Soldadoras en el Metro de la Ciudad de México: Caso de Discriminación por Género. Instituto Politécnico Nacional

El trabajo de las soldadoras industriales es considerado como uno de los mejor elaborados, considerando la calidad final de su producción: sin embargo, las condiciones laborales en que se desarrollan muestran problemáticas altamente invisibilizadas respecto a la equidad de género. En este estudio se entrevistó a un total de 20 soldadoras que laboraban en la construcción y mantenimiento de la red de transporte colectiva Metro. La mayoría de las mujeres han sido rechazadas en trabajos sin justificación, han recibido comentarios incómodos de orden sexual por parte de compañeros y jefes, la mitad de las mujeres considera que el género es importante para un puesto y al contrario de los hombres soldadores quienes manifiestan que el género no tiene nada que ver con esta situación, ellas no han logrado elevar su jerarquía laboral. Se propone incrementar los ejes de análisis que atraviesan la interseccionalidad en este grupo de trabajadoras.
Autor principal: 
SILVIA
OCHOA AYALA
Instituto Politécnico Nacional y DIE CINVESTAV
México
Coautores: 
Griselda Anaid
Camacho Rangel
Instituto Politécnico Nacional
México
Diana Jatziri
Fariña Ochoa
Universidad Nacional Autónoma de México
México

Introducción

El trabajo de las soldadoras industriales es considerado como uno de los mejor elaborados, considerando la calidad final de su producción: sin embargo, las condiciones laborales en que se desarrollan muestran problemáticas altamente invisibilizadas respecto a la equidad de género. En este estudio se entrevistó a un total de 20 soldadoras que laboraban en la construcción y mantenimiento de la red de transporte colectiva Metro. La mayoría de las mujeres han sido rechazadas en trabajos sin justificación, han recibido comentarios incómodos de orden sexual por parte de compañeros y jefes, la mitad de las mujeres considera que el género es importante para un puesto y al contrario de los hombres soldadores quienes manifiestan que el género no tiene nada que ver con esta situación, ellas no han logrado elevar su jerarquía laboral. Se propone incrementar los ejes de análisis que atraviesan la interseccionalidad en este grupo de trabajadoras.

Antecedentes

El género, es un concepto que se ha construido históricamente, es decir, se ha conformado con diversos cambios que en la historia de las sociedades da lugar incluso a la propia idea de la naturaleza humana y al cuestionamiento de los lugares para os varones y para las mujeres

En el periodo del Marxismo al género le asignaron como el accesorio en los cambios que surgieron en las estructuras económicas, por lo que también se dijo de este tema a estudiar que no tenía el nivel de problematización analítico que permitiera considerarlo como un eje específico de análisis.

En el siglo XIX durante la revolución industrial, las mujeres en gran cantidad se fueron incorporando al trabajo y con esto se dio cuenta de que las mujeres son capaces de lograr muchas cosas importantes dentro del campo laboral, se visibilizaron como sujetos para la producción, con ello se inició la incorporación de la doble jornada laboral ya que a pesar de ser parte del sector productivo, ellas llegaban a casa para continuar con las labores del hogar.

Aunque ya se había avanzado en la cuestión de género con el fin de desnaturalizar la posición femenina, aún seguían muy marcados los roles de cada género, por ejemplo una mujer seguía siendo débil ante los demás, era explotada sexualmente y los hombres seguían insistiendo en que ellos eran los mejores de la clase trabajadora describiéndose a sí mismos como productores, fuertes y como los protectores de las mujeres y los niños. Aquí vale la pena recordar que las mujeres negras de Estados Unidos de Norteamérica lucharon con ahínco por los derechos femeninos, Sojourmer Trouth en su famoso discurso de ¿Acaso no soy yo una mujer?, puso en tela de juicio las ideas sobreprotectoras hacia las mujeres que no tenían otro fin que no permitir el voto femenino y mantenerlas al margen de la política, esta activista también puso la primera piedra para entender además las diferencias que la clase y la raza atravesaban en las relaciones sociales.

