Piden cárcel para dos grandes fabricantes de encimeras de cocina por la silicosis en una marmolería vizcaína

Piden cárcel para dos grandes fabricantes de encimeras de cocina por la silicosis en una marmolería vizcaína

Los máximos responsables de Silestone y Caesarstone, en el banquillo
24 Octubre 2016

El pasado lunes 17 de octubre comenzó en Bilbao la fase final del proceso judicial contra dos grandes multinacionales españolas del sector del mármol, cuyos responsables se enfrentan a entre dos y cuatro años de cárcel por un posible delito contra la salud de los trabajadores. La acusación la ejercen, además de la fiscalía, seis antiguos empleados de una marmolería de Bermeo, todos ellos enfermos por haber respirado durante años polvo de sílice. El argumento que sostiene la demanda penal, respaldado por la Inspección de Trabajo, es que eran estas grandes empresas fabricantes las que tenían que haber informado de los riesgos para la salud de las encimeras de cuarzo que suministraban. El ministerio público pide cárcel también para los dueños de la marmolería.

El origen del caso de la Marmolería Cid se remonta varios años atrás, en concreto a 2009, cuando la dirección de la empresa de Bermeo solicitó la visita del inspector de trabajo al detectar que seis de sus empleados estaban afectados por silicosis. El informe de la Inspección fue contundente: En la marmolería no se cumplían las medidas de prevención necesarias para trabajar con materiales derivados del cuarzo.

Los productos en cuestión son Silestone, comercializado en exclusiva en el Estado español por una firma andaluza, y Caesarstone, que en España distribuye una empresa alicantina. Es en estas dos compañías en las que sitúa el informe de Inspección la responsabilidad de comunicar los riesgos de los materiales a la marmolería, a la que el inspector libera de culpabilidad.

Con base en este informe, la Fiscalía de Bizkaia interpuso una primera denuncia penal contra estas dos compañías, así como contra dos empresas de prevención de riesgos, por posibles delitos contra la seguridad y la salud de los trabajadores. En un principio no se actuó contra los responsables de la marmolería, que a su vez decidieron ejercer como acusación particular contra los dos fabricantes junto a los seis trabajadores enfermos.

Las dos multinacionales han ido alargando un proceso judicial que ahora encara su resolución en el Juzgado Penal número 1 de Bilbao. En el camino, las dos mutuas implicadas han quedado exentas de cualquier responsabilidad penal, mientras que el fiscal ha implicado finalmente a los dos socios de la marmolería que aun viven -el tercer socio falleció- dando lugar a una situación un tanto rocambolesca si se tiene en cuenta que fueron estos los que dieron los primeros pasos para aclarar el origen de las enfermedades de sus empleados.

Fuentes jurídicas explican que la importancia del proceso radica en la posibilidad de que el juez sitúe la responsabilidad penal en los fabricantes de las encimeras, y no en la marmolería en la que se cortaban, por no haber informado de los riesgos que conllevaba la manipulación de aglomerados de cuarzo. Las mismas fuentes señalan que la opinión de la Inspección de Trabajo puede ser una prueba relevante para la exculpación de los dueños de la antigua Marmolería Cid, que en todo caso se enfrentan también a una petición por parte del fiscal de más dos años de prisión.

En cuanto a los responsables de los dos grandes fabricantes, la acusación particular reclama cuatro años de prisión por dos años del ministerio público. De los seis trabajadores con silicosis, cuatro tienen la incapacidad total, es decir, no pueden seguir desarrollando la profesión con la que contrajeron la enfermedad, y dos la incapacidad absoluta para desempeñar cualquier trabajo.

En este sentido, el veredicto del juez en el caso de la marmolería de Bermeo puede sentar un precedente si se confirma que las empresas que suministraban materiales de cuarzo conocían de sus peligros y no informaban de ellos a los compradores. Como destaca uno de los abogados de la acusación, hay otros muchos casos abiertos en el Estado español y en otros países de todo el mundo en los que puede influir la resolución de este proceso.

En la segunda jornada del juicio, el extrabajador Pedro L. afirmó durante su testificación que los problemas respiratorios empezaron en la empresa de los Cid cuando los nuevos conglomerados de cuarzo sustituyeron al granito como el principal producto de corte. Según explicó se les informó que las medidas de seguridad debían ser las mismas que las del granito, guantes y mascarillas, pero las planchas de Silestone y Caesarstone -las marcas de los dos fabricantes- tienen poco que ver con una roca. Primero porque requieren de un tratamiento previo para hacer el conglomerado y para ello se utilizan resinas y pegamentos que también se respiran cuando se cortan los tableros. Y sobre todo por que la cristobalita supone un 30% de su composición y es potencialmente más dañina que el cuarzo común.

Tras acumular varias bajas por problemas pulmonares, la más larga de dos años, Pedro se quedó sin empleo cuando la empresa cerró en 2014 y en estos momentos traba de jardinero a tiempo parcial. El próximo martes tiene una cita con la mutua para evaluar la concesión de la incapacidad absoluta.

Tras las declaraciones de los trabajadores denunciantes afectados de silicosis fue clave la declaración de la doctora encargada de la salud laboral de la marmolería. Contratada a través de un servicio de prevención de riesgos de una aseguradora, detectó en 2006 tres casos de silicosis y recomendó una medición higiénica de las instalaciones para evaluar el riesgo para la salud de la exposición al polvo. Nunca llegó a sus manos ese informe y cuando intentó realizar el segundo reconocimiento a la plantilla, la empresa alegó problemas de agenda y pidió que las pruebas se realizaran en Bermeo y no en Bilbao. Hasta 2008 no logró realizar los análisis y la silicosis afectaba ya a seis empleados. A su juicio, la prevención de riesgos “era deficitaria”.

La sesión se centró de nuevo en que no se facilitó información detallada de la composición de las encimeras que se cortaban en las instalaciones de Bermeo. La presencia en el conglomerado de cuarzo de cristobalita, un mineral de la familia de los sílices, es el origen de la enfermedad. Y ni los dos fabricantes -Cosentino y Levantina- ni los dueños de la marmolería -la familia Cid- comunicaron a la plantilla los riesgos de ese producto y están imputados por ello.

Las acusaciones intentan demostrar que los fabricantes no informaron de la composición de las encimeras y que por ello son responsables. En el caso de los dueños de la marmolería su objetivo es además probar que no hicieron todo lo que estaba en su mano para detectar y frenar el avance de la enfermedad.

La sentencia se espera para dentro de unos dos meses.

Fuente: Deia

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