Revolucionario sistema para diagnosticar la malaria

Revolucionario sistema para diagnosticar la malaria

Es sencillo, rápido, barato, no invasivo y no requiere reactivos químicos
17 Enero 2014

Un equipo de investigadores de la norteamericana Rice University ha desarrollado una tecnología no invasiva que detecta con precisión bajos niveles de infección de la malaria a través de la piel en segundos mediante un escaneo con láser. La tecnología, bautizada como "nanoburbujas de vapor" no requiere el empleo de colorantes ni productos químicos de diagnóstico, y no necesita extraer sangre.

Un estudio preclínico publicado a finales de noviembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que la tecnología desarrollad en Rice es capaz de detectar una sola célula infectada entre un millón de células normales sin dar falsos positivos.

La nueva tecnología de diagnóstico utiliza un láser de baja potencia que crea unas minúsculas "nanoburbujas" dentro de las células infectadas por la malaria. El estallido de esas burbujas produce  una señal acústica característica que permite un diagnóstico muy sensible. La imagen adjunta muestra esquemáticamente cómo se desarrolla el proceso (Foto: E. University Lukianova-Hleb/Rice).

El método de diagnóstico transdérmico utiliza las propiedades ópticas y el tamaño nanométrico de la hemozoína , una nanopartícula producida por el parásito de la malaria en el interior de los glóbulos rojos. La hemozoína no se encuentra en los glóbulos rojos no infectados por la malaria. Se espera que las primeras pruebas de la tecnología en los seres humanos comiencen en Houston a principios de 2014.

Se trata del primer método capaz de detectar la malaria en segundos a través de la piel sin requerir el uso de reactivos químicos ni extracción de sangre. El instrumento para realizar el análisis será ligero, portátil, funcionará con baterías y un solo equipo permitirá realizar unos 200.000 diagnósticos al año a un coste inferior a cincuenta centavos de dólar cada uno.

La malaria, una de las enfermedades más mortíferas del mundo, infecta más de 300 millones de personas y mata a más de 600.000 cada año, la mayor parte niños pequeños. Pese a los esfuerzos mundiales generalizados, los parásitos de la malaria se han vuelto cada vez más resistentes a los medicamentos y en los países más afectados por la enfermedad una detección epidemiológica eficiente y el diagnóstico precoz son muy difíciles de conseguir.
Fuente: Nanowerk
 

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