"Urge posicionar al talento sénior como prioridad nacional y erradicar la discriminación laboral"

"Urge posicionar al talento sénior como prioridad nacional y erradicar la discriminación laboral"

Fundación Adecco analiza las cifras de envejecimiento y su relación directa con el mercado laboral
11 Agosto 2021

En España, se contabilizan ya 129 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra ha crecido 3,4 puntos porcentuales respecto al año pasado, y supone el mayor crecimiento interanual registrado desde 1999. En las regiones más envejecidas, como Asturias, Galicia o Castilla León, la población mayor de 64 años dobla a la de menos de 16. El envejecimiento de la población avanza a gran ritmo.

En este contexto, la Fundación Adecco refuerza el debate del talento sénior como única alternativa para el futuro de nuestro país. “Ante cifras de envejecimiento de tal magnitud, urge posicionar al talento sénior como prioridad nacional, tanto en las dinámicas públicas como en las estrategias empresariales, de modo que se erradique de forma definitiva la discriminación laboral por edad y los desempleados mayores de 45 años puedan reubicarse en el mercado laboral de forma sostenible en el tiempo”, destaca Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

El mayor avance del envejecimiento

En 2021 España ha vuelto a registrar un máximo de envejecimiento, del 129%. Esto significa que ya se contabilizan 129 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Esta cifra supone el mayor crecimiento (3,4 puntos porcentuales) de la serie histórica desde 1999, teniendo en cuenta que el año pasado se situó en un 125,7%, según los datos sobre envejecimiento en nuestro país hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística.

El envejecimiento de la población en España avanza a gran ritmo. Antes de comenzar este milenio, en 1999, España era un país joven, puesto que la población menor de 16 años superaba a los mayores de 64; un año después el orden ya se había revertido y hoy, las cosas son bien distintas. A partir del año 2000 España ya es un país envejecido, con un índice de envejecimiento que supera el 100% y que aumenta velozmente cada año. De hecho, durante el último ejercicio la cifra se ha disparado en más de 3 puntos porcentuales.

Este repunte se produce a pesar de que la pandemia ha incrementado el número de defunciones en un 17%, afectando especialmente a la población de más edad. Sin embargo, el número de nacimientos también se ha visto impactado, con una caída del 6%. Asimismo, el indicador coyuntural de fecundidad alcanzó en 2020 su valor mínimo desde el año 2000, con 1,1 hijos por mujer, según el INE. Este hundimiento de la tasa de natalidad durante el último año se relaciona con la incertidumbre motivada por la crisis económica, así como el temor a problemas de salud durante la gestación, circunstancias que están posponiendo los nacimientos.

Impacto sobre el sistema de pensiones

La desinflada tasa de natalidad y el disparado índice de envejecimiento tienen su consecuencia más visible -e inminente- en el sistema de pensiones, reflexiona la Fundación Adecco. La relación cotizante-pensionista cerró 2020 con una cifra de 1,9, un índice en caída desde el año 2007, cuando la cifra era de 2,7. “El valor mínimo actual no garantiza la sostenibilidad del sistema de pensiones y exige dar respuesta urgente a retos como la cronificación sistemática del desempleo entre la población activa de más edad o el impulso de incentivos fiscales y laborales que impacten en las familias y estimulen la natalidad”, afirma Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

Envejecimiento por comunidades autónomas

Por comunidades autónomas, vuelve a liderar el ranking de envejecimiento Asturias, con un índice del 231% (231 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, un valor que ha crecido 6,5 puntos porcentuales con respecto al año pasado), seguida de Galicia (207%) y Castilla León (204%). Estas 3 regiones ya presentan más del doble de población mayor 64 años que menor de 16 años. En el otro lado, Ceuta (61,7) y Melilla (46,2) y Murcia (90,4%) son las únicas regiones que resisten con índices aún por debajo de 100%, registrando -todavía- una mayor proporción de jóvenes.

El reto del talento sénior

A la luz de las cifras anteriormente expuestas, la Fundación Adecco refuerza el debate del talento sénior como única alternativa para el futuro de nuestro país. “Ante cifras de envejecimiento de tal magnitud, urge posicionar al talento sénior como prioridad nacional, tanto en las dinámicas públicas como en las estrategias empresariales, de modo que se erradique la discriminación laboral por edad de forma definitiva y los desempleados mayores de 45 años puedan reubicarse en el mercado laboral de forma sostenible en el tiempo”, destaca Francisco Mesonero.

En efecto, el talento sénior sigue sin ser un asunto prioritario para el 74% de las empresas y el 52% admite encontrar frenos para la incorporación de profesionales mayores de 45 años, según el informe #TuEdadEsUnTesoro, presentado por la Fundación Adecco en este mes de junio. Además, el 86% de los desempleados sénior cree que la edad le perjudica en su acceso al empleo. “Estos porcentajes chocan frontalmente con la situación demográfica, siendo los sénior la fuerza laboral dominante, pero, al mismo tiempo, la que más obstáculos encuentra para consolidarse en el mercado laboral”, recalca Mesonero.

De hecho, el 56% de los desempleados mayores de 45 años lleva más de un año en paro, frente al 45% general, un porcentaje que da cuenta de la tendencia a la cronificación del desempleo entre los sénior.

A este respecto, el directivo explica que: “es fundamental reforzar las políticas activas de empleo y la colaboración público-privada, siendo los grandes instrumentos para recualificar a los sénior que han perdido su trabajo y reubicarles, si es preciso, en otros sectores que actualmente están generando demanda”.

Por último, Mesonero advierte de la necesidad de estimular la participación de los segmentos de la población hasta ahora más inactivos (mujeres, personas con discapacidad, etc.), para equilibrar la falta de relevo generacional y estimular, al mismo tiempo, la inclusión e igualdad de oportunidades de los más vulnerables.

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