ORP2018 Cartagena de Indias

ORP2018 Cartagena de Indias

La Transformación digital en la estrategia preventiva
19 Septiembre 2018 - 21 Septiembre 2018
Hilton Cartagena Hotel. Cartagena de Indias

Pedro Mondelo

Pedro Mondelo
Director ORP

Lo que no engorda mata: Somos más inteligentes que las máquinas ¡ni lo dude usted!

Machaconamente nos repiten que los robots ocuparán nuestros puestos de trabajo, ya que son más precisos que nosotros, e infinitamente más inteligentes y fiables a la hora de procesar cantidades ingentes de información. Así que, tal vez lo primero que debamos hacer, es ponernos de acuerdo acerca de lo qué llamamos “inteligencia”.

La capacidad intelectual (inteligencia) no estriba en la cantidad de datos que podamos acumular, ni en las relaciones espurias que lleguemos a establecer entre datos, la inteligencia se concreta en formular preguntas útiles e innovadoras que guíen a la humanidad… Esas preguntas, producto de un Entorno Humano, son difíciles de parametrizar, dado que no sólo responden a la lógica. El ser humano, aunque parezca aberrante, es capaz de elegir en determinados momentos, libremente y de forma aleatoria, el pierdo-pierde, algoritmo difícil de asumir por una IA refinada.

Por ello serán estos “otros robots” los que se sorprendan ante nuestras preguntas inteligentes y nuestros retos como personas y grupos sociales.

Y qué empresa inteligente tenemos hoy…

Datos, datos, datos… dispositivos de todo tipo transmiten una cantidad ingente a tiempo real en todos los formatos posibles.

Paradójicamente, la empresa actual tiene un déficit endémico en la explotación de datos propios, ya que los que analiza son pocos y de baja fiabilidad, y, más importante aún, no convergen con sus objetivos organizacionales. Resultado: no percibe los mensajes encriptados en el entorno del negocio. El principio del fin.

Por tanto, si queremos permanecer en el mercado, el reto inmediato y acuciante es poner al servicio de la empresa este quantum heterogéneo de información. ¿Fácil?, no. Pero no por una cuestión técnica -las herramientas Big Data están disponibles y accesibles-, sino ética.

No hay preguntas inteligentes (IQ) inocuas -las otras ya ni las consideramos-, ya que éstas IQ marcan el devenir en la forma de actuar de la organización y caracterizarán la finalidad de la misma.

Además, la enredadera de preguntas inteligentes que irán surgiendo, tanto podrán, abrazar el árbol de la vida de la empresa y protegerlo haciéndolo más fuerte, como debilitarlo y extinguirlo al privarlo de alimento.

¿Pero de qué datos dispondremos para hacernos estas preguntas vitales para la empresa? ¿Podremos acceder sin límite a todos, si en ello nos va la supervivencia?

El primer paso para las empresas que aspiran a una digitalización activa es, suena extraño, preguntarse por el valor ético de las preguntas inteligentes que queremos hacernos.

Luego en toda organización, el primer escollo a salvar no es el de la estrategia digital, sino el dominio que la ética ejercerá sobre la digitalización y, por extensión, sobre nuestra toma de decisión.

Preguntarnos qué vamos a considerar como objetivo prístino en nuestra empresa, qué límite inferior -asumiendo la legalidad vigente como cota cero- nos  marcamos, y cuál es nuestro desafío superior, dependerá del tipo de empresa que queramos ser.

Perpetuarse, o si lo prefieren ser sostenible como empresa en una sociedad hipertecnológica, requiere de una ética explícita y una sensorización máxima y esos son los primeros pilares a descifrar, qué y para qué somos empresa. Qué datos tengo o puedo tener, cómo los trato y para qué los analizo… pero antes de actuar… reflexionar.

Por tanto, la ética como valor estratégico empresarial configura y define las preguntas inteligentes (IQ) que toda organización que aspira a ser sostenible debe hacerse.

Pedro Mondelo

Director ORP

Avenida Almirante Brion, El Laguito
130001 Cartagena de Indias
Colòmbia