Las personas que viven en ciudades con elevada contaminación del aire tienen más riesgo de muerte si son infectados por el coronavirus

Las personas que viven en ciudades con elevada contaminación del aire tienen más riesgo de muerte si son infectados por el coronavirus

Un estudio sobre la relación del coronavirus SARS y la contaminación atmosférica mostró que quienes vivían en ciudades con contaminación media tenían un 84% más de posibilidades de morir en la infección que quienes vivían en áreas de baja contaminación
9 Abril 2020

En España mueren prematuramente más de 30.000 personas anualmente a causa de la contaminación atmosférica, fundamentalmente por el daño de las micropartículas (más de 24.000) y óxido de nitrógeno (7.500), superando el millar los fallecimientos atribuidos a los daños generados por el ozono, según los datos últimos correspondientes a 2016 del estudio realizado por la Agencia Europea de Medioambiente.

A los políticos estas muertes no les han preocupado demasiado por ser silenciosas y porque su erradicación exige llevar a cabo una radical configuración de la movilidad urbana. Sin embargo, ahora que el coronavirus, cuya capacidad de matar es mucho menor que la de la contaminación del aire, está generando un quebranto socioeconómico brutal, no está de más recordar que ya hay estudios que ligan el potencial letal de un coronavirus con la mala calidad del aire.

La European Public Health Alliance (EPHA) ha recordado esta relación directa que mostró una investigación china, cuyo texto completo adjuntamos, a raíz de la crisis sanitaria originada por otro coronavirus predecesor del Covid 19, que fue conocido como  SARS, con un porcentaje de mortalidad del 7%, el doble que el actual. Un aire insano ocasiona un sinfín de problemas de salud, pero especialmente daña el sistema cardiovascular y el respiratorio y  genera cánceres en los ciudadanos expuestos. Pero no es sólo la exposición la variable mala sino que también influye decisivamente la vulnerabilidad del individuo.

Y esta vulnerabilidad, reflejada en las patologías ligadas a esa contaminación,  la hipertensión y la diabetes, es muy perjudicial cuando el coronavirus infecta un organismo que la sufre. En el estudio que científicos chinos llevaron a cabo con el SARS, observaron que los infectados por este coronavirus, surgido en 2002 en China, que vivían en zonas con niveles de polución moderada tenían un 84% más de probabilidades de morir que aquellos infectados que habitaban en zonas con baja contaminación.

Dado que se avecinan tiempos en los que las epidemias víricas, más o menos mortales, serán constantesad, los políticos deben solucionar el problema de la calidad del aire con igual firmeza y autoridad que están utilizando en la actual crisis, y no vale justificar la inacción en que en no muchos años se electrificará el parque de automóviles.

Fuente: La Celosía

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