Los empleados remotos trabajan más tiempo, no más eficientemente

Los empleados remotos trabajan más tiempo, no más eficientemente

Todo apunta a que el teletrabajo a tiempo completo está llegando a su fin en la mayoría de las organizaciones.
21 Agosto 2021

Por eso, The Economist evalúa su eficacia en base a un estudio reciente. La principal conclusión que se puede extraer es que no ha disminuido la producción de los empleados, pero sí su productividad, es decir: el tiempo necesario para lograrla. El rotativo británico busca culpables y los encuentra fácilmente en las reuniones online.

La vuelta a la oficina está en marcha, justo cuando comienza el verano en el hemisferio norte. Muy pronto, la gente podrá retomar la costumbre de mirar con nostalgia por la ventana, esperando que siga haciendo sol el fin de semana. Dado que muchos trabajadores adoptan un modelo híbrido, tal vez desplazándose dos o tres días a la semana, el experimento del trabajo en casa a tiempo completo está llegando a su fin. Al mismo tiempo, proliferan las evaluaciones acerca de su eficacia.

Las primeras encuestas realizadas a empleados y organizaciones concluyeron que el trabajo a distancia no reducía la productividad. Sin embargo, un nuevo estudio realizado a más de 10.000 empleados de una empresa tecnológica asiática entre abril de 2019 y agosto de 2020 muestra un panorama diferente. La empresa utilizó un software instalado en los ordenadores de los empleados que rastreó qué aplicaciones o sitios web estaban activos, y si el empleado estaba usando el teclado o un ratón. (Las compras online no contaban).

La investigación ciertamente concluyó que los empleados trabajaban mucho. El total de horas trabajadas fue un 30% más que antes de la pandemia, incluyendo un aumento del 18% en el trabajo fuera del horario normal. Pero dicho esfuerzo adicional no se tradujo en un aumento de la producción. Esto puede explicar los datos de las encuestas anteriores. Tanto los empresarios como los empleados consideraban que estaban produciendo tanto como antes. Pero la forma correcta de medir la productividad es la producción por hora de trabajo. Con todo ese tiempo extra en el trabajo, la productividad se redujo en un 20%.

Lo interesante es saber por qué ocurrió algo así. Los investigadores pudieron analizar cuánto tiempo pasaban los empleados en "horas de colaboración", definidas como varios tipos de reuniones, y cuánto tiempo tenían como "horas de concentración" sin interrupción de llamadas o correos electrónicos, donde podían concentrarse en sus tareas. A pesar de trabajar más horas, los empleados tenían menos tiempo de concentración que antes de la pandemia. En cambio, todo el tiempo extra lo ocupaban las reuniones. Los lectores más veteranos de The Economist recordarán la Ley de Bartleby: El 80% del tiempo del 80% de las personas en las reuniones se pierde. Este estudio ofrece ciertamente pruebas de dicha proposición.

Una posibilidad es que los managers estén menos seguros del compromiso de su equipo y celebren más reuniones para comprobarlo. Otra es que los directivos convoquen tantas reuniones para validar su propia existencia cuando no están en la oficina. Sin embargo, los académicos sugieren que la mayor necesidad de reuniones es el resultado de la mayor dificultad para coordinar a los empleados cuando trabajan a distancia, otro indicio de que el proceso es ineficiente. Cuando trabajan a distancia, los empleados también pasan menos tiempo siendo evaluados, formados y asesorados.

Este parece un trato injusto para los empleados. No recibieron más dinero por las horas extra. Aunque se ahorraron el tiempo de desplazamiento, ello no compensó las horas extra que pasaban en las reuniones. No todos los trabajadores se han comportado de la misma manera. Los que han llevado más tiempo trabajando en la empresa han tendido a ser más productivos, lo que sugiere que les resultaba más fácil sortear los peligros del trabajo desde casa. Los empleados con hijos han trabajado unos 20 minutos más al día que los que no los tenían, lo que ha implicado una caída aún mayor de su productividad, presumiblemente porque se distraían con las tareas de cuidado de los niños.

¿Significa eso que las empresas abandonarán por completo el trabajo a distancia, incluso en su versión híbrida? Los investigadores señalan que los empleados de la empresa estudiada tienen casi todos estudios universitarios y sus funciones "implican un importante trabajo cognitivo, el desarrollo de nuevas aplicaciones o soluciones de software o hardware, la colaboración con equipos de profesionales, el trabajo con los clientes y la participación en la innovación y la mejora continua.” Este tipo de trabajo ha podido suponer un reto especial en entorno remoto, en comparación con empleos como responder a las llamadas de los clientes, por ejemplo, en las que los empleados pueden trabajar con un conjunto de respuestas programadas.

No es de extrañar pues, que el trabajo a distancia plantee algunos problemas iniciales y de coordinación. Al fin y al cabo, la práctica se impuso de forma repentina. El estudio se detuvo el pasado mes de agosto y cabe preguntarse si los empleados han aprendido a utilizar su tiempo de forma más eficiente desde entonces. Y la investigación muestra que los empleados fueron capaces de lograr la misma producción con un poco menos de "tiempo de concentración" que el que tenían en la oficina. La verdadera fuente de ineficacia -sorpresa, sorpresa- fue el tiempo dedicado a las reuniones. Y la respuesta es sencilla: no convocar tantas y hacerlas más breves.

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