Las respuestas de estrés

Las respuestas de estrés

La respuesta de estrés es un proceso natural, es la señal de alerta del organismo de la presencia de una amenaza o demanda, por ello su presencia no es preocupante, sino que es más bien un signo de que los mecanismos del organismo funcionan correctamente.
3 Diciembre 2020

Redacción

Las respuestas de estrés no son malas sino mecanismos de alerta ante el peligro o la demanda. La peligrosidad de las respuestas de estrés proviene de tres factores: su repetición excesiva, su cronificación y la desmesura o desproporción entre la amenaza y el tipo de respuesta.

El primer peligro proviene de la repetición excesiva del disparo del mecanismo de alerta, o de la cronificación o mantenimiento en el tiempo de la respuesta de alerta, a veces incluso cuando ha desaparecido los estresores inductores de la alarma. En ambos casos se produce la tercera fase del “Síndrome General de Adaptación”, el agotamiento o pérdida de las reservas energéticas del organismo para seguir afrontando la situación. La tercera fuente de peligro proviene de la frecuente desproporción entre la respuesta y la demanda o amenaza percibida. Nuestro organismo nos ha preparado fisiológicamente para responder mediante la huida o la lucha ante la percepción de amenazas, pero en nuestra sociedad actual la fuente mayor de problemas y conflictos son de tipo psicosocial y relacional, un tipo de conflictos en los que la movilización fisiológica del organismo no es el aspecto más importante: el aumento de la presión sanguínea o la tasa cardiaca no son los mecanismos más eficaces para la resolución de un problema relacional. Nuestro cuerpo reacciona organísmicamente ante problemas que requieren solo un mínimo compromiso organísmico.

El tipo de respuesta ante las amenazas es muy variado y es de índole personal e idiosincrásica. Cada persona tiene su propio perfil de respuesta ante el estrés y moviliza preferentemente unos sistemas específicos. Clásicamente se ha distinguido cuatro tipos de respuestas ante el estrés: fisiológicos, motores, emocionales y cognitivos. El perfil de activación de cada uno de los cuatro mecanismos es diferencial, de forma que mientras algunos sujetos responden principalmente con activaciones de tipo fisiológico y motor, otros movilizan las respuestas emocionales y cognitivas ante las situaciones de estrés. La movilización de unos mecanismos no supone necesariamente la movilización de otros, de forma que constituyen un sistema fragmentado de respuesta.

Ejemplos de los diferentes sistemas de respuesta son los siguientes:

Fisiológico:

· Palpitaciones

· Sensación de ahogo

· Sudoración

· Aumento de la respiración

· Tensión muscular

Motor:

 · Habla repetida

· Aparición de tics

· Tartamudeos

· Movimientos repetidos

· Agitación motora

Emocional:

· Abatimiento

· Inseguridad

· Irritabilidad

· Aislamiento

· Mal humor

Cognitivo:

· Confusión mental

· Perdida de la atención

· Bloque mental

· Dificultad de decisión

· Pensamientos repetidos

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