Programas de promoción de la salud del lugar de trabajo: ¿por qué hay tanta gente que no quiere participar?

Programas de promoción de la salud del lugar de trabajo: ¿por qué hay tanta gente que no quiere participar?

Algunos consejos prácticos para superar el problema
24 Febrero 2015

Los programas de promoción de la salud del lugar de trabajo programas (PST) están diseñados para ayudar a identificar y mejorar aspectos de salud y estilo de vida, y los ofrecen entre el 40 y el 75% de las empresas en Europa y los EE.UU. Pero las investigaciones sugieren que una alta proporción (50-75%) de los trabajadores no participan. ¿Por qué tantos empleados deciden no participar? Toker, Heaney y Ein-Gar investigaron las razones de la no participación, y han identificado una serie de obstáculos, según lo publicado en el European Journal of Work and Organizational Psychology.

Según la Organización Mundial de la Salud, los lugares de trabajo son "uno de los lugares prioritario para las acciones de promoción de la salud en el siglo XXI". Estudios previos sugieren que los programas de PST pueden mejorar la salud de los empleados, ofreciendo beneficios significativos en los ámbitos fisiológicos y de comportamiento relacionados con el trabajo. Sin embargo, el éxito de estos programas está limitado por los altos índices de abstencionismo.

Toker, Heaney y Ein-Gar encuestaron a 1.926 empleados de la universidad que habían sido invitados a participar en un programa de la PST en dos etapas. La primera etapa fue un cuestionario en línea de evaluación de riesgos de salud (HRA), para el cual los empleados participantes recibieron un incentivo de 150 dólares. Esta etapa tuvo que ser completada con el fin de pasar a la segunda etapa, un taller de educación para la salud.

Los investigadores se centraron en cinco características de los empleados y las creencias ("barreras implícitas" a la participación): edad, género, puesto de trabajo, percepción de la salud personal, y percepción del compromiso organizacional con la salud de los empleados. También consideraron "barreras explícitas", que eran las razones manifestadas por los empleados para la no participación (por ejemplo, la falta de tiempo, las expectativas bajas). Además, relacionaron los dos tipos de barreras para dar una mejor comprensión de los procesos de decisión de los no participantes.

El estudio encontró una serie de razones para no participar. En términos generales, los hombres, los empleados en niveles más bajos, y los empleados con problemas de salud tienden a retirarse de las dos etapas del programa de la PST. La no participación en la primera etapa - el cuestionario - es más común entre los empleados de mayor edad, y los empleados que perciben que la organización no está comprometida, mientras que para la segunda etapa - el taller - la no participación fue más común entre los empleados más jóvenes y los que no estaban interesados en la adopción de cambios en su estilo de vida.

Toker, Heaney y Ein-Gar concluyen: "Nuestros hallazgos sugieren que las organizaciones no sólo deben prestar atención a los posibles beneficios que los programas de PST ofrecen, sino también deben identificar los recursos que están en riesgo y minimizar su pérdida potencial real y percibida."

La principal consecuencia práctica es que los programas de PST deben adaptarse a grupos específicos de empleados. Esto podría incluir la adaptación de los canales de comunicación a tipos particulares de los empleados para garantizar el pleno conocimiento de los programas. Los temores de los empleados acerca de la confidencialidad al completar el cuestionario en línea podrían abordarse mediante el ofrecimiento de garantías de anonimato. Tener un educador de salud asignado podría ayudar a fomentar la participación de los empleados que más necesitan el programa (es decir, aquellos con una alteración de la salud), pero que son menos propensos a participar.

Fuente: Tandfonline

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Comentarios

Imagen de jose maria aguirre fdez. de arroyabe

Quizás no sean necesarios tantos cuestionarios psicosociales que sabes que las conclusiones quizás no se llevennunca a la práctica y la percepción es inviable cara a la mejora del puesto de trabajo individual. El trato más personalizado en mi opinión, ayudado con técnicas psicosociales (relaciones con los compañeros, estilos de mando, perspectivas de futuro profesional individual, etc...) debieran tener un protagonismo elevado. La promoción de la salud comienza a hacer efecto cuando aquéllas cuestiones señaldas estén contempladas, y el trabajador jugará un papel más activo. En mi opinión.

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