Adherencia al programa de prevención de fatiga visual implantado en el centro de prevención de riesgos laborales de Cádiz

El aumento de uso de nuevas tecnologías en el medio laboral sin las medidas preventivas adecuadas puede producir daños en la salud de los trabajadores, en el caso del personal expuesto a pantallas de visualización de datos, la fatiga visual es una de las consecuencias a tener en cuenta. El realizar pausas pautadas cortas y frecuentes es una recomendación para prevenirla. Se realizó un estudio de cohortes prospectivo con una intervención preventiva en los trabajadores del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Cádiz. que voluntariamente accedieron a participar. Se aplicaron técnicas de motivación laboral y se instaló un programa informático para dirigir las pausas con la periodicidad recomendada, a través de encuestas pre y post intervención se midió el nivel de adherencia al mismo y la variación en la sintomatología de fatiga visual. Se realizó un análisis descriptivo de las variables incluidas en el estudio mediante cálculo de frecuencias, porcentajes y contraste de hipótesis mediante T de Student. Cerca de la totalidad de los trabajadores participantes perciben beneficios en el programa implantado y se adhirieron al mismo. La intervención ha sido positiva en el colectivo estudiado; aunque estos resultados no sean extrapolables a la población general, sí nos proporcionan una línea de actuación que merece la pena seguir investigando.
Main Author: 
Carolina Eugenia
López Herrera
Unidad Docente Multiprofesional de Salud Laboral de Andalucía
España
Co-authors: 
María Victoria
Prieto Méndez
Técnica de prevención de riesgos laborales/Hospital Universitario Puerta del Mar Cádiz
España

Introducción

La innovación tecnológica marcha a pasos agigantados, lo cual favorece, sin lugar a dudas, un aumento en la productividad del trabajo; pero ello no necesariamente se producirá si no se logra adecuar la tecnología al uso humano, por lo que es un deber el estudio y la adaptación de aquellos puestos de trabajo donde las condiciones deficientes puedan provocar efectos nocivos en la salud de los trabajadores (Moreno Pérez, L. et al., 2006).

En una revisión del estudio realizado por Ronda Pérez E. et al (Ronda Pérez, E. et al, 2008-2010), se estimó una prevalencia de fatiga visual del 90% entre los 70 millones de trabajadores de los Estados Unidos que usan el ordenador más de tres horas al día.

En España, en la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (Almodóvar Molina, A. et al., 2007), un 7.1% de los trabajadores manifestaron padecer fatiga visual derivada de su ocupación y en el estudio del impacto de las enfermedades laborales en España, realizado por el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) en 2006 (García Ana, M. et al., 2007), aparece la fatiga visual ocupacional en un 14% de los trabajadores, siendo la tercera más frecuente.

En España, en la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (Almodóvar Molina, A. et al, 2011), el 86,4% de los trabajadores señala que el problema de salud que les aqueja ha sido agravado o producido por el trabajo; fundamentalmente se trata de problemas como el cansancio o agotamiento, los trastornos musculoesqueléticos en general y el estrés, ansiedad o nerviosismo. Sin embargo, los mayores porcentajes de visitas al médico no se deben a estos problemas, sino más bien a aquellos que los trabajadores no han relacionado tan frecuentemente con el trabajo, como son los problemas visuales, problemas auditivos, problemas respiratorios y tensión arterial alta.

En los actuales tiempos de crisis, las consideraciones para una adecuada gestión ambiental, optimización de recursos, mejoras del acceso a la información en la población laboral, entre otros; fomentan el uso de tecnologías como las Pantallas de Visualización de Datos (PVD) que, si bien aportan grandes beneficios, pueden afectar a la salud de los trabajadores si no se aplican las medidas preventivas adecuadas.

En la Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de equipos con PVD del Real Decreto 488/97, de 14 de abril (B.O.E. Núm. 97 de 23 de abril, España), se clasifican los trabajadores en tres categorías según el tiempo de uso de PVD de la siguiente forma:

A) Los que pueden considerarse "trabajadores" usuarios de equipos con pantalla de visualización: todos aquellos que superen las 4 horas diarias o 20 horas semanales de trabajo efectivo con dichos equipos.