A lo largo del siglo XX la relación sexo-género fue sometida a un intenso debate, debido a todos los cambios establecidos que anteriormente habían ocurrido en el mundo occidental a causa del progreso técnico y democrático. Como era de esperarse con la llegada de la democracia, los roles de género se modificaron considerablemente provocando reestructuraciones en el orden de género dentro de la sociedad.

Los principales puntos de partida para este debate estuvieron a cargo de las activistas teóricas y académicas, incluyendo a la psicología dinámica, a través del análisis del movimiento feminista cuyo principal objetivo es que se le reconociera a la mujer en otras áreas distintas a la que siempre ha ocupado o por lo menos, a las que la sociedad les ha asignado con respecto a su género.

Durante el mismo siglo XX una de las características que le dieron otro significado al concepto “genero” fue que las mujeres se incorporaron en la educación y con esto muchos autores consideraban que el concepto de género dependía de la cultura de cada persona.

Robert Stoller (1968) asegura que género son todas aquellas atribuciones que la sociedad le asigna a cada sexo. Gayle Rubin (1975) propone la idea sexo-género para demostrar que en toda las sociedades siempre se hace la diferencia tanto para hombres como para mujeres en todo lo posible como; religión, costumbres, actitudes, actividades e ideas. Natalie Davis sugería en 1975:

“Me parece que deberíamos interesarnos tanto en la historia de las mujeres como de los hombres, que no deberíamos trabajar solamente sobre el sexo oprimido, del mismo modo que un historiador de las clases sociales no puede centrarse por entero en los campesinos. Nuestro propósito es comprender el significado de los sexos, de los grupos de género, en el pasado histórico. Nuestro propósito es descubrir el alcance de los roles sexuales y del simbolismo sexual en las diferentes sociedades y periodos, para encontrar qué significado tuvieron y cómo funcionaron para mantener el orden social o para promover su cambio.”[i]

Betty Friedman y Kate Millet consideraban que:

“la situación tanto para hombre como para mujeres estaba moldeada por una sociedad definida por estructuras patriarcales y que el reto de la nueva situación de las relaciones de género tenían que contemplar la obtención de la libertad femenina y la igualdad de sexos a través de la valoración del punto de vista de las mujeres y sus formas de contemplar el mundo”[ii]

El interés en el género como categoría analítica surgió justo a finales del siglo XX. Está ausente del importante conjunto de teorías sociales formuladas desde el siglo XVIII hasta comienzos del actual.

A decir verdad, algunas de esas teorías constituyeron su lógica sobre analogías a la oposición de hombre y mujer, otras reconocieron una "cuestión de la mujer", y otras, por último, se plantearon la formación de la identidad sexual subjetiva, pero en ningún caso hizo su aparición el género como forma de hablar de los sistemas de relaciones sociales y sexuales.

Esta omisión puede explicar en parte la dificultad que han tenido las feministas contemporáneas para incorporar el término género en los cuerpos teóricos existentes y para convencer a los partidarios de una u otra escuela teórica de que el género pertenece a su vocabulario. El término género forma parte de una tentativa de las feministas contemporáneas para reivindicar un territorio definidor específico, de insistir en la insuficiencia de los cuerpos teóricos existentes para explicar la persistente desigualdad entre mujeres y hombres.

