el trabajador laborara sin medidas de seguridad. Si pudo evitarlo y aceptó que el trabajador laborara sin ellas, aún en contra de su mandato, debe necesariamente concluirse que si es responsable del daño causado por el accidente laboral.

Ahora bien, si aun con toda su autoridad no pudo hacerlo, entre otros motivos, porque resulta materialmente imposible tener un guardador y cuidador para cada uno de los trabajadores, ¿deberíamos concluir que su responsabilidad no existe o en todo caso resulta muy limitada por cuanto la propia víctima se ha expuesto imprudentemente al daño? A nuestro entender tampoco puede el empleador asilarse en esta afirmación, desde que el contrato de trabajo define al trabajador como “subordinado y dependiente”, lo que implica que en cada cosa que este haga, en cada acción que tome, está bajo la dirección de su patrono.

6.- ¿A QUE ESTÁ OBLIGADO EL EMPLEADOR?

El problema para el empleador no se limita a este asunto de fondo, también es necesario decir que en caso de juicio la carga de la prueba recae precisamente en quien invoca los hechos que lo excusan lo que puede convertirse realmente en un problema, pues, debe remontar el hecho concreto de una víctima y de su obligación de guardar su seguridad.

Demostrar que con toda la autoridad que tenía como empleador le fue imposible evitar el mal comportamiento del trabajador, se constituye en asunto asaz difícil, porque entre otras medidas el empleador se encontraba en situación de impedir que el trabajador negligente siguiera laborando. No hay que olvidar que el  contrato de trabajo determina que existe una subordinación y dependencia, esto es, el trabajador labora permanentemente bajo órdenes, instrucciones, fiscalización y control.

Pudo y debió, entonces, sancionarlo suspendiéndolo de sus tareas, aplicarle sanciones, multas y en casos graves terminar con su contrato de trabajo desde que las normas de seguridad obligan tanto al empleador como a los trabajadores. Veamos:

Código del Trabajo, Art. 160. El contrato de trabajo termina sin derecho a indemnización alguna cuando el Art. 2º empleador le ponga término invocando una o más de las siguientes causales:

5.- Actos, omisiones o imprudencias temerarias que afecten a la seguridad o al funcionamiento del establecimiento, a la seguridad o a la actividad de los trabajadores, o a la salud de éstos.

              Estos actos, omisiones o imprudencias temerarias, implican un riesgo que afecta no solo al negligente, sino, a todos los trabajadores que laboran en esa faena y una acción irresponsable puede provocar una tragedia mayor, por lo que la Ley autoriza al empleador a poner término inmediato al contrato de trabajo.

              De lo anterior se deriva que si bien es cierto se castiga la negligencia inexcusable, cuando un accidente ocurre debido a esta causa, no puede tardíamente el empleador señalar que es una eximente de su responsabilidad, pues, para que ello ocurra debió haber hecho uso de sus facultades propias de empleador derivadas de la subordinación y dependencia del trabajador, así, le correspondía, fiscalizarlo, controlarlo, hacer efectivas medidas disciplinarias como la aplicación de multas, o en definitiva y atendida la pertinacia y tozudez,  poner término al contrato de trabajo. Si no lo hizo, no puede luego del siniestro invocar su irresponsabilidad.

              El art. 67 de la Ley, es claro en esta materia:

Artículo 67° Las empresas o entidades estarán obligadas a mantener al día los reglamentos internos de higiene y seguridad en el trabajo y los trabajadores a cumplir con las exigencias que dichos reglamentos les impongan. Los reglamentos deberán consultar la aplicación de multas a los trabajadores que no utilicen los elementos de protección personal que se les haya proporcionado o que no cumplan las obligaciones que les impongan las normas, reglamentaciones o instrucciones sobre higiene y seguridad en el trabajo. La aplicación de tales multas se regirá por lo dispuesto en el Párrafo I del Título III del Libro I del Código del Trabajo.                     

                       Las facultades del empleador se encuentran a su disposición a fin que la Gestión Empresarial tenga pleno éxito, entendiéndose que ello será de ese modo cuando la producción de bienes y servicios sea con calidad, respeto al medio ambiente y a las normas de Orden, Higiene y Seguridad. Si no hace uso de ellas en el ejercicio de sus facultades, evidentemente, dicha omisión lo hará responsable de los daños que sufran los trabajadores y terceros. En este respecto, a la normativa  expresada podemos agregar lo que disponen los arts. 153 y siguientes del Código del Trabajo, en especial el art. 154:

“Art. 154. El reglamento interno deberá contener, a lo menos, las siguientes disposiciones:

9.-  las normas e instrucciones de prevención, higiene y seguridad que deban observarse en la empresa o establecimiento;

10.- Las sanciones que podrán aplicarse por infracción a las obligaciones que señale este reglamento, las que sólo podrán consistir en amonestación verbal o escrita y multa de hasta el veinticinco por ciento de la remuneración diaria;                                                   

11.- El procedimiento a que se someterá la aplicación de las sanciones referidas en el número anterior”,

               El citado art. 160, Nº 7, del mismo cuerpo legal, autoriza el despido inmediato sin goce de indemnizaciones, del trabajador que “incumpla gravemente las obligaciones del contrato de trabajo”. Ahora bien, ¿qué incumplimiento puede ser más grave que el no respetar las disposiciones laborales de seguridad integradas al contrato de trabajo; al reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad y a las disposiciones generales de protección y seguridad de los trabajadores?

