Asocian el autismo con la exposición a pesticidas en el embarazo

Asocian el autismo con la exposición a pesticidas en el embarazo

Las mujeres que viven cerca de campos y granjas donde se aplican estos compuestos experimentan dos tercios más de riesgo de tener un hijo con este tipo de trastorno
11 Agosto 2014

Las mujeres que se quedan embarazadas y que llevan a término su embarazo en zonas de uso intensivo de pesticidas para uso agrícola tienen un 60% más de probabilidades de tener un hijo con autismo u otros trastornos del desarrollo. El riesgo es mayor cuando la exposición se producen entre el segundo y el tercer trimestre de embarazo, según un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de California Davis.

El estudio, llevado a cabo en zonas de cultivo de California, examinó las relaciones entre clases específicas de pesticidas, incluyendo organofosforados, piretroides y carbamatos, aplicadas durante los embarazos de las participantes en el estudio y los diagnósticos posteriores de autismo y otros desordenes del desarrollo en su descendencia.

Este estudio valida los resultados de otro anterior que obtuvo una asociación entre tener un hijo con autismo y la exposición prenatal a sustancias químicas agrícolas en California“, explica Janie Shelton F., estudiante de posgrado de la UC Davis y primera autora del artículo. “Aunque todavía tenemos que investigar si ciertos subgrupos son más vulnerables a la exposición a estos compuestos que otros, el mensaje es muy claro: Las mujeres que están embarazadas deben tener especial cuidado en evitar el contacto con productos químicos agrícolas siempre que sea posible.

El estudio se llevó acabo cotejando los datos de uso de pesticidas comerciales combinados con los datos poblacionales de 970 participantes inscritos en el programa CHARGE (Childhood Autism Risks from Genetics and Environment). Se cotejaron ambos conjuntos de datos entre los años 1997 al 2008. Los investigadores encontraron que durante el período del estudio, aproximadamente un tercio de los participantes del estudio CHARGE vivía en las proximidades, entre 1,25 y 1,75 kilómetros, de los lugares de aplicación de pesticidas comerciales.

Veintiún compuestos químicos fueron identificados dentro la clase de organofosforados, incluyendo clorpirifos, acefato y diazinón. La segunda clase más comúnmente aplicada de plaguicidas piretroides, de los cuales un cuarto de los cuales eran esfenvalerato, seguido de permetrina lambda-cihalotrina, cipermetrina y tau-fluvalinato. El ochenta por ciento de los carbamatos son metomilo y carbaril.

Los organofosforados aplicados en el transcurso del embarazo se asociaron con un riesgo elevado de trastornos del espectro del autismo, particularmente para aplicaciones de clorpirifos en el segundo trimestre. Los piretroides fueron moderadamente asociados con el trastorno del espectro del autismo inmediatamente antes de la concepción y durante el tercer trimestre. Los carbamatos aplicados durante el embarazo se asocian con retrasos del desarrollo.

Al ser estos pesticidas neurotóxicos, las exposiciones intrauterinas durante el desarrollo temprano puede distorsionar los complejos procesos de desarrollo estructural y la señalización neuronal, produciendo alteraciones en los mecanismos de excitación e inhibición que regulan el estado de ánimo, el aprendizaje, las interacciones sociales y la conducta. Por ejemplo, esto lo podemos advertir en las minicolumnas de la corteza cerebral, las cuales presentan alteraciones en personas con autismo.

Fuente: Autismodiario.org

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