             “Me parece significativo que el uso de la palabra género haya surgido en un momento de gran confusión epistemológica, que en algunos casos adopta la forma de una desujeción desde los paradigmas científicos a los literarios entre quienes se dedican a las ciencias sociales”[iii]

Estos estereotipos de género se adoptan desde la propia familia, en la forma en que se educa a los hijos al ser niñas o niños, los juguetes que se les da, así sucesivamente se aprenden en la escuela y en la calle en general. West y Zimmerman (1987) a finales de los años ochenta, analizan el trabajo de las mujeres como las labores que ya no se ven como trabajo sino como parte de las características de ser mujer, es decir, develan la esencialización que se hace del trabajo de las mujeres, convirtiéndolo no en lo que hacen sino en características esenciales de las mujeres. Este planteamiento es importante porque signa a las mujeres a determinadas acciones por ser mujeres, acotando sus capacidades hacia otro tipo de actividades ya que éstas no le pertenecen como grupo genérico, estos autores afirman que las identidades que cambian constantemente y que no son fijas sino cambian dependiendo del lugar, siempre recurren al hacer género, el género es entonces no lo que una persona es sino lo que hace y lo que hace en presencia de otras personas que validan su comportamiento como propio de un hombre o de una mujer, reforzando la división del trabajo en que las mujeres se subordinan a los hombres. Ocurren procesos de auto regulación que se juzgan naturales y fijan las “esencias genéricas”. Actualmente muchas teóricas explican la conformación del género desde distintas perspectivas anulando la idea de la esencialización tanto para hombres como para mujeres.

Género y Empleo

Los datos anualizados al primer trimestre de 2015 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), mostraron que el número total de profesionistas ocupados en el país es de 5.6 millones de personas, el porcentaje de mujeres profesionistas ocupadas con respecto al total de profesionistas ocupados en el país es de 40.9%. Las áreas profesionales en donde las mujeres representan a más de la mitad del total de profesionistas ocupados son: Educación, Turismo y Ciencias de la Salud.

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/work/models/ola/Resource/474/1/images/5.png

Figura 1. Gráfico tomado de la página: Observatorio Laboral SNE 2015 http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/ocupacion_por_sectores_economicos

El sector Comercio con el 18.8 % del total de los ocupados, concentra el mayor número de personas ocupadas en el país, de los cuales 59.2 % cuentan con escolaridad hasta el nivel secundaria y 41.8 % tienen entre 16 y 34 años de edad.

En contraste, el menor número de ocupados se concentra en la rama Extractiva, con apenas el 0.9 % del total de los ocupados. De todos los sectores de actividad económica, las ramas de Turismo, Transformación y Comercio, emplean al mayor porcentaje de jóvenes de entre 16 y 24 años de edad esto con el 20.7, 19 y 17.7 % respectivamente. Por el contrario, los sectores que ocupan al menor porcentaje de jóvenes en este rango de edad son Gobierno, Educación y Salud y Extractivas con el 8.3, 8.7 y 11.1 % respectivamente.

En las siguientes gráficas se muestra el total de las personas especialistas técnicas en soldadura, el total de varones y el total de mujeres es sumamente desigual, colocando esta actividad como masculinizada. Mujeres 1 911 y hombres 121 439. Total 123 349. Ingreso promedio 6 774 pesos mexicanos.

   

Figura 2 Gráficos tomados de la página: Observatorio Laboral SNE 2015, que muestra la masculinización de las actividades de la soldadura industrial.

http://www.observatoriolaboral.gob.mx/swb/es/ola/Informacin_estadistica

Objetivos

  • Identificar las formas más comunes de discriminación por género, que existen en el campo de la soldadura industrial.
  • Comprobar la existencia de acoso, y hostigamiento en las empresas de soldadura industrial.
  • Identificar, la percepción del ambiente que se vive en el campo de la soldadura industrial, tanto por mujeres, como por hombres.
  • Comentar objetivamente como es percibido por los hombres el ingreso de las mujeres en el área de la soldadura industrial.
  • Poder establecer nuevas líneas de estudio, que en un futuro, puedan enriquecer el trabajo realizado.

Metodología

Muestra

Para el presente estudio, se realizaron 20 entrevistas con 10 varones y 10 mujeres cuya edad promedio es de 24 años, su nivel académico oscila entre NMS concluido y carrera superior incompleta y su rol dentro de la empresa se desarrolla en el campo de la soldadura industrial como técnicas y técnicos especialistas en esta rama.