B) Los que pueden considerarse excluidos de la consideración de "trabajadores" usuarios: todos aquellos cuyo trabajo efectivo con pantallas de visualización sea inferior a 2 horas diarias o 10 horas semanales.

C) Los que, con ciertas condiciones, podrían ser considerados "trabajadores" usuarios: todos aquellos que realicen entre 2 y 4 horas diarias (o 10 a 20 horas semanales) de trabajo efectivo con estos equipos.

Una persona incluida dentro de la categoría C puede ser considerada, definitivamente, "trabajador" usuario si cumple, al menos, 5 de los requisitos siguientes:

- Depender del equipo con pantalla de visualización para hacer su trabajo, no pudiendo disponer fácilmente de medios alternativos para conseguir los mismos resultados.

- No poder decidir voluntariamente si utiliza o no el equipo con pantalla de visualización para realizar su trabajo.

- Necesitar una formación o experiencia específicas en el uso del equipo, exigidas por la empresa, para hacer su trabajo.

- Utilizar habitualmente equipos con pantallas de visualización durante períodos continuos de una hora o más.

- Utilizar equipos con pantallas de visualización diaria o casi diariamente, en la forma descrita en el punto anterior.

- Que la obtención rápida de información por parte del usuario a través de la pantalla constituya un requisito importante del trabajo.

- Que las necesidades de la tarea exijan un nivel alto de atención por parte del usuario; por ejemplo, debido a que las consecuencias de un error puedan ser críticas.

Otro tema crítico para abordar esta investigación es la Motivación Laboral. Existen teorías base que las empresas pueden utilizar para mantener a sus trabajadores motivados y obtener el mejor rendimiento de los mismos por medio de compensaciones y reconocimiento de sus labores (Delgado Planás, C. et al., 2004).

La compensación se refiere, entonces, a la gratificación que los empleados reciben a cambio de su labor, que conforman todas las formas de pago o recompensas que se les entregan y que contribuye a la satisfacción de éstos, ayudando así a la organización a obtener, mantener y retener una fuerza de trabajo productiva. El concepto de compensación incluye todo tipo de recompensas, tanto extrínsecas como intrínsecas, que consideran elementos tanto monetarios como no monetarios y que son recibidas por el empleado como resultado de su trabajo en la organización. Las recompensas extrínsecas se refieren al sueldo base o salario, incentivos o bonos y beneficios distribuidos directamente por la organización. Las recompensas intrínsecas se refieren a recompensas internas del individuo, derivadas de su involucramiento en ciertas actividades o tareas, como son: satisfacción laboral, compromiso, autonomía, oportunidades de crecimiento y aprendizaje (Bedodo Espinosa, V. et al., 2006 y Villanueva, A. y González, E., 2005).

JUSTIFICACION Y PERTINENCIA DEL ESTUDIO

La vigilancia de la salud visual es un elemento esencial en la protección de los trabajadores expuestos a PVD. El Consejo de Europa, en su Directiva 90/270/CEE del Consejo, de 29 de mayo de 1990, referente a las Disposiciones Mínimas de Seguridad y de Salud Relativas al Trabajo con Equipos que Incluyen Pantallas de Visualización estableció las recomendaciones para realizar el análisis de los puestos de trabajo para determinar posibles riesgos visuales y la necesidad de garantizar la protección de los ojos y de la vista de estos trabajadores. Para darle cumplimiento, los Estados miembros, a través de las instituciones responsables, han desarrollado las disposiciones legales y han ido publicando diversos protocolos adaptados a las particularidades reglamentarias de cada país en los que se establecen las bases de la vigilancia de la salud de estos trabajadores. En España el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica (PVSE) de PVD editado por el Ministerio de Sanidad y Consumo español del año 1999 es el más utilizado por los profesionales de la seguridad y salud en el trabajo para el abordaje de este factor de riesgo.

El marco general que regula el tiempo de trabajo y de descanso en España es el Estatuto de los Trabajadores y sus modificaciones posteriores sobre ordenación de puesto de trabajo en las que se expresa la exigencia de respetar los períodos mínimos de descanso establecidos por el Art. 34 del Real Decreto Legislativo 1 /1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (B.O.E. núm. 75, de 29 de marzo de 1995).