De este modo la N.I. podría acarrear una seria sanción para el trabajador.

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Comentarios

Imagen de Mauricio Lopez

Los conceptos vertidos en este artículo han tenido una popular aceptación incluso en tribunales. Pero repulsan a la lógica.
Efectivamente, si los elementos vertidos, se llegan a aplicar a cualquier ámbito de la vida real, hacen impracticable vivir en sociedad.
¿Cómo así? : Veamos ejemplos: un peatón que cruzara intempestivamente lanzándose a una calle sobre un auto en lugar no autorizado: Se llegaría al absurdo de que la responsabilidad de lo que le suceda, por su imprudencia temeraria, es de Carabineros por no estar en el sitio para evitar su actuar irresponsable, de la Municipalidad por no tener un Inspector a su lado para sostenerlo y finalmente del conductor que -circulando de acuerdo a todas las reglas y dentro de límite de velocidad- lo atropelle por saltar sobre el auto que va pasando y no previó que saltaría a la calle indebidamente.
Al revés, si un conductor, por imprudente, atropella a un peatón: el conductor debería ser indemnizado porque el Peatón no previó la falta de cuidado del conductor.??
Y si Ud. contrata un abogado y por descuido efectúa mal su trabajo... ¿Ud. lo indemnizaría?. Y en un arriendo… Etc. etc.etc.
PUNTO DE VISTA JURIDICO: En términos generales, lo expuesto en este artículo desconoce VARIAS COSAS:
1) las personas -desde mayores de edad- son plenamente responsables de sus actos y sus consecuencias. Cada uno responde de SUS actos y no es aceptable aceptar la exención de responsabilidad de mis propios descuidos por ninguna causa excepto DEMENCIA. (arts. 26, 243 del Código Civil, Código Penal, etc.)
2) Se desconoce que:
a) nuestra legislación (artículo 44 del Código Civil-culpa leve-), b) la lógica, c) la naturaleza humana y d) las normas mínimas de convivencia colectiva, entienden que ES DEBER DE TODOS actuar con un mediano cuidado en todos nuestros actos y que el incumplimiento de este deber es de responsabilidad del que ejecutó descuidadamente causando daño. No de terceros. Incluso, la imprudencia da origen a cuasidelitos civiles (y penales).
3) Este artículo también desconoce que a lo imposible nadie está obligado -viejo aforismo jurídico-: En el esquema planteado de absoluta irresponsabilidad del trabajador, tendría que tener un supervisor al lado de cada trabajador lo que es imposible.
... pero.... ¿quien supervisa a ese otro empleado "supervisor" de que haga bien su trabajo? ¿habría que tener otro supervisor para que supervise a ese supervisor? y así hasta el infinito?. Eso es inaceptable por doblemente imposible.

