La inteligencia del riesgo

La inteligencia del riesgo

Te propongo unas reflexiones que me hago acerca de la cultura de la prevención que estamos creando y de la forma en la que gestionamos el aprendizaje que está detrás de los riesgos.
28 Septiembre 2015

Nuestra existencia en este planeta ha estado y sigue estando llena de riesgos. Es una constante que en mi opinión, forma parte intrínseca de la vida , en todas sus facetas y actividades.

Pienso que el riesgo cumple un gran propósito, y este es el aprendizaje. Si, hemos aprendido , tanto individual como colectivamente al experimentar situaciones de riesgo. De hecho si nadie nos dijera aquello que supone un riesgo, la única forma de aprendizaje sería por exposición a los riesgos.

Al experimentar los riesgos, hemos tenido que desarrollar nuestra creatividad, nuestra capacidad de resolución y de desarrollo de estrategias para resolver positivamente las situaciones de riesgo.

Hoy en día, como dice el Dr. Rob Long, estamos llegando a un punto en el que opino que muchas veces promovemos la total aversión al riesgo. Parece, que el riesgo se debe rechazar de plano, sin preguntas ni reflexiones. Sin entender que nos quiere enseñar. Sin cuestionamientos.

Hay una especie de estigmatización del riesgo, y a esto podemos estar contribuyendo, sin darnos cuenta, los profesionales de la prevención, haciendo de esto , además , una cuestión excesivamente técnica, que solo puede solucionarse de forma técnica, y por lo tanto no alcanzable para otros que no están preparados.

No se me entienda mal. Mi propósito es ayudar a disminuir las consecuencias dañinas de los riesgos, y en eso llevo muchos años.

Lo que quiero decir es que pienso que en muchos casos estamos perdiendo la inteligencia del riesgo, en el sentido que la aversión al riesgo, hace que las personas no aprendan lo que el riesgo quiere enseñar, no desarrollen su inteligencia del riesgo. Porque los riesgos han de afrontarse de manera inteligente.

Necesitamos que las personas que están expuestas a riesgos en sus puestos de trabajo desarrollen una inteligencia del riesgo, para que sean auténticamente responsables. Para ello se necesita conocer mejor cuál es su percepción, que es la importante, y es por la que se guían. Ayudar a comprender lo que supone cada riesgo, como este es percibido, que aprendizaje está detrás de él, fomentar la creatividad y la participación en la búsqueda de las soluciones. En definitiva ayudar a desarrollar personas que van a saber enfrentarse a los riesgos de manera inteligente y autónoma.

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