Aplicación de las herramientas de la economía circular en el sector de la salud

Aplicación de las herramientas de la economía circular en el sector de la salud

En una anterior publicación en este Blog se hizo alusión a las ventajas que aporta la adopción de los principios de la Economía Circular en el sector de la Salud. En esta ocasión se exponen ejemplos de cómo la circularidad puede contribuir a la consolidación de un sistema sanitario eficaz y sostenible.
4 Mayo 2018

El análisis de los diferentes aspectos que se han de tener en cuenta para favorecer la sostenibilidad en el sector de la Salud, debe centrarse en prioritariamente en el entorno de los edificios, el punto de sinergias y el hilo conductor de la circularidad. De hecho, es en los inmuebles donde, entre otros, la gestión del agua, de la energía y de los residuos adquiere una importancia relevante desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Partiendo de esta base, es posible enfocar numerosas alternativas de naturaleza transversal, tales como la recuperación, la rehabilitación y la reutilización, que culminan con las estrategias de ecodiseño, servitización y simbiosis colaborativa, y con la adopción de nuevos modelos de contratación y adquisición.

Todos estos factores apuntan también de modo directo a la protección del medio ambiente, por su contribución al aseguramiento de la biodiversidad y a la reducción de los factores inductores del cambio climático.

A continuación, se alude a cada una de estas opciones, sintetizando los mecanismos mediante los cuales se transforman en valiosas herramientas para hacer de la Salud un sector eficaz y sostenible.

AGUA

El agua es un recurso escaso y frágil, cuyo uso debe ser gestionado con rigor en cualquier actividad. En la industria, en la agricultura y en las ciudades se adoptan medidas importantes en este sentido, entre las cuales destacan la optimización del regadío, de las redes de distribución de agua potable, y las técnicas de depuración de aguas residuales. Pero es en los edificios en particular, independientemente de su naturaleza y condición, donde es posible obtener ventajas destacables con relación a la racionalización y reducción de su consumo.

Entre otras medidas de ahorro de agua en los edificios, cabe destacar las siguientes:

  • Instalación de grifos automáticos y con limitadores de caudal.
  • Uso de inodoros de doble descarga.
  • Instalación de urinarios sin agua o con descarga activada por sensores.
  • Selección de electrodomésticos de bajo consumo de agua.
  • Depuración y recuperación de aguas residuales.
  • Captación y almacenaje de aguas pluviales “in situ”.
  • Sustitución de bañeras por duchas.
  • Control del consumo mediante contadores.
  • Control y detección oportuna de fugas y filtraciones.
  • Mantenimiento y conservación programada de las instalaciones de agua sanitaria.

ENERGÍA

Al igual que en el caso del agua, la correcta gestión de la energía en los edificios puede contribuir con éxito a generar importantes niveles de ahorro. Destacan en dicho sentido los beneficios que aporta la adopción de medidas basadas en el sentido común y en la aplicación de iniciativas de optimización, entre las cuales destacan:

  • El diseño de edificios con características biosostenibles y sistemas de aislamiento térmico eficaces.
  • El empleo de fuentes de energía renovables.
  • El adecuado diseño de las redes de distribución eléctrica.
  • El adecuado mantenimiento y conservación de las instalaciones eléctricas.
  • La instalación de equipos eléctricos de bajo consumo y alta eficacia.
  • El adecuado mantenimiento de las instalaciones de climatización.
  • La verificación y certificación sistemática del consumo y del nivel de eficiencia energética del edificio.

RESIDUOS

El incremento de la demanda de servicios de salud no solo trae consigo la necesidad de contar con recursos suficientes, sino también la ingente generación de residuos que, a falta de oportunas medidas de gestión, contribuye a incrementar la presión ambiental debido a la cantidad de materiales que acaban depositados en vertederos o incinerados, sin tener en cuenta que muchos de estos materiales residuales pueden ser reciclados, recuperados o reutilizados. Este hecho implica un doble coste: el de gestionar la eliminación segura de dichos residuos, y el de desaprovechar materiales susceptibles de ser reutilizados o reciclados, contando con que para ello existen técnicas que han sido probadas con éxito y eficacia en diferentes ámbitos y sectores.

El ejemplo que mejor ilustra esta situación en el sector de la Salud es el de los plásticos, uno de los más abundantes generados en los centros sanitarios, tanto bajo la forma de envases, como de productos, objetos y materiales desechables de diversa naturaleza. Es un hecho que las posibilidades de recuperación y reciclaje de plásticos mediante tecnologías avanzadas son hoy en día importantes.

Entre las estrategias de gestión de residuos que han demostrado sus ventajas en diversos ámbitos, cabe destacar aquellas cuyos efectos son igualmente válidos si el sector de la Salud se incluye como parte de los integrantes que deben conformar el circuito de la economía circular:

  • Recogida y clasificación selectiva de los materiales residuales según tipo y condición: no peligrosos (reciclables, ordinarios, inertes, biodegradables) y peligrosos (infecciosos, patológicos, químicos, tecnológicos), respetando la normativa aplicable a cada caso.
  • Reciclaje según naturaleza y condición de los diferentes tipos de residuos.
  • Recuperación de residuos directamente reaprovechables en la cadena de valor.
  • Valorización de residuos y su reincorporación al ciclo productivo.
  • Reutilización de aquellos elementos y materiales que lo permitan.

