Neumoconiosis por polvo de Carbón (Antracosis)

Neumoconiosis por polvo de Carbón (Antracosis)

Adjunto la ficha y una foto con el típico pulmón de la antracosis o neumoconiosis. Estos días hablaremos de la importancia que tienen los distintos tipos de carbón en la evolución a la neumoconiosis, mucho más significativo que la concentración total de polvo inhalado.
8 Agosto 2014

El carbón es el combustible fósil más abundante en el mundo y tiene su origen en restos vegetales depositados hace millones de años. Además de la minería del carbón en sí, otras ocupaciones de riesgo incluyen el asentamiento del carbón (que consiste en la carga y estiba de carbón en las bodegas de los barcos) y la extracción y tratamiento del grafito.

¿Qué valores ambientales son admitidos en el lugar de trabajo?

El valor límite máximo (VLA-ED) de exposición profesional admitido-fracción respirable- en nuestro país es de:

Polvo de carbón antracita: 0,4 mg/m3
Polvo de carbón bituminoso (hulla): 0,9 mg/m3
Estos datos se han modificado en el año 2011; anteriormente eran de 2 mg/m3. Son los mismos valores de la ACGIH americana.

¿Cuáles son los factores que conducen a que un trabajador evolucione a neumoconiosis por polvo de carbón?

El riesgo de neumoconiosis no depende sólo de la carga total de partículas en los pulmones, sino que está, sobre todo, relacionado con el “rango” del carbón. Así, la antracita tiene un mayor “rango” que el carbón bituminoso (hulla) debido a poseer un mayor contenido en sílice, lo que provoca -el sílice es rico en oxígeno- un mayor aumento de los radicales libres y, consecuentemente, una mayor inflamación pulmonar. Dicho en otras palabras, el carbón de alto rango (la antracita) necesita muchas menos partículas de polvo para ser más dañino -esa es la razón por la que el límite del polvo de antracita es de 0.4 mg/m3, en contraste con el 0.9 mg/m3 del polvo de carbón bituminoso (hulla).

¿Qué causa el polvo de carbón?

La exposición crónica al polvo de carbón da lugar a un patrón obstructivo (tos, expectoración, disnea), que finalmente evoluciona a fibrosis pulmonar, con un patrón restrictivo severo (neumoconiosis del carbón, antracosis o “pulmón negro”, tal como fue inicialmente conocida por los mineros británicos a mediados del siglo XVII).
Normalmente esta neumoconiosis es de polvo mixto, porque a la acción patógena del carbón se suma la de la sílice.
No se considera carcinógeno.
No existen parámetros biológicos de exposición. La radiografía de tórax, la tomografía computarizada y las pruebas de función pulmonar (la estimación del volumen espiratorio forzado en el primer segundo –FEV1-), son las piedras angulares para el seguimiento de la exposición.

Nota: El 8 diciembre de 2010 la Unión Europea aprobó la decisión que fija 2018 como la fecha de cierre de las minas de carbón que no sean rentables, prácticamente todas las españolas (centradas especialmente en Asturias y León). La razón es muy simple. Es imposible competir con minas como por ejemplo las de Australia, con grandes explotaciones a cielo abierto, con carbón de más calidad, y utilización de maquinaria pesada intensiva. Un minero en Australia, en una explotación a cielo abierto, para extraer cinco toneladas de carbón sólo tiene que cargar la pala de su excavadora gigante y verter el carbón en un camión igualmente gigante (proceso en el que invierte 10 minutos). Por eso, a nadie debe extrañar que llegue al puerto del Musel, Gijón, un barco de carbón extranjero a menos de la mitad de precio que lo que cuesta extraerlo de alguna mina asturiana.

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