Guía de sustitución de agentes químicos peligrosos en centros sanitarios

Guía de sustitución de agentes químicos peligrosos en centros sanitarios

Una herramienta de interés para la prevención en el ámbito de la sanidad
18 Junio 2018

Los establecimientos de salud utilizan habitualmente decenas de compuestos químicos que pueden ser peligrosos tanto para el ambiente como para la salud de los trabajadores y de la comunidad. Algunos de estos compuestos se han relacionado con efectos tales como cáncer, malformaciones congénitas y asma, entre otros. Alteran la calidad del aire interior de los hospitales y en muchos casos, una vez utilizados, se convierten en residuos peligrosos que, de no manejarse adecuadamente, tienen un alto impacto ambiental.

Los efectos de algunos de estos compuestos químicos sobre la salud de las personas y el ambiente son conocidos y han sido objeto de esfuerzos para eliminar o, al menos, minimizar su uso. Ejemplos de ello son el mercurio, el DEHP (di(2-etilhexil)ftalato) presente en dispositivos médicos o el óxido de etileno como gas para esterilización en frío. Otros son menos conocidos y se encuentran en productos utilizados diariamente en el cuidado de la salud, en el mobiliario y en los edificios de los hospitales. Es el caso del bisfenol A o los retardantes de llama bromados.

Sin embargo, aún estamos lejos de que el problema de la gestión de los residuos y del riesgo para la salud laboral y ambiental provocado por los compuestos químicos utilizados en los hospitales esté resuelto. En muchos casos, aún se desconocen cabalmente los efectos de exponer de manera crónica al personal y a los pacientes a bajas concentraciones de compuestos preocupantes como el bisfenol A, de utilizar el óxido de etileno para esterilizar sin los controles adecuados, o del silencioso riesgo que implican los retardantes de llama o los metales pesados presentes en numerosos productos de uso cotidiano.

Para mejorar la salud de los pacientes y de los trabajadores, es necesario eliminar o minimizar al máximo la exposición a estos químicos peligrosos a través de su reemplazo por alternativas más seguras. En esa misma dirección, evitar el uso de sustancias químicas peligrosas, aún cuando están presentes también en productos que se emplean en otros sectores de la sociedad, como los tóxicos en aparatos electrónicos o en cortinas, afirma el compromiso del sector salud con la prevención de enfermedades vinculadas al deterioro ambiental.

Esta guía, elaborada por www.saludsindanio.org, pretende ser una herramienta sencilla para la puesta en marcha de un plan de 6 pasos para la sustitución de químicos peligrosos utilizados en el cuidado de la salud, así como para el manejo seguro de aquellos que aún no puedan ser sustituidos.

Adjuntamos el texto completo de la Guía

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