Tumores cerebrales y teléfonos móviles

Tumores cerebrales y teléfonos móviles

1 Octubre 2013

Desde que en marzo de 1993 la revista  FORTUNE, un magazin divulgativo sobre temas de management muy popular entre los ejecutivos norteamericanos, publicó a toda plana (ver imagen) un titular en el que preguntaba: ¿Producen cáncer los teléfonos móviles?, los posibles efectos cancerígenos derivados del uso de tan populares artefactos no han dejado de ser motivo de discusión científica.

Con los años la polémica perdió virulencia, pero se reactivó en mayo del año 2011 cuando el IARC (International Agency for Research on Cancer) asignó a las radiaciones electromagnéticas la categoría 2B de su clasificación, correspondiente al status de “posible cancerígeno para los humanos” tomando como base un aumento del riesgo de glioma (un tipo de tumor cerebral) asociado al empleo de teléfonos móviles. Desde entonces se ha reavivado la discusión, a la cual añade permanentemente combustible la continua publicación de trabajos científicos que pretenden haber demostrado (siempre con matices, naturalmente) que o bien el uso de teléfonos móviles no aumenta el riesgo de glioma (y otros tumores, como el neuroma acústico y el meningioma) o bien que ese riesgo se ve aumentado. 

Unas de las más recientes aportaciones provienen del equipo del oncólogo sueco Lennart Hardell, que lleva muchos años estudiando este problema y en los últimos meses ha publica-do tres artículos en los que aporta datos que sugieren que el uso de teléfonos móviles aumenta el riesgo de los tres tipos de tumores citados más arriba. En el primero de ellos, aparecido en el International Journal of Oncology el 24 de setiembre, Hardell y su equipo afirman, refiriéndose a los gliomas, que “En resumen, nuestros resultados son consistentes con un efecto iniciador de la carcinogénesis por los teléfonos móviles analógicos y efectos tanto iniciadores como promotores de los teléfonos portátiles de tipo digital”. En el segundo artículo, publicado el  22 de julio en la misma revista, y dedicado al neuroma acústico, Hardell afirma que el riesgo aumenta con el tiempo transcurrido desde que se empezó a usar el teléfono. Finalmente, el tercer artículo, publicado en la revista Environmental Health también en julio de este año, se 
dice que el riesgo de meningioma se encontró aumentado en quienes presentaban un mayor uso del teléfono, pero el tiempo desde el primer uso no parecía aumentar el riesgo.

De todas formas, no se preocupen ustedes demasiado. No tardarán en aparecer artículos que afirmen no encontrar aumento. De hecho, ya han aparecido algunos. Vean, por ejemplo, esteeste otro, publicados también este año y procedentes de fuentes no menos prestigiosas que las anteriores. 

Cosas de la Ciencia…

Fuente Propia: Prevención Integral & ORP Conference

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