Coronavirus: España hubiese evitado al menos 72.000 casos de infección por coronavirus si hubiese gestionado la crisis como Portugal

Coronavirus: España hubiese evitado al menos 72.000 casos de infección por coronavirus si hubiese gestionado la crisis como Portugal

Una cuestión de anticipación
22 Mayo 2020

A estas alturas todo el mundo sabe que, a los efectos de la expansión del coronavirus, los dos Estados que comparten la Península Ibérica han cosechado resultados espectacularmente distintos. Según los últimos datos disponibles (hoy 18 de mayo) recogidos del "situation report" diario de la OMSi, en Portugal se han dado 29.036 casos y 1.218 fallecimientos y en España 231.350 casos y 27.650 fallecimientos.

Como es obvio, ninguna diferencia que pueda existir en las metodologías contables ni la diferencia de población (Portugal 11,5 millones, España 46 millones) pueden explicar la abismal distancia en las consecuencias de una pandemia que, si se hubiera actuado igual, hubiera debido conducir a resultados no demasiado distintos entre ambos países. No puede por tanto sino concluirse que las cosas no se han hecho igual. ¿Dónde radica la diferencia?

Algunas cuestiones previas

El pasado 7 de abril BBC Newsii publicó un interesante diagrama en el que se detallaba, para todos los países de Europa, las fechas en las que habían ido adoptando progresivamente medidas de distanciamiento social hasta culminar, en la mayoría de los casos, en un confinamiento domiciliario relativamente estricto aunque no siempre exactamente igual. Como puede observarse en el diagrama, que reproducimos a continuación, las actuaciones nacionales han sido notablemente variadas tanto en la fecha de adopción como en su intensidad.

Por lo que se refiere a la pareja que hoy centra nuestro interés, España confinó el 14 de marzo y Portugal el 19 del mismo mes, pero había una enorme diferencia entre ambos: en el momento de confinar Portugal tenía solamente 652 casos y España, 5.753.

El sentido del confinamiento

Es necesario ser claros acerca de los objetivos del confinamiento. Imponer un confinamiento con la esperanza de que de alguna manera elimine la epidemia es inútil. Mucha gente ha sido inducida a creer erróneamente que si implementamos un confinamiento estricto reduciremos el número de personas infectadas. Es cierto que el confinamiento puede limitar la cantidad de personas infectadas en un momento determinado pero, en última instancia, la cantidad total de personas que se infectarán es la misma con y sin confinamiento. El confinamiento es una forma de garantizar que este total se extienda durante un período de tiempo más largo.

En resumen, un confinamiento bien diseñado puede aplanar la curva de evolución del total de casos registrados. Y cuanto más aplanamos la curva, más tiempo tarda el virus en infectar a todas las personas que puede infectar. Por tanto, bajo un confinamiento la epidemia continuará por más tiempo pero a menor intensidad, en lugar de ocurrir durante un corto período de tiempo de manera explosiva. Ese es el sentido de las curvas similares a las que mostramos a continuación extraídas de un documento del CDC norteamericanoiii y que una y otra vez nos han presentado en la televisión.

Aplanar la curva permite que se brinde la máxima atención hospitalaria posible a quienes enferman gravemente sin caer en el colapso sanitario que obliga a actuaciones propias de la sanidad de (verdadera) guerra en las que hay que elegir entre quién se intenta salvar y a quién se deja morir. Algo que, al parecer, ocurrió en España a principios de abriliv a pesar de los denodados esfuerzos por construir hospitales de emergencia a fin de proveer las camas que hubieran podido (y debido) estar disponibles de no habérselas llevado por delante los recortes de la sanidad de todos conocidos.

Al reducir el movimiento y las interacciones entre las personas los confinamientos ralentizan temporalmente la dispersión de la infección entre la población. Cuando se levanta el confinamiento las infecciones comenzarán nuevamente, aunque a un ritmo más lento que antes.

Los efectos de confinar a tiempo... y a destiempo

Como en los fenómenos de crecimiento exponencial, como las epidemias, un pequeño adelanto en la actuación tiene efectos espectaculares sobre el ritmo de progresión, diversos expertos se han formulado la pregunta: ¿Qué hubiera ocurrido si el país X hubiera confinado algunos días antes de lo que realmente lo hizo?

Hemos localizado tres artículos en los que se analiza la cuestión para tres países distintos planteando en diversas hipótesis de adelanto en la fecha de confinamiento.

El primero de ellos analiza lo ocurrido en China y se titula "Effect of non pharmaceutical interventions to contain COVID-19 in China". Su primer autor es Shengjie Lai, que publicó su trabajo a primeros de marzo en internet; el trabajo, cuyo texto completo adjuntamos, fue publicado online en Nature el 4 de mayo. Resumidamente, se concluye que "si las intervenciones en China se hubieran realizado una, dos o tres semanas antes, el número de casos se hubiera reducido dramáticamente en un 66%, 86% o 99% respectivamente". La fecha a la que se refieren los citados porcentajes es el 29 de febrero, unos 40 días después del cierre de Wuhahn.

El segundo trabajo fue publicado en internet a principios de abril y se titula "COVID-19 UK Lockdown Forecasts and R0". Adjuntamos su texto completo.

Su autor se llama Greg Dropkin, que se autotitula "Investigador independiente". En Google Scholar aparecen 209 resultados, algunos de los cuales corresponden a trabajos publicados en revistas indexadas.