Las empresas en que laboran son del sector privado y pertenecen a la zona metropolitana.

Instrumento

El instrumento con que se trabajó en las entrevistas fue construido con 22 preguntas que abarcan las áreas de desempeño, relaciones interpersonales, acoso y oportunidades laborales, este instrumento fue piloteado a través de la participación de los profesores de soldadura industrial del CECyT 7 quienes actuaron como jueces y como participantes al responder la encuesta proporcionando alternativas y sugerencias, por otra parte se realizó el análisis de las preguntas una a una en búsqueda de inconsistencias para su corrección.

La realización de las entrevistas, resultó ser un trabajo muy complejo ya que no se permitía el acceso a las empresas con facilidad, por lo que se trabajó con aquellas en donde se permitió este trabajo, de igual forma, el número de mujeres es este campo es reducido por lo que la muestra es también reducida, más no por ello resultan menos significativos los hallazgos que se han identificado.

Resultados

Para el análisis de los resultados sólo se muestran las gráficas cuyos datos fueron más significativos en relación a los temas relacionados al lugar de las mujeres en este campo laboral.

Estos resultados han sido desagregados de acuerdo al sexo de las y los trabajadores participantes.

    

Figura 3. Pregunta 4. Gráficos comparativos donde se muestra la respuesta de hombres y mujeres respecto al trato recibido por sus compañeras y compañeros de trabajo. Elaboración propia.

En esta gráfica que representa la pregunta 4 cuyo énfasis se refiere al trato entre compañeros, se observan las relaciones que se perciben en el ámbito laboral por ambos géneros, en tanto que los varones en un 55% que no reciben buen trato entre ellos, las mujeres afirman recibir en un 55% siempre buen trato. Estos resultados son prácticamente opuestos entre los dos géneros.

La hostilidad es superior significativamente entre los varones, considerando que en el caso de las mujeres en el rango siguiente inferior el 43% complementando el 100%, afirma que casi siempre es bien tratada, ninguna mujer indica ser tratada ni en ocasiones de mala manera.

        

Figura 4. Pregunta 6. Los gráficos indican la frecuencia en que las mujeres ocupan lugares de alto nivel en el trabajo de la Soldadura Industrial. Elaboración propia.

En la figura N° 4 muestra los resultados de la pregunta 6, se observa una discrepancia entre la perspectiva de los hombres y las mujeres observándose que los varones consideran en un 20% que las mujeres casi nunca tienen puestos de alto nivel, en tanto que las mujeres indican un 15% que siempre y un 40% casi siempre. Esta discrepancia podría tener origen en que los varones conceptualizan alto nivel de diferente forma que las mujeres, sin embargo tan contradicción también puede tener origen en la invisibilidad que los varones han construido alrededor del éxito femenino. De igual forma la pregunta 8, muestra la disparidad del punto de vista de los varones quienes consideran en 90% que no hay discriminación a las mujeres contra el 43% de las mujeres

          

Figura 5. Representa la comparación entre géneros referida a la violencia verbal que pueden sufrir en el campo laboral por los miembros de su propio género. Elaboración propia.

En la figura 5 que representa el resultado de la pregunta 7, se observa que los varones manifiestan no haber sido incomodados por comentarios emitidos en el centro de trabajo en un 60% en tanto que las chicas afirman esto en un 25%. En el caso de las mujeres es evidente el acoso desde lo verbal ya que un 15% indica casi siempre y 30 % algunas veces, en tanto que los hombres sólo indican un 10 % algunas veces

 

Figura 6. Gráficos comparativos que representan la percepción sobre discriminación en la empresa. Elaboración propia

La pregunta 8 indica la percepción diferente por parte de hombres en relación con las mujeres en la que la discriminación es identificada de manera más clara por las mujeres que por los hombres, no se muestra elementos contundentes de discriminación, pero obsérvese que los varones indican que nunca se discrimina a las mujeres en la empresa en un 90%, en tanto que las chicas manifiestan un 43%. Diferencia que es significativa y que proporciona un indicador de diferencia en el trato discriminatorio de baja intensidad.