El Real Decreto 488/1997, de 14 de abril (España), en su artículo 3, insta al empresario a evaluar los riesgos derivados del uso de PVD en el ámbito laboral y a adoptar las medidas preventivas necesarias para proteger la salud de los trabajadores y reducir los riesgos al mínimo.

En particular, deberá reducir la duración del trabajo continuado en la pantalla, organizando la actividad diaria de forma que esta tarea se alterne con otras o estableciendo las pausas necesarias para disminuir el riesgo, pudiendo acordarse según sea necesario en los Convenios Colectivos.

En lo que concierne a las pausas planificadas, su duración y frecuencia dependerán de las exigencias concretas de cada tarea. No obstante, se pueden dar las siguientes recomendaciones de carácter general:

- Las pausas deberían ser introducidas antes de que sobrevenga la fatiga.

- El tiempo de las pausas no debe ser recuperado aumentando, por ejemplo, el ritmo de trabajo durante los períodos de actividad.

- Resultan más eficaces las pausas cortas y frecuentes que las pausas largas y escasas.

- Siempre que sea posible las pausas deben hacerse lejos de la pantalla y deben permitir al trabajador relajar la vista (por ejemplo, mirando algunas escenas lejanas), cambiar de postura, dar algunos pasos, etc.

- En la formación e información de los trabajadores usuarios se puede incluir alguna tabla sencilla de ejercicios visuales y musculares que ayuden a relajar la vista y el sistema musculoesquelético durante las pausas (Royo Beberide, S. et al.; 2001).

Con el aumento de años de uso de PVD y el aumento de la edad, podemos padecer vista cansada y empeoramiento de la visión. Con algo tan sencillo como dejar de escribir o mirar la pantalla, se pueden evitar problemas a medio y largo plazo (Castillo Retamal, M. et al.;2010).

Con este objetivo, se han desarrollado aplicaciones que se introducen en la rutina de los trabajadores y ayudan a recordar las pausas necesarias para permitir el descanso y prevenir la fatiga visual, ya que el trabajador puede perder la noción del tiempo y no ser consciente del cansancio acumulado (Nogarreda Cuixart, S. et al., 2011).

OBJETIVO DEL ESTUDIO:

El objetivo principal del estudio es determinar el nivel de adherencia al programa de prevención de fatiga visual de los trabajadores incluidos en el estudio. Para ello, se procede a la caracterización de los factores personales y los propios del trabajo que puedan predisponer a la aparición de síntomas de fatiga visual en la población en estudio y al análisis de la puntuación obtenida en el cuestionario de síntomas de fatiga visual que presenta la población en estudio al inicio y al final del mismo.

Metodología

Se realizó un estudio de Cohortes prospectivo con una intervención preventiva.

Para iniciar el estudio se presenta el protocolo para su aprobación a la Directora del Centro de Prevención de Riesgos Laborales (CPRL) de Cádiz y al Jefe del servicio de Administración laboral de la Delegación de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo y del Centro de Mediación, Arbitraje y conciliación (CMAC), con las consideraciones éticas pertinentes, detallando los objetivos del estudio y el compromiso de confidencialidad de datos.

Una vez aprobado el proyecto, se solicita el listado de trabajadores activos que, en marzo de 2014, desarrollaban su actividad laboral en las instalaciones del CPRL de Cádiz. En el momento del inicio del estudio esta cifra ascendía a un total de 76 trabajadores.

Criterios de inclusión: Trabajadores que utilizan PVD para el desarrollo de sus tareas (usuarios y no usuarios de PVD según los criterios establecidos en la guía técnica: evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de equipos con PVD) que de forma voluntaria accedieran a participar, previo consentimiento.

Criterios de exclusión:

- Personal de limpieza: 1

- Personal de mantenimiento: 5

- Personal en situación de incapacidad temporal o vacaciones durante el trabajo de campo: 4

- Ordenanzas sin trabajo con PVD: 2

- No consentimiento: 5

- Abandono: 3

En total fueron excluidos 20 trabajadores y 56 participaron en el estudio.

