El camarero deprimido por las ventosidades de su jefe no logra el reconocimiento de enfermedad profesional

El camarero deprimido por las ventosidades de su jefe no logra el reconocimiento de enfermedad profesional

El trabajador alegaba que el cuadro de ansiedad lo habían provocado jornadas abusivas, insultos y trato discriminatorio
17 Enero 2017

El pasado 22 de noviembre informábamos de que reclamaba como enfermedad profesional la depresión sufrida a causa de los pedos y eructos del encargado.

Ahora, el Juzgado de lo Social número 4 de Valladolid ha sentenciado que el estado de ansiedad y depresión sufrido por el trabajador del que la víctima achacaba, entre otras muchas razones, a los pedos y eructos del encargado del establecimiento, debe encuadrarse en una enfermedad común, tal y como entiende la Seguridad Social, pero no profesional, como venía reclamando el camarero.

En su fallo, el referido juzgado advierte de que el cuadro de ansiedad por el que el acto causó baja el 29 de febrero de 2016 no tiene su origen exclusivamente en los supuestos problemas laborales a los que alude en su demanda, «que por otra parte no han quedado acreditados, sino también en problemas familiares y sentimentales».

De hecho, la sentencia, contra la que cabe recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, recuerda que «existían bajas previas derivadas de contingencias comunes por las mismas o similares patologías desde mayo de 2012», antes por tanto de que empezara a trabajar para la mercantil demandada.

«Por todo lo cual, debemos concluir que las dolencias de la baja iniciada son consecuencia de enfermedad común, procediendo por todo ello a la desestimación de la demanda al no existir prueba de que exista un nexo causal entre las mismas y un posible acoso laboral o trato degradante no acreditado», señala el fallo judicial.

La demanda había sido interpuesta por F.E.R.P, de origen colombiano pero nacionalizado español, quien tras lograr que se reconociera la improcedencia de su despido -ha sido indemnizado con cerca de 3.000 euros- se había propuesto ahora que la depresión que le llevó a causar baja en un céntrico restaurante de Valladolid, fruto de la conducta escatológica de su encargado y del supuesto incumplimiento de las condiciones laborales pactadas, obtuviera el reconocimiento de enfermedad profesional o accidente de trabajo.

El ayudante de camarero prestó servicio para el restaurante entre el 19 de octubre de 2013 y el 26 de abril de 2016, fecha en la que fue despedido por «bajo rendimiento», a pesar de que se hallaba de baja desde febrero debido a las exigencias del trabajo -jornadas abusivas y trato discriminatorio- , y, según él, a los insultos sufridos por parte del encargado, al que acusa además de faltarle al respeto por eructarle en la cara y ventosearse en su presencia.

Fuente: ABC

 

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