Independientemente de lo anterior, y por sus implicaciones en materia de seguridad e higiene, ciertos residuos hospitalarios especiales y peligrosos, tales como los orgánicos, radioactivos y citostáticos, han de ser gestionados fuera del circuito circular mediante técnicas especiales, en línea con la legislación específica aplicable a cada caso, y adoptando los procedimientos específicos definidos por las autoridades pertinentes.

RECUPERACIÓN, REPARACIÓN Y REACONDICIONAMIENTO

Entre las alternativas circulares especialmente válidas para el sector de la Salud destaca la valorización de equipos médicos que se recuperan al final de su vida útil para ser reparados, reutilizados o refabricados. La recuperación evita la sustitución de equipamientos médicos por elementos nuevos, y es parte importante de la economía circular al permitir la extensión de la vida útil y el mantenimiento de las características funcionales de los equipos originales, evitando el coste de su reposición. No solo se consiguen ahorros y se amplía la vida útil de los equipos, sino que a la vez se evita la generación de material residual que de otro modo sería desechado, acumulado como material ocioso, y despreciado como recurso de gran valor. 

Además, esta opción da lugar a la organización de empresas especializadas que se ocupan de reprocesar productos, materiales y equipos sanitarios para que puedan volver a utilizarse en las mismas condiciones y con las mismas garantías de los de nueva fabricación, integrando sobre esta base cadenas de simbiosis y economía circular de tipo colaborativo, a las cuales se alude más adelante.

ECODISEÑO

El Ecodiseño es actualmente utilizado en la industria para asegurar, desde el inicio de las fases de producción, la sostenibilidad de los productos, y reducir los costes de fabricación. Para ello se desarrollan modelos y guías para orientar la manufactura con dicho propósito. No obstante, en el ámbito de la sanidad, generador, como fue adelantado, de importantes cantidades de residuos, la adopción de los principios del ecodiseño se ve en parte limitada debido a las contradicciones que sobre seguridad y asepsia supone la reutilización de ciertos productos o materiales hospitalarios.

Lo que se pretende con las estrategias de ecoinnovación y ecodiseño, es orientar la fabricación a la optimización de los productos, tanto desde el punto de vista económico y funcional, como social y ambiental, partiendo desde su diseño, procurando prolongar al máximo su ciclo de vida útil, y facilitar su reciclaje o recuperación al final de dicho ciclo. En dicho sentido, las estrategias de ecodiseño están encaminadas a:

  • Mejorar los productos en cuanto a sus funciones y prestaciones.
  • Satisfacer las motivaciones y necesidades “reales” de los usuarios y consumidores.
  • Seleccionar materias primas de reducido o nulo impacto ambiental, y reducir el consumo de recursos limitados durante su fabricación.
  • Emplear tecnologías sostenibles en los procesos productivos.
  • Facilitar las opciones de mantenimiento, reparación y reacondicionamiento de los productos para maximizar su vida útil.
  • Disminuir el impacto ambiental en el uso de productos y equipamientos.
  • Reducir el consumo de recursos durante el uso de artículos y materiales.
  • Minimizar el impacto ambiental en la etapa final del ciclo de vida de los productos, y favorecer las opciones de valorización y reciclaje.

SERVITIZACIÓN

Numerosas estrategias circulares se enfocan actualmente al desarrollo de modelos de negocio “servitizados”, que implican sustituir el concepto de “propiedad” por el de “uso” o “pago por servicio”. Adoptando este modelo, los centros de Salud pueden evolucionar con ventajas desde la tradicional compra de productos o la simple adquisición de bienes, hacia la contratación de servicios y/o soluciones integrales. Esto posibilita, por ejemplo, que los hospitales paguen, bajo la forma de fórmulas como el “renting” o el “leasing”, solo por el uso de equipos, cuyo mantenimiento, conservación y actualización son llevados a cabo por el fabricante. La servitización lleva a obtener importantes mejoras en eficiencia, en ahorro de costes e inversiones, en el menor uso de recursos, así como en la creación de valor en toda la cadena circular.

SIMBIOSIS COLABORATIVA

La colaboración eficaz entre cadenas de producción y consumo, y también entre diferentes sectores, según esquemas de alianza estratégica o simbiosis colaborativa, es imprescindible para el establecimiento a gran escala de un sistema circular. El desarrollo conjunto de productos y de sistemas de recogida y selección de residuos y subproductos, la transparencia posibilitada por la informática y el intercambio de información, los estándares sectoriales, la armonización de incentivos y los mecanismos de intermediación, deben ponerse en marcha junto con el establecimiento de plataformas colaborativas entre las partes implicadas, contando con el apoyo de las oportunas políticas de fomento. Entre otras ventajas, los esquemas de simbiosis colaborativa permiten que los residuos generados por una determinada actividad, sirvan de recursos productivos para otras, aunque sean de sectores diferentes.