El trabajo se desarrolló desde el 1 de marzo de 2014 hasta el 30 de noviembre de 2014 en 4 fases:

Fase Previa: Durante los meses de marzo y abril, a los trabajadores participantes se les citó a una sesión informativa para presentar el estudio y motivarles a participar, se logró la asistencia de todo el colectivo en 3 ediciones con los siguientes apartados:

- Presentación del estudio.

- Consentimiento informado.

- Confidencialidad de los datos.

- Importancia de la prevención de la fatiga visual en trabajadores que usan el ordenador.

Primera fase: una vez informados, a los trabajadores que aceptaron participar, se les realizó una primera encuesta tutorizada (Ronda Pérez, E. et al, 2008-2010) que incluía los siguientes aspectos:

- Datos personales.

- Antecedentes de patología visual que pudieran aumentar los síntomas de fatiga visual.

- Cuestionario de exposición laboral.

- Cuestionario sobre sintomatología visual relacionada con el uso de PVD en el trabajo.

Finalizada la encuesta, el personal de enfermería del CPRL de Cádiz citó a los participantes para realizar la determinación de la agudeza visual cercana y lejana, para lo que debían traer las lentes que estuvieran utilizando habitualmente; así podíamos valorar la visión binocular cercana y si la graduación de las lentes, en caso de usarlas, era correcta.

Segunda Fase: A continuación, y con el apoyo de la Técnica de Informática del CPRL, se instaló en los ordenadores de los trabajadores participantes un programa informático de distribución gratuita. Se seleccionó el programa EYE DEFENDER por su aplicabilidad en todos los sistemas informáticos usados por el colectivo estudiado. Este programa está enfocado a descansar la vista utilizando para ello una ventana emergente que avisa de la necesidad de hacer una pausa cada 60 minutos de trabajo continuo con el ordenador. Configurado este parámetro, se estipuló 1 minuto de tiempo para ver las imágenes del fichero y cuatro en otra actividad (distinta a la visualización de PVD y autogestionada de acuerdo a sus necesidades y/o preferencias) para descansar. En cualquier momento el trabajador podía desactivar el contador (pulsando la tecla ESC), por ejemplo si tenían una reunión o una tarea importante que no admitiera pausas.

Se motivó a los trabajadores para la participación activa mediante un concurso de fotografía con las siguientes condiciones:

- Cada trabajador participante, de forma voluntaria envió por correo electrónico una fotografía realizada por él/ella que invitara a la relajación visual.

- Las fotografías se incluyeron en ficheros que posteriormente, y al azar, serían utilizados en el programa informático para dirigir las pausas.

- Al finalizar el trabajo de campo las fotografías fueron calificadas por un fotógrafo, eligiendo las tres mejores y, de ellas, se premió con una retribución económica (100 euros) al trabajador que mejor realizó el ejercicio de pausas pautadas.

Una vez explicadas las condiciones, se entrenaba a cada trabajador en el uso del programa informático y se le entregaba una libreta de control diario en la que se incluían las instrucciones de uso del programa y donde, día a día, debían indicar el número de pausas pautadas que realizaron explicando, en caso negativo, los motivos que causaron la anulación de las mismas.

Se estableció una duración de la práctica de las pausas desde el 1 de septiembre al 30 de noviembre de 2014 con un mínimo de dos pausas pautadas por día.

Tercera Fase: Al finalizar el trabajo de campo, se realizó una encuesta para medir la adherencia al programa y se repitió el cuestionario de valoración de sintomatología visual para comparar resultados y establecer si presentaban mejoría.

VARIABLES DEL ESTUDIO

Las variables incluidas en el estudio son las siguientes:

- Variables que miden la adherencia al programa: Se estudia el promedio de pausas realizadas durante el trabajo de campo y se realiza una encuesta de satisfacción en el uso del programa.

- Variables que miden la agudeza visual del trabajador: Fueron medidas durante las pruebas clínicas llevadas a cabo de forma cotidiana en los reconocimiento médicos del CPRL en los que se determinó agudeza visual cercana y lejana mono y binocular. Los criterios de normalidad seguidos en la interpretación de las mismas fueron, para agudeza visual normal, las puntuaciones mayores o iguales a 8 y, para agudeza visual disminuida, valores menores o iguales a 6, utilizando la variable crítica de agudeza visual cercana binocular.

