La tercera vía

La tercera vía

¿Qué tipo de modelo organizativo propugnas? ¿Qué influencia tiene en la calidad de las relaciones? ¿Y qué influencia en la productividad y la seguridad y salud?
9 Febrero 2015

Este fin de semana pasado he asistido a la Jornada “Apostando por un cambio en el paradigma educativo” que se ha celebrado en Bilbao. Los ponentes eran personas mediáticas del sector, algunos conocidos por programas de radio y televisión.

Las ideas y propuestas planteadas en la Jornada, en general iban dirigidas a las personas involucradas en los procesos educativos. Por otra parte ¿quién no es responsable en algún proceso educativo?. Los padres enseñan a sus hijos, los empresarios forman a sus trabajadores, los entrenadores enseñan a sus jugadores, los maestros a sus alumnos, etc.

Para mí lo más llamativo es cómo el foco , en mi opinión, se pone fundamentalmente en hacer que aquellos a los que hay que enseñar, guiar, liderar, cumplan las normas. Es decir, se plantea todo un modelo de relación, de alguien que se tiene por “superior” hacia alguien “inferior”, en un contexto determinado como el laboral, familiar, escolar, es decir un mando, un padre y un profesor, encaminado hacia el cumplimiento de las normas. 

Y yo me pregunto y pregunto ¿Dónde queda la relación?. ¿Dónde queda buscar la calidad de la relación , en la que las partes puedan participar en las normas, puedan ser tenidas en cuenta, escuchadas  y aceptadas, dónde se puedan expresar los desacuerdos de manera asertiva, donde los conflictos sean manejados de forma que las partes implicadas cubran sus necesidades y no una gane y otra pierda?.

Mi opinión es que la calidad de las relaciones entre mandos y trabajadores, es lo que marca la diferencia. Es lo que hace que las personas en una organización estén verdaderamente comprometidas, y por tanto sean enormemente productivas, a la vez que seguras y saludables. Al igual que es la calidad de la relación entre profesores y estudiantes la que hace que la enseñanza aprendizaje sea auténticamente productiva.

Sin embargo nos aferramos al modelo en el que, más o menos encubierta, más o menos controlada, la imposición es la que resuelve las diferencias en las relaciones, el perder –ganar. Porque sino es así, pasamos al otro extremo que es el modelo contrario, el de la permisividad, en el que los resultados son al final parecidos incluso peores que en el otro extremo. Además, están los miedos que supone el poder aproximarse a este segundo modelo en el que se pierde completamente el control de la situación.

Lo curioso de la creencia en este estilo de relación, que es una herencia ancestral, es que presupone que no existen otras alternativas. Pero existe un tercer modelo, que es el punto intermedio, aunque sé que muchos no se lo creen, y este es  el mayor obstáculo. Y todo lo que sea salir del modelo impositivo o reducir su campo, es pasar al caos, al descontrol, al desastre. Evidentemente es salir de la zona de confort.

La cuestión es que los modelos de relación que seguimos proponiendo cono únicos y válidos en los diferentes sistemas a los que pertenecemos, laboral, familiar, educativo, etc. no mejora la calidad de la relación sino que se encarga de empeorarla, de matar la motivación, el compromiso, la creatividad, la productividad, la seguridad y la salud, etc.

Si vale para sostener un sistema en el que lo que se busca es que se cumplan las normas exclusivamente, porque es lo único que lo mantiene, pero con un coste enorme de control. No quiero decir que no haya normas o que no se han de cumplir, no me refiero a eso, sino a que la manera en la que construimos un sistema en el que al final participamos todos y nos beneficiamos todos, debería ser más democrática.

Mi opinión es que el modelo que realmente sostiene el sistema sin forzar es aquél en el que las relaciones son fuertes y son sus pilares. En el que se cumplen las normas , porque hemos participado en su creación y además somos personas por encima de todo y nos respetamos y ayudamos.

Es la tercera vía que propugno y que existe para resolver los desacuerdos y los conflictos de forma satisfactoria para las partes, en la que hay escucha , interés por las personas, aceptación, asertividad, honestidad, transparencia, y por tanto las personas se siente que forman parte y quieren hacerlo. Están motivadas y comprometidas y eso incide directamente en la mejora de la productividad y en la reducción de los accidentes, las enfermedades, el estrés, el absentismo. Para mí, el programa LET de Thomas Gordon representa excelentemente la tercera vía.

(Foto seleccionada de Google)

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