En relación con el equipamiento hospitalario, por ejemplo, es posible promover los principios de la economía circular a través de la simbiosis colaborativa en las siguientes áreas:

  • Alquiler de equipos.
  • Renovación y reparación de equipos.
  • Recuperación y Actualización de equipos.
  • Uso compartido e intercambio de equipos e instalaciones.
  • Centrales de compras compartidas con multiproveedores.
  • Mercados de equipos de segunda mano y de materiales y subproductos reutilizables.
  • Proveedores de fungibles y accesorios para facilitar el mantenimiento de los equipos a lo largo de toda su vida útil.

NUEVOS MODELOS DE CONTRATACIÓN Y ADQUISICIÓN

El sector sanitario es un importante consumidor de bienes y servicios, que demanda gran diversidad de equipos médicos, instalaciones de alta tecnología, expertos y personal para brindar atención médica eficiente a la comunidad. Teniendo en cuenta que las instalaciones sanitarias son intensivas en el empleo de recursos, en ellas subyace un enorme potencial para mejorar la eficiencia a través del intercambio.

La contratación y la compra de servicios y material sanitario deben ser gestionadas mediante modelos innovadores, ajenos a toda tentación especulativa, y adoptados tanto por las empresas del sector privado como por la administración pública. El potencial de la economía circular puede generar impactos positivos a través de nuevas formas de compra responsable e innovadora, como es el caso de los contratos de riesgo compartido entre la administración pública y las farmacéuticas, o el pago por servicios. Estas formas de compra ahorran recursos, reducen los canales y los márgenes de comercialización, impulsan mejoras en las prestaciones, y ayudan a promover la innovación, por lo que son clave para la transformación hacia un sistema de salud más circular y sostenible.

SALUD, RECURSOS NATURALES Y MATERIAS PRIMAS

La optimización del uso de los recursos naturales y de materias primas entra directamente en el terreno de la industria manufacturera, en cuyo ámbito se están aplicando opciones circulares de comprobada eficacia. Destacan en este sentido las aportaciones de la digitalización, de la robótica y de la automatización de los procesos industriales, todos ellos componentes fundamentales de la llamada “Industria 4.0”.

Sin lugar a dudas, la adopción de procedimientos de fabricación ajustados al modelo industrial del Siglo XXI constituye un requisito ineludible para cualquier empresa que desee ajustarse a objetivos de sostenibilidad. En el caso del sector Salud, este planteamiento compromete, entre otros, tanto a la industria química y farmacéutica, como a los fabricantes de equipos, materiales y productos empleados o consumidos en este entorno de actividad, así como en el ámbito de la edificación y de la rehabilitación de hospitales y centros sanitarios. 

El modelo circular penetra poco a poco en todos los sectores de la economía y de la sociedad, y es en el ámbito de los edificios, de la energía, del agua y de los residuos donde con mayor rapidez se pueden alcanzar objetivos que apunten a la sostenibilidad integral del sistema sanitario. En todas estas áreas, sintetizando las estrategias claves que han confirmado su validez en la práctica, es posible generar ventajas significativas en el sector sanitario adoptando las iniciativas elementales resumidas a continuación:

  • Proyectar, diseñar, equipar, gestionar y mantener los establecimientos de salud recurriendo a iniciativas de diagnóstico previo y objetivo, ajustando los proyectos y especificaciones a sus necesidades operativas reales, y evitando las inversiones fuera de contexto.
  • Implantar medidas de optimización y certificación energética en los edificios.
  • Adoptar sistemas de reducción y optimización del consumo de recursos hídricos.
  • Desarrollar procedimientos más sostenibles de contratación y compra de equipamientos y servicios.
  • Firmar acuerdos de colaboración con proveedores basándolos más en la prestación de servicios que en la propiedad.
  • Establecer y promover estrategias transversales de ecodiseño y ecoinnovación entre fabricantes, proveedores y distribuidores de productos y equipamientos destinados al sector sanitario.
  • Adoptar programas de actualización y mejoramiento de infraestructuras y equipamientos sanitarios basados en el reacondicionamiento, la reparación y la recuperación.
  • Instaurar esquemas de intercambio transversal de recursos con otros servicios y con otros centros, evitando la existencia ociosa de equipamientos de alto coste.
  • Fomentar la recogida selectiva, la reutilización, la recuperación y el reciclaje de todos los productos y materiales que lo permitan.
  • Utilizar materiales reusables por medio de la valorización, teniendo presente la seguridad del paciente, la normativa y el control de su trazabilidad.
  • Gestionar de forma adecuada los residuos, de acuerdo con su naturaleza y condición, respetando la normativa aplicable a cada caso.
  • Disponer en cada centro de Salud de un “Protocolo Circular” que contenga las políticas y estrategias orientadas a gestionar, revisar y controlar todas las actuaciones, respetando rigurosamente la legislación aplicable, la normativa y los principios fundamentales de la sostenibilidad.

Sin lugar a dudas, la adopción responsable de la circularidad constituye una valiosa oportunidad para hacer de la Sanidad un sector eficaz, dinámico y sostenible.

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