Los intoxicados por mercurio en Asturiana de Zinc dejan la huelga de hambre tras lograr otras pruebas médicas

Los intoxicados por mercurio en Asturiana de Zinc dejan la huelga de hambre tras lograr otras pruebas médicas

"No queremos que se diga que nuestras secuelas por el mercurio se deben a que no comemos", dicen los afectados
20 Septiembre 2016

David Román, David Peláez y Carlos Martínez, extrabajadores de la empresa Ingeniería Montajes del Norte (Imsa) afectados por una intoxicación por mercurio en noviembre de 2012 en Asturiana de Zinc (Azsa), abandonaron a medidados de julio la huelga de hambre que habían empezado 28 días antes en el primer caso y 16, en los otros dos. "Hemos logrado que los médicos de la mutua nos hagan las pruebas que veníamos pidiendo", reconoció Peláez.

"Vamos a esperar el resultado de las pruebas. Queremos saber qué nos pasa y eso se consigue con nuevas pruebas", añadió Peláez. "No descartamos, sin embargo, que podamos recrudecer las movilizaciones: plantar una tienda de campaña delante del Instituto Nacional de la Seguridad Social, porque parece mentira que en todo este tiempo no nos haya llamado para nada", se lamentó el propio Peláez. Ése es el punto no conseguido: los tres quieren que la administración reconozca su afección como enfermedad laboral. "Pero nadie del Principado, ni el consejero, ni el director de Salud Pública, se ha interesado por nuestras demandas", se lamentó Román.

"Nos recomendamos que dejásemos la movilización para evitar que nadie trate de explicar las secuelas del mercurio con la historia de la huelga", aseveró David Román, el más afectado. "He cumplido los 28 días sin comer nada, sólo a base de sueros fisiológicos. Ha sido verdaderamente muy duro. He perdido 14 o 15 kilos", apuntó Román.

"No me siento como un perdedor. He conseguido que me miren los médicos. Lo que buscábamos era eso en primer lugar y, después, el reconocimiento de esto del mercurio como enfermedad profesional: somos 48 los afectados. Más o menos una treintena tenemos los mismos síntomas. Lo único que tenemos en común es que nos vimos sometidos a la intoxicación. Ni nos comimos el mercurio, ni fumamos con el mercurio delante...", destacó el trabajador. El accidente del mercurio en Azsa se detectó a primeros de diciembre de 2013. Aún hay secuelas.

Fuente: La Nueva España

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