Baco enfermo, la malaria y las amidas

Baco enfermo, la malaria y las amidas

Un recordatorio del tema de las amidas y su especial hepatotoxicidad, os remito un cuadro de Caravaggio, “Baco enfermo”.
11 Agosto 2017

Un sonriente Baco, dios del vino, se encuentra sentado con el cuerpo de perfil, el rostro vuelto al espectador y las rodillas en la penumbra, burlón y, ciertamente, poco divino. Está representado como un joven musculoso, con labios pálidos, y de piel y conjuntiva ocular intensamente ictérica, claramente vinculada con el amarillo de los melocotones que se encuentran sobre la mesa, justo enfrente a él.

Caravaggio pintó este autorretrato, Baco enfermo, basándose en su propia experiencia personal ya que en 1589, a los 18 años, cayó enfermo de malaria y estuvo seis meses ingresado en el hospital de Santa Maria della Consolazione (Roma). La malaria o paludismo era sobradamente conocida en Italia, que siempre tuvo el dudoso honor de ser el lugar más malarioso de Europa. Ya Dante, en el siglo XIII, escribió acerca de una fiebre que volvía las uñas azules y “hace que se estremezca todo”. La violenta anemia hemolítica que provocaba, hacía que la sudoración, los escalofríos, la hinchazón del bazo y la ictericia fuesen ampliamente reconocidos por los médicos romanos.

Dos años después de haber realizado este Baco enfermo, Caravaggio volverá a pintar un Baco totalmente sano (Dionisio Baco, 1596). El llamativo contraste se observa en la foto adjunta.

Michelangelo Merisi “Caravaggio” (1571-1610) nació en el seno de una familia adinerada en Bérgamo, donde su padre trabajada como administrador y arquitecto decorador del Marqués de Caravaggio (ciudad de la que tomaría su nombre artístico). Quedó huérfano muy joven, trasladándose primero a Milán y posteriormente, en 1589, a Roma. En 1594 entró en el taller del Cavalier d´Arpino, el favorito de la curia papal, donde realizaría su autorretrato como Baco enfermo, uno de sus primeros cuadros, muy alejado de las pinturas tradicionales y que anunciaba un nuevo lenguaje artístico basado en la plasmación de la realidad inmediata y su exaltación, con ayuda de una luz fuertemente contrastada. Posteriormente, tras montar su propio taller, el cardenal del Monte ve por primera vez sus obras, se queda sumamente impresionado y se convierte en su protector. Entre 1595 y 1596 Caravaggio se traslada a vivir al palacio-residencia del cardenal, donde a partir de entonces le lloverán los encargos. Sin embargo, pronto las envidias de otros pintores comienzan a acecharle, lo que unido a su carácter irascible y pendenciero hace que tenga que comparecer ante la justicia por un homicidio, lo que le obliga a huir a Génova, llevando desde entonces una vida errante por diversos puntos de la geografía italiana, hasta que muere el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole (Grosseto), a los 37 años. Aunque se dijo que había fallecido a causa de unas “fiebres”, siempre ha habido enormes sospechas de asesinato. Su cuerpo nunca se encontró.

En el ámbito laboral existen una gran cantidad de agentes químicos capaces de provocar daño hepático. Aunque las lesiones hepáticas producidas por sustancias provenientes del ámbito laboral representan una proporción baja con relación al conjunto de las enfermedades hepáticas, constituyen una fuente no despreciable de casuística que en algunas ocasiones pasa desapercibida. El hígado es el órgano diana para las amidas (especialmente la dimetilformamida y la dimetilacetamida). Esta hepatotoxicidad se manifiesta, especialmente, con la aparición de una intolerancia al alcohol (efecto antabús); así, cuando se consumen bebidas alcohólicas, el paciente sufre un acaloramiento facial brusco, opresión en el pecho, ansiedad, náuseas y disnea. Tan desagradable resulta, que hasta incluso es probable que Baco, el dios del vino, pierda la sonrisa.

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