La dirección general ya decide en la transformación digital

La dirección general ya decide en la transformación digital

En el 54% de las organizaciones es el máximo directivo el que asume el mando de las apuestas tecnológicas
5 Diciembre 2018

Hubo un tiempo en el que los máximos responsables de las empresas se formaban en el departamento de finanzas. Años después, en tiempos de fuerte competencia y necesidad de mostrar al mundo los logros, el vivero de grandes mandos se encontraba en los departamentos de márketing. En la actualidad, al pordiosero digital con formación extrema no le queda ser más que ser el segundo de a bordo, en beneficio del experto en transformación digital. El 54% de las organizaciones delega en el director general el liderazgo de la transformación digital. Las habilidades operativas son una ventaja para los directivos con ambiciones, y la teoría y la estrategia queda en un segundo plano. Al menos es esta la conclusión de un estudio realizado por la escuela de negocios Eada, que asegura que "en los últimos tres años se ha producido un cambio relevante: los continuos avances tecnológicos han forzado a la empresa a considerar su transformación digital como algo absolutamente estratégico". La conclusión deriva de una encuesta de Eada realizada a 400 directivos.

Una de las cuestiones preocupantes es que quien maneja los hilos del poder en las empresas confiesa no estar preparado para esas nuevas responsabilidades. La nota media de los directivos en madurez digital es del 5,9%, nota baja teniendo en cuenta que es la que se ponen a si mismos aquellos poco dados a la autocrítica y expertos en mantener sus cuotas de poder. 

El estudio de Eada detecta que los puntos débiles más destacables del directivo español se encuentran en el entorno de la creación de nuevos productos y servicios a partir de las nuevas tecnologías más en boga en estos momentos. Los directivos no saben interpretar las oportunidades de 'blockchain', de la inteligencia artificial, de la realidad aumentada o de internet de las cosas. Son incapaces en aplicar esas oportunidades en sus sectores. Otro punto a mejorar es la capacidad organizativa en torno a la mejora de la marca digital y el esfuerzo para contentar a los clientes en torno a las redes sociales. Los directivos no son conscientes del trabajo a largo plazo que supone el seguimiento de la reputación digital. Para lo que sí que los directivos se han adaptado con rapidez es el aprovechamiento de los canales digitales para mejorar su red de contactos profesionales en entornos virtuales. 

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