- Variables de sintomatología ocular y visual: Se consideraron las variables incluidas en un estudio de fatiga visual (Ronda Pérez, E. et al, 2008-2010) que son las siguientes:

Síntomas oculares y visuales: La presencia o ausencia de síntomas oculares y visuales, tales como ardor, picor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, parpadeo excesivo, enrojecimiento, dolor ocular, pesadez de párpados, sequedad, visión borrosa, visión doble, dificultad para enfocar en visión de cerca, aumento de sensibilidad a la luz, halos de colores alrededor de los objetos, sensación de ver peor y dolor de cabeza.

Frecuencia de aparición del síntoma: Se evaluó mediante respuesta cerrada entre cuatro categorías: Nunca (=0), Ocasionalmente=1 (episodios esporádicos 3 ò 4 veces al mes), A menudo=2 (2 o 3 veces por semana) y Frecuentemente o siempre=3 (todos o casi todos los días).

Intensidad del síntoma: Se midió al escoger una de las siguientes opciones: Moderada=1, Intensa=2 o Muy intensa=3.

Fatiga visual o astenopía: Variable cualitativa (SI/NO) que representa la manifestación por parte del trabajador de sintomatología que permite clasificar a los trabajadores en sintomáticos o asintomáticos. Se definió en base a la puntuación obtenida en el cuestionario de síntomas que el trabajador percibe de manera habitual a lo largo de su jornada laboral o en los momentos consecutivos a la misma. Cada trabajador lo completó cuando fue convocado a la sesión informativa. La puntuación del cuestionario se calculó mediante la Fórmula 1:

Fórmula 1. Cálculo de puntuación para determinar astenopía.

En este caso la definición de astenopía o fatiga visual tomada, según el estudio de referencia fue: Presencia de al menos un síntoma dos o tres veces por semana que corresponde a una puntuación a partir de 2 en el cálculo de síntomas de fatiga visual.

- Variables que miden el tiempo de exposición a PVD: Se tienen en cuenta el número de horas/día de uso de ordenador, el tiempo diario de uso del mismo por causas laborales (clasificado en más de 4 horas/día, de 2 a 4 horas/día y menos de 2 horas/día), los años de trabajo con éste (años transcurridos como “trabajador que habitualmente y durante una parte relevante de su trabajo normal utilice un ordenador”, estableciéndose tres categorías según los criterios establecidos en el estudio: ≤10 años, 11-20 años y ≥21 años de uso de ordenador) y los descansos (se consideró el valor “SI” cuando el trabajador, ante un periodo largo de uso continuo de ordenador, efectuaba de forma habitual pausas pautadas cada cierto tiempo antes de la intervención y el valor “NO” en el resto de los casos).

Otras variables que se tuvieron en cuenta son:

- Edad: Se tomó como edad, los años del trabajador en el momento de la entrevista. Se establecieron tres grupos de edad: hasta 35 años, de 36 a 45 años y 46 años o más (teniendo en cuenta que los 44 años es la edad más temprana de aparición de presbicia en la población estudiada).

- Categoría profesional: Se contemplaron las siguientes: Administrativo/a (incluye director/a, jefe, secretarias/os, ordenanza usuario de PVD), Técnico (informático, técnicos/as de prevención), Sanitario (Médicos Internos Residentes, Enfermeros Internos Residentes, enfermeros/as, auxiliares de enfermería, técnicos/as de laboratorio, médicos).

- Sexo: Hombre, Mujer

ANALISIS DE LOS DATOS:

Los datos fueron digitalizados en una base de datos de Excel y, una vez codificadas las variables, se procedió a la grabación de los datos para su posterior gestión en una matriz en soporte SPSS. Se realizó un análisis descriptivo de las variables incluidas en el estudio y se determinó la prevalencia de síntomas de fatiga visual antes de la intervención. Para las variables categóricas se calcularon frecuencias y porcentajes.

Mediante la Prueba de T de Student se relacionaron los síntomas de fatiga visual pre y post intervención, así como la relación de éstos con el tiempo de exposición a PVD del colectivo estudiado y el sexo.