 

Figura 7. Gráficos que representan la pregunta 15 y que compara entre hombres y mujeres la preferencia genérica para puesto laboral. Elaboración propia.

La pregunta 15 nos muestra la detección por parte de las mujeres de cierta discriminación por género para los puestos. Se puede afirmar que la percepción de discriminación indica que es mínima. Nuevamente las mujeres son las que dan cuenta de algún sesgo en este rubro al indicar en un 30% que casi nunca. Aparentemente no es tan fuerte esta tendencia, pero si enlazamos las otras respuestas, se observa una sesgo de favoritismo.

En la pregunta 18 encontramos también la disparidad en cuanto la carga de trabajo en donde los varones manifiestan en un 60% que la carga es igual en tanto que las mujeres afirman que esto ocurre en un 42%. Se enlaza con una invisibilización de la desigualdad de condiciones laborales para las mujeres, llama mucho la atención este proceso en el que la disparidad no es visualizada por las mujeres con mayor claridad, es posible que el círculo de la violencia genere una cortina de humo que impida el análisis de estas condiciones, o que la conservación del empleo sea una motivación que module la expresión de inequidad en oportunidades y condiciones de trabajo.

Figura 8. Gráficos comparativos que muestran la respuesta a la pregunta 18 respecto a la carga de trabajo que se proporciona para ambos géneros. Elaboración propia.

En la pregunta 19, las mujeres afirman que no existe coqueteo por los jefes hacia ellas, sólo un 10% indica que algunas veces, sin embargo los varones consideran que existe un cierto nivel de esta actitud 30% de ellos indica que existe casi siempre. Este hecho puede significar que las mujeres se ven obligadas a ser más tolerantes ante este comportamiento y negarlo para proteger su prestigio o bien, lo toman como parte de la violencia a la que son sometidas y que se vuelve invisible.

Figura 8. Representa la pregunta 19. Muestra los gráficos comparativos respecto a la conducta de coqueteo del jefe hacia las empleadas. Elaboración propia.

En la gráfica 20 se observa una ligera variación en cuanto a los derechos laborales en donde las mujeres manifiestan cierta discrepancia con los varones aun cuando no es significativa. Sin embargo cabe hacer notar que existe la consciencia de que los derechos laborales no son tan claros o no se respetan, tanto para hombres como para mujeres.

Un elemento a considerar es que como la encuesta se llevó a cabo dentro de las instalaciones de la empresa, quizá existe una tendencia a no pronunciarse abiertamente respecto a estos derechos.

Figura 9. Pregunta 20. Los gráficos muestran la comparación entre la percepción que tienen os varones respecto a la percepción de las mujeres en los derechos laborales. Elaboración propia.

Finalmente la gráfica 21 nos permite visualizar la diferencia en las posturas en que los varones consideran que este campo es difícil para las mujeres 10% siempre y 20% casi siempre, además de un 50% que comenta algunas veces, cuando ellas opinan en un 57% que nunca ha sido difícil el trabajo en ésta área. Es decir que las mujeres se consideran aptas para estas actividades, visualizan problemas pero en porcentajes menores sólo 15% indican que siempre.

 

Figura 10, gráficos que muestran los resultados de la pregunta 21 en donde los participantes indican la dificultad que representa la soldadura industrial para el trabajo de las mujeres. Elaboración propia.

Discusión de resultados

Los hallazgos de este estudio permiten observar diferencias significativas en el campo laboral de esta especialidad, justamente las referidas a las actividades laborales más que a las relaciones interpersonales, es interesante observar que la lucha de poder se establece entre los propios varones y que las mujeres pese a sufrir discriminación, no se perciben como inferiores e incapaces, lejos de ello mantienen una actitud positiva ante esta dinámica (Lagarte,1996).