El trabajo concluye que en el Reino Unido, tras doce semanas de confinamiento a partir del 24 de marzo, con una reducción de la transmisión del 20%, a mediados de junio (unas doce semanas después) habrá 63.000 casos graves que requerirán hospitalización, de los cuales 37.000 requerirán cuidados intensivos y se habrán producido más de 81.000 fallecimientos. Pero si el confinamiento hubiera empezado una semana antes, es decir, el 17 de marzo, las cifras anteriores se hubieran reducido a 16.500, 9.250 y 18.500 a principios de junio.

Según ello, un adelanto de una semana reduciría alrededor de un 75% los casos, una valor razonablemente próximo a los resultados de Shengjie Lai.

El tercer trabajo se refiere al caso español. El trabajo, publicado en inglés el 8 de abril, se titula "How effective has the Spanish lockdown been to battle COVID-19? A spatial analysis of the coronavirus propagation accross provinces". Sus autores son Luis Orea (Universidad de Oviedo) y Inmaculada C. Alvarez (Universidad de Oviedo y Universidad Autónoma de Madrid). Ha sido publicado por la Fundación FEDEA y, como en los casos anteriores adjuntamos su texto completo.

El objetivo del trabajo es "analizar la efectividad de las medidas adoptadas para frenar la expansión de la epidemia o sí, por el contrario, éstas debieron adelantarse en el tiempo pese a afectar gravemente a la economía".

Las simulaciones efectuadas conducen a los autores a concluir que a 4 de abril (es decir 21 días después de establecerse el confinamiento, el 14 de marzo), cuando el número real de casos era de 126.000, el confinamiento evitó 491.000 infecciones; sin embargo, "nuestras simulaciones ponen también de manifiesto que se hubiera podido ahorrar un número aun mayor de contagios y, por consiguiente, de fallecimientos, si las medidas de control asociadas a la declaración de alarma se hubiesen puesto en marcha con solo una semana de antelación [es decir, el 7 de marzo]. El número de casos confirmados hubiese pasado a 47.000, menos de la mitad de los confirmados a fecha 4 de abril. Señalar finalmente que tal disminución hubiera evitado probablemente el colapso de muchos hospitales de nuestro país".

Las conclusiones edulcoran ligeramente los resultados contenidos en el informe, pues en él consta (tabla 3, última línea) que la reducción a "menos de la mitad" hubiera sido del 62,3%.

Aunque los porcentajes de reducción de los tres trabajos no son directamente comparables, creemos que sí puede afirmarse que coinciden en que adelantar una semana el confinamiento tiene como consecuencia, alrededor de un mes después, la reducción del número de casos en una cifra que puede situarse alrededor de los dos tercios.

Una aproximación empírica

Los informes diarios de la OMSv constituyen una valiosa fuente de información, probablemente la más homogénea disponible dentro de los variopintos criterios contables que emplean los distintos países. De ellos hemos extraído, para los distintos Estados miembros de la UE-15 más Suiza, y con las excepciones que luego se dirán, el número registrado de casos y de fallecimientos el día en el que decretaron un confinamiento "total" y 40 días después. Los datos se recogen en la siguiente tabla:

De los Estados miembros de la UE-15 no se han incluido en la tabla Suecia y Finlandia que, como se ve en el diagrama de la BBC, no han confinado, y Alemania porque, debido a que disponía de medios para realizar gran cantidad de tests al principio del proceso, su número de casos al confinar no es comparable con el del resto de los Estados, que no disponían, o disponían en muy pequeña medida de la posibilidad de realizar tests. De hecho, en el momento de confinar, el 22 de marzo, Alemania tenía 24.774 casos contabilizados, cantidad que, como puede observarse en la tabla, no es comparable con la del resto de los Estados miembros, por lo que su inclusión distorsionaría mucho los resultados.

En el gráfico siguiente se representan, para cada uno de los países incluidos en la tabla anterior, el número de casos al confinar y a los 40 días, así como la recta de regresión correspondiente.

El valor de 0,6955 del coeficiente R2 indica que hay un nivel de asociación relativamente elevado entre las dos variables consideradas, lo que permite - con prudencia- estimar cómo hubiera evolucionado en un país cualquiera el número de casos después de 40 días de confinamiento sabiendo cuál era el número de casos en el momento de confinar.

Supongamos que ese país fuese España y que el confinamiento se hubiese decretado el siete de marzo, una semana antes de lo que realmente ocurrió.

El día 7 de marzo, según los datos de la OMS, en España había 430 casos. Con este dato la recta de regresión nos indica que 40 días después (es decir, el 16 de abril) habría habido 8.893 casos, con un intervalo de confianza al 95% de probabilidad entre -92.047 y 110.699. Los casos reales el 16 de abril fueron 182.816.

De ello se deduce que existe una probabilidad inferior al 2,5% de que, habiendo confinado el 7 de marzo, el 16 de abril se hubiesen superado los 110.699 casos.

Se hubieran evitado pues, como mínimo¸ 182.816-110.699 = 72.117 casos. En otras palabras, la reducción mínima conseguida hubiera sido del 39,5% y el número de casos por millón de habitantes hubiera sido similar al que ha tenido Portugal.

Confinar una semana antes hubiera reducido tan sustancialmente el número de casos porque se trata de un fenómeno de crecimiento exponencial y un pequeño adelanto en la actuación tiene efectos espectaculares sobre el ritmo de crecimiento. Es lo mismo que ocurre con los incendios: al principio son muy fáciles de apagar, pero a partir de un cierto momento sus efectos son imparables y devastadores. Como los de los virus.

Los políticos harían bien en aprender un poco de epidemiología. O, por lo menos, en escuchar a los epidemiólogos.

Parece que en Portugal sí les escucharon.

REFERENCIAS

i https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/2...

ii https://www.bbc.com/news/world-52103747

iii https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/66/rr/pdfs/rr6601.pdf

iv https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/cataluna-establec...

v https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/situatio...

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