Resultados

El colectivo estudiado está compuesto por 56 trabajadores, de los cuales 17 son hombres (30,4%) y 39 mujeres (69,6%), tal como se indica en la Figura 1, con un rango de edad entre 24 y 62 años y una edad media de 51,71 años.

Figura 1. Distribución por Sexo.

La distribución por categoría profesional es la siguiente: 41 trabajadores administrativos (73,2%), 8 sanitarios (14,3%) y 7 técnicos (12,5%) según se refleja en la Figura 2.

Figura 2. Distribución por Categoría Profesional.

En este colectivo se observa que el 62,5% presentan antecedentes de trastornos refractivos, el 12,5% presenta conjuntivitis alérgica, el 3,6% presentó patología quirúrgica y el 1,8% defectos anatómicos visuales (ver Figura 3).

Figura 3. Antecedentes oftalmológicos de los trabajadores participantes en el estudio.

El 37,6% de los trabajadores usa el ordenador 4 o más horas durante su jornada laboral, el 28,6% lo usa entre 2 y 4 horas y el 5,4% lo usa menos de 2 horas, tal y como se describe en la Figura 4.

Figura 4. Tiempo de exposición a PVD de los trabajadores participantes en el estudio.

El 32,1% (18 trabajadores) usan ordenador hace 10 o menos años en su jornada laboral, el 57,1% (32 trabajadores) lo usa hace 11 a 20 años y el 10,7% (6 trabajadores) lo usan desde hace más de 20 años.

El 62,5% (35 trabajadores) manifiesta permanecer más de 2 horas/día de forma continua frente al ordenador durante su jornada laboral y el 64,3% (36 trabajadores) dice realizar pausas durante su jornada laboral; cuya duración era mayor de 10 minutos en el 87,5% de dicho grupo.

Los síntomas de fatiga visual antes de la intervención (Tabla 1), fueron percibidos por el 3,9% de trabajadores hasta 35 años, el 13,7% de trabajadores entre 36 y 45 años y el 82,4% de 46 años o más.

Tabla 1. Cálculo de síntomas de Fatiga Visual antes de la intervención en relación con grupos de edad.

El 76,8% (43 trabajadores) usa lentes o lentillas.

Por categoría profesional, el 100% del personal técnico, el 87,5% del personal sanitario y el 72,5% del personal administrativo, presentan síntomas de fatiga visual antes de la intervención (ver Figura 5).

Figura 5. Cálculo de síntomas de Fatiga Visual antes de la intervención en relación con grupos de edad.

En cuanto a las horas de exposición a PVD mostradas en la Tabla 2, el 3,9% de los pacientes sintomáticos antes de la intervención se exponen menos de 2 horas, el 27,5% entre 2 y 4 horas y el 68,6% más de 4 horas durante su jornada laboral.

Tabla 2. Tiempo de exposición a PVD en relación con los síntomas pre-intervención.

Al relacionar la variable realización de pausas antes de la intervención con el tiempo de uso de PVD se encuentra que el 2,8% de los trabajadores que perciben síntomas usan el ordenador menos de 2 horas, el 38,9% lo usan entre 2 y 4 horas y el 58,3% más de horas (ver Figura 6).

Figura 6. Relación entre pausas y tiempo de exposición a PVD pre-intervención.

En cuanto a la adherencia al programa encontramos que el 92,9% (52 trabajadores) mostraron una respuesta positiva a la intervención logrando un promedio de pausas de 2 o más durante el trabajo de campo y el 7,1% (4 trabajadores) no llegaron a completar los requerimientos mínimos de pausas propuesto (ver Figura 7).

Figura 7. Promedio de pausas realizadas durante el ejercicio.

En cuanto a la relación entre categoría profesional y el tiempo exposición a PVD durante la jornada laboral expresada en la Tabla 3, se encuentra que el 92,7% (38 trabajadores) del personal administrativo, el 50% (4 trabajadores) del personal sanitario y el 100% (7 trabajadores) del personal técnico utiliza el ordenador más de 4h/día; con una p=0,43 (estadísticamente significativa).