Se ubican varios focos en que las mujeres se han sometido a una cortina de humo sutil (Ramo, 2003), en la que la falta de visibilización de condiciones adversas a sus derechos y a sus condiciones laborales son el producto.

Las relaciones sociales que se establecen son como Bourdieu establece, un campo en el que los capitales de los integrantes juegan para establecer jerarquías en este campo laboral, las mujeres se establecen en los espacios menos privilegiados donde la carga laboral es desigual (Saucedo, 2011), es justo aquí que se establece el mecanismo de opresión ya que se le hace sentir que no hay discriminación y que se les tata igual para que las desigualdades no, puedan ser percibidas (Mingo, 2010).

Conclusiones

Cabe señalar que al incursionar en las áreas Físico Matemáticas, las mujeres ya han roto con las nociones preestablecidas de que éste es un ámbito meramente masculino, han aprendido a convivir y competir con los varones desde la escuela del NMS, en donde se les ha formado para afrontar los retos de la empresa antropocéntrica y han abierto caminos a las nuevas generaciones de mujeres que han elegido esta rama para su desarrollo laboral y profesional.

La escuela es por lo tanto, el espacio en donde la prevalencia de los modelos dominantes puede ser cuestionada, transformada y redireccionada para convertirse en promotora muy valiosa de esta equidad de género que busca el desarrollo del ser humano en todas sus potencialidades.

Agradecimientos

Agradecemos a la ORP 2015, la oportunidad de presentar el presente trabajo en el XV Congreso Internacional de Prevención de Riesgos Laborales.

Agradecemos a los alumnos PIFI del CECyT N° 7 “Cuauhtémoc” de Soldadura, su colaboración para la realización del presente trabajo.

Referencias bibliográficas

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Clifford G. (Octubre de 1980) “Blurred Genres”, en American Acholar, 49, pp. 165-179

Criquillion A. (1994) “La Cuestión masculina ¿Otro problema femenino? Diario Prensa Libre 16/12. Guatemala, http://www.edualter.org/msaterial/masculinitat/cuestion.html

Lozoya G. J. (1999) “¿Qué es eso de la identidad masculina?” Comunicación presentada en las jornadas sobre Mujeres y Salud. Jerez de la Frontera, José Ángel Lozoya Gómez es miembro colectivo de Salud SPECULUM

Lagarde, M. (1996) Lectura 3. “El género”, fragmento literal: ‘La perspectiva de género’, en “Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia”, Ed. horas y HORAS, España. http://www.proteccioncivil.gob.mx/upLoad/Publicaciones/especiales/LA03.pdf

Mingo A. (2010) Quién mordió primero la manzana. Programa Universitario de Estudios de Género, UNAM México.

Ramo M. B. (2003) Sexo, cerebro y género; diferencia y horizonte de igualdad”, fundación Vidal y Barraquer Paidos, pp. 333-343

Rendon T. (2008) Trabajo de Hombres y trabajo de mujeres en el Mexico del siglo XX. PUEG UNAM México

Saucedo, I (2011) Violencia contra las mujeres en México. Programa Universitario de Estudios de Género.UNAM México.

West y Zimmerman (1987) Doing Gender. En: Gender and Society, Vol. 1, No. 2 (Jun., 1987), pp. 125-151

Zemon D. N. (invierno de 1975-1976) Womens History in Transition: The European Case, en Feminist Studies, 3, p.90




[i] Zemon D. N. (invierno de 1975-1976) Womens History in Transition: The European Case, en Feminist Studies, 3, p.90 

[ii] Ramo M. B. (2003) Sexo, cerebro y género; diferencia y horizonte de igualdad”, fundación Vidal y Barraquer Paidos, Pág.; 343

[iii] Clifford G. (Octubre de 1980) “Blurred Genres”, en American Acholar, 49, pp. 165-179

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