En este punto, podrían decir que basta UN supervisor... ¿o sea la regla es relativa? ¿hay trabajadores que requieren supervisor y otros no?
Si el empleado es capaz ¿por qué hay que tener una persona al lado mirando que haga bien su trabajo en forma ininterrumpida…solo mirando como trabaja…??? ¿Y a otro mirando al anterior para que mire bien?
4) El Contrato de Trabajo es un CONTRATO:
Quien postula a un trabajo y pretende ganar su sustento con ello, comprometiéndose mediante un CONTRATO de trabajo, a cambio de una remuneración a efectuar una labor determinada, DEBE hacerla correctamente PUES DEBE cumplir su contrato. El contrato es una ley para las partes contratantes y los laboralistas parecen olvidar eso.
Siendo un DEBER contractual, debe llevar a cabo su trabajo en forma adecuada lo que incluye un actuar prudente. Nadie cuerdo podría sostener que hacer el trabajo de manera adecuada no incluye hacerlo en forma prudente.
Decir lo contrario, como propone este artículo, es aseverar que cualquier contratante y en este caso el trabajador, está autorizado legal y libremente a cumplir o no, a capricho o imprudentemente sus obligaciones: Segùs su postulado, nadie está obligado a tener cuidado en su trabajo.
Este artículo postula que el trabajador puede ( y casi debe) incumplir con su obligación de autocuidado, lo que sería equivalente a aceptar la automutilación o el suicidio como legítimos dentro de la relación contractual y humanas modernas en general, siendo terceros ausentes responsables. Debo recordar que aceptar la automutilación o el suicidio no se aceptan como normales, al menos hace dos siglos.
5) Esta teoría de legitimación de la automutilación y el suicidio de responsabilidad de terceros ausentes, HOY tienen un aliciente en esta teoría, con el obscuro objetivo de obtener indemnizaciones indebidas, como EFECTIVAMENTE ESTÁ SUCEDIENDO en la Justicia Laboral hoy. A quien le interese, puedo enviar ejemplo. Las personas pretenden vivir meses y años sin trabajar por un hueso fracturado al asumir conscientemente tareas para los que no estaban preparados, o al hacerlo en forma temeraria e incluso contra orden expresa.
Podríamos decir que el punto de vista del articulista tiene su origen en evitar abusos del empleador que puede obligar al empleado a efectuar labores para los que no está calificado. Pero para ese caso hay abundante legislación, medios de reclamos incluso vìa web –sin moverse de su casa- así como un nutrido cuerpo de ágiles fiscalizadores que a la menor advertencia visitan las empresas y protegen al trabajador con altísimas multas, por lo que este argumento para “equiparar” no es válido ni vía para obtener la desincentivación de tan criticable acción del empleador.
En resumen, en ningún tipo de relación contractual O DE CONVIVENCIA SOCIAL EN GENERAL, se puede afirmar que una persona está habilitada a incumplir sus obligaciones de cuidado, haciendo mal las cosas provocando daños incluso personales y culpar a terceros como si fuera un menor de edad. Sea en la calle, en relaciones de pareja O EN EL TRABAJO.
FALTA DE FORMACION:
Por otro lado, si una persona que hace mal un trabajo por falta de formación o calificación habiendo postulado a su trabajo con un curriculum y/o credenciales adulterados, falsos o no reales y fue contratado: Al existir un evidente mal resultado incluso en perjuicio propio, no puede imputarse en absoluto a la contraparte que lo contrató. Nadie contrata a alguien que estima incompetente o descuidado o que no cumpliría a cabalidad y con esmero con sus obligaciones. Se puede decir incluso que se hace por desesperación para obtener un trabajo, pero ese es un problema estructural cuya salida está muy lejos a castigar al empleador por las temeridades, imprudencias o faltas de los empleados.
De hecho el temerario o imprudente es el que debe ser castigado.
FALTA DE NORMAS DE SEGURIDAD EN LA OBRA.
Diferente es, si las condiciones de seguridad que debe prestar el empleador en la obra no están y consecuencialmente, se produce un accidente. Esa es responsabilidad del empleador y debe cumplir con ello como parte de su contrato, tal como el empleado debe responder de su trabajo bien hecho y con cuidado.
El trabajador que se compromete a ejecutar una labor POR CONTRATO DEBE estar capacitado para ella y DEBE ejecutar bien su labor lo que incluye ser prudente. Nadie puede concluir que la prudencia no es parte de su obligación contractual.
En resumen, el actuar IMPRUDENTEMENTE DEL EMPLEADO ES UNA FALTA A LAS OBLIGACIONES CONTRACTUALES Y LABORALES, así como de vida en sociedad.
TRABAJADOR EN FORMACION
Distinto es si el trabajador se declara en formación y el empleador asume la responsabilidad de educarlo, en cuyo caso, estoy plenamente de acuerdo con los razonamientos de este artículo.
TINTERILLEO.
El ejercicio -relativamente exitoso hasta ahora- de buscar normas para justificar cobrar indemnizaciones por imprudencias propias tiene el mal nombre de "tinterilleo", lo que repulsa a la correcta aplicación del derecho y encuentra su causalidad en la incorrecta aplicación cruzada de algunas normas que no fueron dictadas con esos fines, pero que admiten una interpretación amplia, de lo cual se aprovechan algunos. Pero la especialidad del Derecho Laboral no puede ir en contra de los principios generales FUNDAMENTALES que rigen la sociedad completa y que dan viabilidad a nuestra convivencia diaria.

Imagen de pretoriumlex

Estimado Mauricio: Todo análisis debe respetar en lo mínimo el proceso lógico. Para ello, es necesario reconocer cuales son los presupuestos del análisis. Si ello no ocurre, la conclusión obviamente será errada. En el caso de la Negligencia Inexcusable, se debe aceptar como presupuestos que la materia está regida por el Derecho del Trabajo. Asimismo, que hay una Ley vigente que regula la materia. Finalmente, que todo análisis debe ser en los términos que la propia ley establece.
Desgraciadamente, vuestra opinión, absolutamente respetable, en el tema no hace aporte crítico eficaz, al privilegiar un apasionado discurso subjetivo, alejado de lo que señala la legislación sobre la materia.
Agradecido por vuestra opinión. Atte.

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