La Directiva de calidad del aire no protege adecuadamente la salud de los ciudadanos

La Directiva de calidad del aire no protege adecuadamente la salud de los ciudadanos

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo pone al descubierto las grandes carencias de la norma que rige la calidad del aire
21 Octubre 2018

El Tribunal de Cuentas Europeo acaba de publicar un informe muy crítico sobre la contaminación atmosférica en el que advierten que la salud de los ciudadanos no está suficientemente protegida frente a la contaminación atmosférica, que causa aproximadamente 400.000 muertes prematuras anualmente y genera costes externos de cientos de miles de millones de euros ligados a la salud.

El Tribunal reclama a la Comisión Europea una serie de medidas ya que la directiva del año 2008 no se aplica eficazmente y considera vital que se mejore la información y faciliten las acciones judiciales de los ciudadanos, ya que la presión de éstos es fundamental para mejorar la calidad del aire. España incumple los niveles de partículas en suspensión, muy dañinas, y de dióxido de nitrógeno, y ha recibido de la Comisión ya dos dictámenes motivados, que son el último paso antes de someter el asunto al Tribunal de Justicia de la UE, exigiéndole medidas convincentes para frenar la contaminación atmosférica.

El informe, cuyo texto completo adjuntamos, advierte que es esencial en la lucha contra la contaminación atmosférica la concienciación y buena información del ciudadano. Ya se han producido sentencias en varios países por demanda ciudadana que han fallado en favor del derecho a un aire limpio, pero el estudio destaca que la directiva sobre la calidad del aire no contiene disposiciones específicas para garantizar el derecho de los ciudadanos europeos a acceder a la justicia.

Peor aún es la falta de claridad en la información que se pone a disposición de los ciudadanos sobre la calidad del aire, por eso propugna que se identifique y recoja, con ayuda de los profesionales sanitarios, la información más crucial que tanto la Comisión, a través de su portal específico u otros, y los Estados miembros, deben poner a disposición ciudadana (efectos sobre la salud, comportamiento recomendado, etc).

Los Estados miembros son invitados a adoptar buenas prácticas de comunicación con los ciudadanos de tal suerte que éstos sean partícipes de las políticas que se tomen, compartiendo las mejores y peores prácticas tomadas por las diferentes administraciones. Disponer un canal en línea de denuncia de infracciones y para comentar sobre las medidas que se toman, además de aplicaciones para móviles y otras herramientas para  que los ciudadanos accedan a la información y el seguimiento de la calidad del aire.

También reclama a los Estados que no permitan que se mida la calidad del aire sin las garantías necesarias de que se haga en los lugares adecuados. Hay muchos ayuntamientos que trampean los datos, instalando los sensores en los parques o zonas más alejadas del tránsito peatonal, como ocurría en Madrid hace años. En la capital de España la calidad del aire sigue siendo mala, según el último informe publicado por Ecologistas en Acción.

Fuente: La Celosía

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