Tabla 3. Relación entre categoría profesional y tiempo de exposición a PVD

Al analizar la relación entre grupos de edad y el tiempo exposición a PVD durante la jornada laboral se encuentra que 40 de los 56 trabajadores que participaron en el estudio tienen una edad ≥ 46años y se encuentran expuestos a PVD más de 4 horas/día de su jornada laboral (ver Tabla 4).

Tabla 4. Relación ente grupos de edad y tiempo de exposición a PVD.

DETERMINACION DE ASTENOPIA (FATIGA VISUAL)

El 91,1% (51 trabajadores) presentaba síntomas de fatiga visual y el 8.9% (5 trabajadores) se encontraban asintomáticos al inicio del estudio, tal y como se muestra en la Tabla 5.

Tabla 5. Síntomas de fatiga visual antes de la intervención.

La prevalencia de síntomas antes de la intervención y la frecuencia de aparición se observa en la Tabla 1. Los tres síntomas más frecuentes son: picor en un 71,4% (40 trabajadores), enrojecimiento en un 62,5% (35 trabajadores) y dificultad para enfocar en visión de cerca en un 62,5% (35 trabajadores). Los tres síntomas menos frecuentes son: dolor ocular en un 21,4% (12 trabajadores), visión con halos de colores alrededor de los objetos en un 14,3% (8 trabajadores) y visión doble en un 10,7% (6 trabajadores). Todos los síntomas presentan porcentajes más altos para la frecuencia de aparición Ocasionalmente (3 ó 4 veces al mes), la frecuencia Frecuentemente es la que presenta porcentajes más bajos y, dentro de esta categoría, la dificultad para enfocar en visión cercana es la que presenta el porcentaje más alto: 12,5% (7 trabajadores) según se describe en la Tabla 6.

Tabla 6. Prevalencia y frecuencia de aparición de síntomas en los trabajadores del CPRL de Cádiz incluidos en el estudio.

En la Tabla 7 se presenta la Intensidad de los síntomas de fatiga visual que percibieron los trabajadores y observamos que en la mayoría de los casos la intensidad es moderada, los percibidos como intensos son: Enrojecimiento en un 16,1% (9 trabajadores), visión doble en un 14,3% (8 trabajadores), sequedad y cefalea en un 12,5% (7 trabajadores). Los síntomas percibidos de forma muy intensa más relevantes son: fotofobia 8,9% (5 trabajadores) y sensación de ver peor en un 5,4% (3 trabajadores).

Tabla 7. Intensidad de los síntomas de fatiga visual en los trabajadores del CPRL de Cádiz incluidos en el estudio.

T DE STUDENT

Al analizar mediante esta prueba estadística el comportamiento de los síntomas pre y post intervención, encontramos una p=0,000 (p menor a 0,05 o estadísticamente significativa), con un intervalo de confianza al 95% [3,179-5,536]; ello nos indica que, al ser la diferencia entre ambas mediciones siempre positiva, el cálculo de síntomas de fatiga visual en los trabajadores antes de la intervención es superior al registrado después de la misma.

Al relacionar el cálculo de síntomas pre y post intervención con el tiempo de exposición a PVD se obtiene una p=0,000 en aquellos trabajadores expuestos a PVD más de 4 horas al día

Al relacionar los síntomas pre y post intervención distribuidos por sexo, se obtiene una p=0,001 en hombres y p=0,000 en mujeres.

Al analizar las respuestas del cuestionario post intervención que midió el nivel de adherencia de los trabajadores, se encuentra que al 91% de los participantes le ha parecido útil, al 92,8% le ha facilitado la realización de pausas periódicas, el 87,5% cree que este tipo de intervención puede convertirse en un hábito saludable, el 87,8% lo seguiría utilizando, el 62,5% manifiesta percibir efectos beneficiosos al realizar las pausas pautadas durante el trabajo continuo con PVD y el 100% cree que el usarlo a largo plazo prevendría la aparición de síntomas de fatiga visual.

Discusión de resultados

En el estudio de Castillo et al. (Castillo Retamal, M. et al.; 2010). se encontró que las pausas activas dan intrínsecamente al individuo las herramientas y bases para tomar conciencia sobre los beneficios que estas actividades producen en el organismo ya que el 100% de los trabajadores participantes en su estudio concluyeron que dichas pausas tuvieron un efecto beneficioso en ellos. En los resultados del estudio realizado en el CPRL de Cádiz se aprecia que un 62,5% de los trabajadores perciben un efecto beneficioso al realizar pausas pautadas en el trabajo continuo con PVD.

