Salud mental en las organizaciones: cómo promoverla en 7 etapas

Salud mental en las organizaciones: cómo promoverla en 7 etapas

El estrés, los conflictos en el ámbito laboral o la situación actual de pandemia por COVID-19 ponen en riesgo la salud mental de los profesionales.
24 February 2021

En este artículo te contamos cómo favorecer los espacios de trabajo saludables en términos de salud mental, desde una aproximación transversal, que tiene como eje principal el bienestar del conjunto de trabajadores. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es el “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Y la salud mental es el “estado de bienestar en el cual la persona realiza sus capacidades y es capaz de superar las tensiones normales de la vida, de trabajar de forma productiva y/o de contribuir a su comunidad”. Esta descripción nos da una clave fundamental, y es la importancia del bienestar a la hora de hablar de salud mental.

Como es evidente, el grado de bienestar de un individuo puede variar, y una pérdida de este no tiene porqué derivar necesariamente en un trastorno. Los problemas de salud mental aparecen, fundamentalmente, cuando el nivel de malestar es tan intenso que no permite afrontar el día a día ni disfrutar de la vida. La salud mental, por tanto, depende de la capacidad de una persona de llevar una vida satisfactoria y plena.

Por qué es importante hablar de salud mental

Se calcula que una cuarta parte de la población sufre o sufrirá algún trastorno de salud mental a lo largo de su vida. Sin embargo, es un tema que sigue siendo tabú en la mayoría de espacios y, en especial, en el ámbito laboral.

Cuidar de la salud mental del mismo modo que cuidamos de nuestra salud física es crucial para tener una vida plena y satisfactoria. Colectivamente, una de las claves para ese cuidado es poder hablar de salud mental sin miedo al juicio o al estigma. Evitar tener que esconder un diagnóstico de trastorno mental o pensar que “si digo que lo tengo, pensarán que ya no soy válido/a”.

Por tanto, normalizar los problemas de salud mental nos lleva a una mejor calidad de vida y satisfacción laboral. Para ello, es necesario entender que cualquiera puede pasar por un problema de salud mental o ser diagnosticado de un trastorno mental sin que eso le defina, igual que cualquier persona puede contagiarse de COVID-19. 

Hablar de salud mental contribuye a que desaparezcan los tabús y que aflore la empatía y el entendimiento mutuo. Es lo que le sucedió a Madalyn Parker, empleada en una empresa de software: su caso se viralizó al hacer pública una cadena de correos electrónicos donde Parker comunicaba que se tomaba un par de días por motivos de salud mental. A este mensaje, su jefe respondió con un agradecimiento: “eres un ejemplo para todos nosotros”. 

Cómo afecta el estrés laboral al bienestar psicológico

Si se produce de manera prolongada, el estrés puede suponer un importante riesgo para la salud mental de las personas trabajadoras. A fin de minimizar ese riesgo, es aconsejable llevar a cabo acciones preventivas desde las organizaciones. En ese sentido, la conciliación, el establecimiento de descansos, un ambiente laboral satisfactorio o el refuerzo positivo en el trabajo pueden actuar de forma protectora.

Por otro lado, los trastornos por depresión y ansiedad son los más frecuentes entre los profesionales. Según la OMS, más de 300 millones de personas en el mundo sufren depresión, y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad, hecho que supone una pérdida de productividad por valor de un billón de dólares al año. Asimismo, la promoción del bienestar en el trabajo se asocia con la reducción del absentismo laboral, el aumento de la productividad y la obtención de beneficios económicos.

COVID-19 y salud mental: la influencia de la pandemia

Tal y como explica Grecia Guzmán, miembro de la asociación ActivaMent, la salud mental no debe entenderse como algo meramente individual, sino que está estrechamente ligado al contexto social, económico o familiar de cada persona. En relación a la pandemia por coronavirus, existen factores asociados como el aislamiento, la incertidumbre o la pérdida de un ser querido, que conllevan un riesgo para la salud mental del conjunto de la ciudadanía.

Según un estudio del Mental Health Research de Canadá, las tasas de ansiedad y depresión se han visto incrementadas de manera importante desde el inicio de la pandemia. Ante esta situación, Guzmán recomienda buscar espacios de apoyo mutuo y rodearse de personas con las que compartir experiencias y malestares en un ambiente seguro y libre de juicios.

Cómo promover la salud mental en las organizaciones

Con frecuencia, los problemas de salud mental en el lugar de trabajo están causados por situaciones de acoso y/o intimidación. Otros factores como el estrés, el desgaste profesional o unas políticas inadecuadas de seguridad y protección de salud también pueden desencadenar en malestar e impactar negativamente en la salud de los empleados.

La buena noticia es que podemos llevar a cabo acciones que incrementen el bienestar en las organizaciones. Con esta finalidad, el Fórum Económico Mundial publicó en 2016 una guía para la promoción de la salud mental en el lugar de trabajo en la que se plantean las siguientes recomendaciones para las compañías:

  1. Tomar conciencia del entorno laboral y analizar cómo se puede adaptar para promover una mejora de la salud mental.
  2. Aprender de las motivaciones que han llevado a la organización a tomar medidas con anterioridad.
  3. No “reinventar la rueda” y fijarse en las medidas adoptadas por parte de otras organizaciones. Podemos tomar como modelo, por ejemplo, la empresa gallega R de telecomunicaciones. Esta compañía realiza entrevistas periódicas a sus empleados, que tienen por objetivo analizar y promocionar su desarrollo y bienestar dentro de la organización.
  4. Evaluar las necesidades de cada persona trabajadora con el fin de elaborar mejores políticas en materia de salud mental.
  5. Desplegar medidas prácticas como pueden ser materiales educativos, programas de formación, herramientas de diagnóstico, o el diseño y la implementación de una cultura enfocada al bienestar de los profesionales.
  6. Comunicar cuáles son las fuentes de apoyo a las que pueden recurrir los y las profesionales para pedir ayuda.
  7. ¡Empezar! Hoy puede ser un buen día para poner en marcha acciones de promoción de la salud mental en el trabajo. 
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