Liderazgo en el siglo XXI

Liderazgo en el siglo XXI

“Dado que la gestión se ocupa sobre todo con el statu quo y el liderazgo trata principalmente con el cambio, en el siglo siguiente, se va a tener que tratar de llegar a ser mucho más hábiles en la creación de líderes”. John P. Kotter Profesor, autor y consultor
10 Julio 2020

Redacción

El éxito o fracaso de cualquier organización depende en gran medida de quienes la dirigen, de su capacidad de intuir el futuro, de predecir las amenazas y cómo enfrentarse a ellas, y lo más importante, cómo lograr que las personas que la integran estén preparadas para responder a las demandas de actualización y adaptación que exigen las circunstancias en cada momento.

En el entorno actual, altamente competitivo y cambiante, los líderes deben actuar como agentes de cambio, ejerciendo un liderazgo compartido y “resonante” (término éste usado por Daniel Goleman), formal en las estructuras, pero enriquecido con el liderazgo natural de los miembros cualificados de la organización, interactuando todos entre sí; o sea, dentro de una cultura empresarial de liderazgo.

El líder resonante genera emociones positivas en sus subordinados a través del cultivo de tres factores: conciencia, esperanza y compasión.

El líder disonante se halla desconectado y desinteresado por los sentimientos del grupo, y moviliza sus emociones negativas desencadenando frustración, resentimiento, rencor e incluso enojo.

Para crear resonancia, el líder debe controlar y usar adecuadamente sus propias emociones y potenciar sentimientos positivos en los equipos. Sin tener en cuenta las emociones, no se puede obtener lo mejor de las personas y conseguir que las organizaciones prosperen. El liderazgo en las organizaciones

 Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee (2003) demuestran que la resonancia del líder es un factor imprescindible para su éxito y que, además, esta resonancia se puede aprender.

Además deberán afrontar cambios demográficos -como el envejecimiento de la población laboral, teniendo que conjugar armónicamente la experiencia con el empuje de la juventud-, el creciente y necesario papel de la mujer en las estructuras, la globalización, la protección del medio ambiente y la responsabilidad social, la diversidad y la multiculturalidad, la incorporación masiva de los robots, la inteligencia artificial y otros extraordinarios avances que generan las nuevas tecnologías en beneficio colectivo. Hacer lo que es necesario es trabajar ante todo para construir el bien común, respondiendo a las necesidades de las personas y de la organización en vistas a su sostenibilidad.

Respecto a las competencias y habilidades a desarrollar y mantener, Salem (2012) propone:

Una mente global

El líder mundial tiene la misión de hacer negocios alrededor del mundo, en un mercado sin fronteras y donde el espacio y el tiempo han sido sustancialmente alterados. Debe comprender el ambiente de negocios en el mundo desde una perspectiva global para crear valor para los accionistas y lograr sus metas. Debe ser capaz de transmitir su visión a la organización y guiar la organización en una interacción intercultural y con responsabilidad social para alcanzar el éxito.

Innovación y creatividad

El mundo está interconectado y está cambiando muy rápidamente y profundamente. Estos cambios requieren que líderes, gerentes y empleados aprendan a lidiar con la innovación y el cambio. El líder mundial necesita desarrollar un clima de innovación en la organización e implementar una estrategia que permita el uso eficaz de la tecnología para enfrentar la competencia global.

Flexibilidad

Para ser exitosos, los líderes mundiales necesitan flexibilidad ya que tratan con distintos modelos de negocio y culturas, y necesitan mostrar la inclusión y respeto a la diversidad.

Habilidades de comunicación

La comunicación organizacional se ha convertido en una de las mayores prioridades para muchas empresas que buscan mejorar su posición competitiva y alcanzar sus metas y los líderes globales deben activamente y visiblemente conducir y apoyar este esfuerzo. Por lo tanto, para tener éxito en el siglo 21 es necesario que el líder global comprenda el vínculo entre la organización y su entorno y comprenda el proceso de comunicación dentro y sus colaboradores y vea la comunicación como un proceso de negocio básico e importante para la toma de decisiones.

Capacidad para crear y liderar el cambio

El líder global es el actor principal en el cambio organizacional y, como tal, debe generar mecanismos para crear, manejar y mantener los esfuerzos de cambio. Kotter (2000) señala ocho pasos interrelacionados que pueden ayudar a promulgar correctamente los procesos y/o esfuerzos de cambio en las organizaciones: 1) establecer sentido de urgencia; 2) formar una poderosa coalición; 3) desarrollar una visión clara; 4) comunicar la visión; 5) eliminar obstáculos; 6) asegurarse triunfos a corto plazo; 7) construir sobre el cambio y 8) anclar el cambio en la cultura de la empresa.

Formación de equipos de trabajo

La formación de equipos de trabajo globales es una estrategia poderosa. La interacción en un equipo de trabajo entre personas de diferente nacionalidad y etnia crea mayores oportunidades para enfrentar y aprender diferentes valores culturales, prácticas comerciales, formas de operaciones y toma de decisiones y finalmente estilos de liderazgo.

Motivación para aprender

El aprendizaje continuo y la renovación personal es sumamente importante. El dominio de las competencias de un líder requiere de conocimiento, de atención El liderazgo en las organizaciones constante y de duro trabajo. Además, necesita desarrollar una organización en que exista un aprendizaje continuo.

Carisma, respeto a los demás, sensibilidad y otros

Un líder global debe motivar y servir como modelo a sus colaboradores y compañeros de trabajo, dándoles una visión y un sentido de misión. Debe generar confianza, inspirar y ser mentor de otros. Debe demostrar sensibilidad, empatía y respeto por los demás, y debe formar agentes de cambio entre sus seguidores. Un líder global debe ser clasificado como un líder carismático transformacional.

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