Coincidimos con Ronda Pérez et al. (Ronda Pérez, E. et al., 2008-2010) en la presencia de Picor y Enrojecimiento dentro de los síntomas de fatiga visual más frecuentes entre trabajadores usuarios de PVD y en el hallazgo de visión doble y visión con halos de colores alrededor de los objetos como síntomas menos frecuentes; obteniéndose resultados similares en la frecuencia de aparición de los síntomas. No coincidimos totalmente con los resultados obtenidos en el estudio realizado por Iribarren et al. (Iribarren, R., et al.; 2001) en el que la presencia de lagrimeo y enrojecimiento están entre los síntomas más frecuentes y la visión borrosa y doble, entre los menos frecuentes.

Se observan también resultados similares a los de Ronda Pérez et al. (Ronda Pérez, E. et al., 2008-2010) en la intensidad de los síntomas de fatiga visual, coincidiendo en la categoría de Percepción Intensa en los síntomas: enrojecimiento, cefalea y fotofobia. En la categoría Muy Intensa este estudio difiere en la relevancia de los síntomas con el realizado en el CPRL. Para ellos, la dificultad para enfocar en visión cercana fue la más relevante en este apartado y, en el CPRL, fueron la fotofobia y la sensación de ver peor.

Al seleccionar la población se tuvo en cuenta un estudio previo de satisfacción laboral de los trabajadores en el que se obtuvieron resultados que indican una puntuación total de 75,63 sobre 105 de puntuación máxima (Fernández Ocaña, C. et al.; 2012); siendo éste uno de los motivos por lo que se consideró dicha población como interesante para implementar una medida preventiva y estudiar su comportamiento.

Conclusiones

Los trabajadores con síntomas de fatiga visual antes de la intervención tenían mayoritariamente 46 años o más; no se encuentran diferencias importantes por categoría profesional y a mayor tiempo de uso de PVD, aumenta de forma importante el número de trabajadores sintomáticos. Igualmente, en este grupo se aprecia un mayor número de trabajadores que realizaban pausas antes de la intervención.

Las pausas realizadas por los trabajadores antes de la intervención eran de una duración mayor a la recomendada en la mayoría de los trabajadores que la realizaban.

Cerca de la totalidad de los trabajadores participantes se muestran positivos a la adhesión al programa implantado.

La intervención ha sido positiva en el colectivo estudiado; aunque estos resultados no sean extrapolables a la población general, sí nos proporcionan una línea de actuación que merece la pena investigar.

El trabajo tiene que favorecer el acercamiento progresivo a esa meta de “estado de bienestar” que es la salud. Por lo tanto habrá que estudiar, analizar y modificar los métodos de trabajo, no sólo para evitar los efectos negativos sobre la salud, sino también para potenciar los efectos positivos. Desde esta perspectiva, aquellas situaciones de trabajo en las que se frenen, o no se potencien los efectos positivos sobre la salud, incluso en el caso de que no existiera ningún factor de riesgo específico, serían también inadecuadas (Bestratén Belloví, M. et al.; .2003).

Limitaciones del estudio:

Sesgo de selección (ausencia de cálculo de tamaño muestral).

Efecto Hawthorne: Los participantes podrían haber modificado su comportamiento al sentirse observados.

Agradecimientos

A los trabajadores del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Cádiz, especialmente a la tutora de la especialidad en Medicina del Trabajo: María Josefa de Ory Cristelly.

A la Unidad Docente Multiprofesional de Salud Laboral de Andalucía por su motivación y apoyo.

Al excelentísimo catedrático José María Gutiérrez Pérez por sus enseñanzas en Estadística que nos han permitido culminar este estudio con sentido práctico.

Al XV International Conferebce on Ocupational Risk Prevention.

Referencias bibliográficas

Almodóvar Molina, A. et al.; VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Madrid (España). 2007 (Disponible en: http://www.insht.es/observatorio/contenidos/informespropios/desarrollados/ficheros/informe%20vi%20enct%202007.pdf).

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