Competencias profesionales: ¿cuáles y para qué?

Competencias profesionales: ¿cuáles y para qué?

Hablamos cada vez más de las “competencias profesionales”, “competencias del siglo XXI” o “destrezas blandas” como el elemento diferenciador y decisivo para el desarrollo personal y el éxito profesional. En esta entrada queremos mostrar cuáles son estas competencias de una forma ordenada y explicar su utilidad en los distintos trabajos y contextos profesionales.
25 Abril 2019

Competencia base: conocimiento específico profesional

El hecho de que las competencias blandas sean cada vez más importantes no significa, evidentemente, que no sea imprescindible poseer los conocimientos específicos ligados a un determinado puesto de trabajo.

El mercado laboral presente y futuro continuará exigiendo una buena capacitación específica. La cuestión que debemos tener presente es que los nuevos profesionales que acceden al mercado de trabajo están en general muy capacitados, es decir, tienen buena formación en los conocimientos que se requieren para ejercer una labor profesional concreta.

El problema es que, debido a los cambios sociales que vivimos, estos mismos jóvenes no siempre han adquirido otro tipo de competencias que son decisivas para trabajar.  En esta nueva situación en la que no es complicado -en general- encontrar profesionales cualificados, el poseer estas competencias y el poder acreditarlas se convierte en un elemento fundamental para alcanzar ese puesto de trabajo por el que competimos.

Competencias nuclear: inteligencia emocional

En Skills21 tanto Enrique Fuentes como un servidor, Marcelo López, estamos convencidos por nuestra propia experiencia de que la Inteligencia Emocional es la base para la adquisición de buena parte de las competencias. Dentro de la Inteligencia Emocional podríamos distinguir, sin ánimo de alcanzar un detalle excesivo, dos líneas distintas:

Competencia “autoconocimiento”

Sólo es posible desarrollar la Inteligencia Emocional si nos analizamos a nosotros mismos, nos damos cuenta de nuestras pasiones, emociones y reacciones más comunes, las comprendemos y, si es necesario, nos esforzamos en corregirlas. Hemos de reflexionar sobre nuestros comportamientos y las emociones que les afectan, para entender en qué momentos perdemos la capacidad de controlarnos o, sencillamente, nos llevan a actuar de alguna manera que no nos parece adecuada.

Competencia “empatía”

La empatía supone darnos cuenta de los motivos internos del comportamiento de los demás. ¿Qué es lo que enfada a mi superior? ¿Por qué este compañero tiende a enojarse en este tipo de circunstancia? No basta con evitar los problemas que, en el trabajo y en la vida, son inevitables. Más bien debemos esforzarnos por entender las emociones de los demás y actuar de una manera en la que, sin dejar de lado la justicia ni ceder siempre nosotros de forma injustificada, consigamos un ambiente de trabajo que facilite el bienestar y la productividad.

Competencia “comunicación”

Transmitir correctamente un mensaje, una indicación o una opinión es una de las competencias fundamentales en el presente. De hecho, en las encuestas dirigidas a los empleadores siempre aparece en el primer o en uno de los primeros puestos de las necesidades de las empresas.

No se trata sólo de la “atención al público” o a los proveedores, sino de que la información fluya con claridad en el interior de la empresa, se minimicen los malentendidos y el trabajo sea más claro y sencillo.

La comunicación tiene tres partes que tenemos que entender:

Competencia “oratoria”

Orientada a hablar en público, ante un auditorio o un grupo. Saber transmitir la información, motivar, ser claro y jerarquizar el mensaje, utilizar el lenguaje no verbal y las emociones, son elementos importantes para dirigirnos a distintas personas. La oratoria es una competencia propia de los líderes, directivos y coordinadores que constituye un elemento diferenciador fundamental.

Competencia “persuasión”

Llamamos “persuasión” a la competencia que permite transmitir los mensajes junto a las emociones que deseamos que los acompañen. Es especialmente útil en los diálogos o en las conversaciones con pocas personas, pero también se complementa muy bien con la “oratoria”.

Competencia “asertividad”

Hemos escrito mucho recientemente sobre esta cuestión, porque hoy en día se está convirtiendo en una de las competencias más importantes. La asertividad es la capacidad de expresar las opiniones o criterios propios con claridad y decisión, con respeto y sin ofender a los demás. Las personas asertivas son capaces de decir lo que piensan -o lo que creen que deben decir- ayudando a los demás a comprender las situaciones, sin avasallar ni dejarse avasallar.

Competencia “análisis de la realidad”

Esta es una competencia muy importante, incluso decisiva en la mayor parte de los puestos de trabajo. Tiene también dos vertientes interesantes:

Competencia “ubicación”

¿Cuál es mi lugar en la empresa? ¿Qué se espera de mí? ¿Cómo debo interactuar con los demás para ser un trabajador que sume en todo momento? A veces los trabajadores sufren porque no identifican bien sus labores o sus competencias, o bien no identifican las competencias de los demás. En todos los trabajos hay superiores bien identificados, pero también personas que, sin ser superiores director, son relevantes en un departamento determinado o son los compañeros adecuados para pedir ayuda en un determinado momento o cuestión.

Competencia “comprender la realidad”

¿Cuáles son los objetivos que debemos conseguir? ¿Cuáles son las dificultades, los retos, las cuestiones que hemos de tener en cuenta? Existen estrategias y técnicas que nos ayudan a comprender la realidad que tenemos delante y a interpretarla desde distintos puntos de vista para conocerla mejor y tomar decisiones sensatas y bien meditadas.

Competencia “toma de decisiones”

Tras analizar y comprender la realidad llega el momento de tomar decisiones, lo que exige al menos tres perspectivas: seguir el camino hacia el objetivo, la creatividad y la resiliencia.

Competencia “metodología”

La palabra “método” proviene del griego y significa “camino”. El método es el camino más adecuado, en las circunstancias concretas y cambiantes, para alcanzar un determinado objetivo. No basta con decir a dónde queremos llegar, sino que hace falta fijar una estrategia coherente con la realidad y seguirla -o modificarla- a lo largo del proceso.

Competencia “creatividad”

La toma de decisiones y la elaboración del método o estrategia exige también creatividad, más en los entornos cambiantes en los que nos movemos en la actualidad. Es posible implementar procesos y técnicas para mejorar la creatividad personal y de los equipos.

Competencia “resiliencia”

La resiliencia es la capacidad de soportar las decepciones y postergar el éxito. Muchos procesos se viene abajo y muchos objetivos no se consiguen por falta de persistencia, de afrontar las dificultades o de esperar a que las metas se puedan alcanzar.

Competencias “gestión del tiempo” y “gestión del estrés”

Unimos estas competencias porque se encuentran muy relacionadas: la capacidad de organizar el tiempo de forma adecuada y eficaz y, al mismo tiempo, de soportar y superar el estrés, e incluso utilizarlo en nuestro beneficio.

Competencia “trabajo en equipo”

En realidad, se trata de una consecuencia de las competencias que hemos visto hasta ahora. Para trabajar en equipo es necesaria la inteligencia emocional, la comunicación, la ubicación de cada uno dentro del grupo, la empatía y la asertividad, etc. Trabajar en equipo no es fácil y constituye uno de los retos más complejos que afronta todo trabajador. Hemos de estar preparados para ello.

Competencia “liderar”

Y junto a ella, yo señalaría las competencias “saber seguir” a otros y también el “efecto espejo”, es decir, la capacidad de recoger las crí­ticas de los demás para mantenerse en un proceso constante de mejora personal.

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