PREVENCIÓN POR ESCRITO: las palabras se las lleva el viento

PREVENCIÓN POR ESCRITO: las palabras se las lleva el viento

Una de las quejas más repetidas por los empresarios en materia de prevención de riesgos laborales es el exceso de papel que exige el Plan de Evaluación de riesgos laborales, el programa de actuación preventiva y la proliferación de Planes de Movilidad, Planes de Igualdad, Protocolos de Acoso Sexual, Justificantes de formación, Actas de las reuniones del Comité de Seguridad y Salud…. Se equivocan.. En caso de accidente, sobre todo si es grave, cualquier justificante escrito es determinante, por su presencia… pero sobre todo en su ausencia.
31 Mayo 2017

Los que nos dedicamos profesionalmente a la investigación de accidentes y con mucha frecuencia recibimos encargos de reconstruir los accidentes graves de trabajo o de tráfico, sabemos de la importancia de las pruebas objetivas cuando se trata de averiguar las causas del accidente. Y bien es cierto que no siempre existen vestigios suficientes que permitan dirigir las interpretaciones de lo sucedido hacia una única versión aceptada por las partes, generalmente entre el demandante perjudicado por las consecuencias del accidente en lesiones o daños y la empresa u organización que tienen la obligación de velar en el escenario por la seguridad de las personas que circulan o trabajan en el entorno de su competencia.

Cuando los vestigios reveladores de la evolución de un suceso, son insuficientes, necesariamente hay que investigar en las obligaciones que en materia preventiva, protectora o asistencial tienen la empresa, sus responsables de prevención y quienes con su actuación profesional han tenido la oportunidad de tomar medidas para evitar que el accidente se produzca. Llegado a este punto no tiene ningún valor cualquier argumento que no venga avalado por un apoyo documental.  De nada sirve haberle dicho a un trabajador mil veces que utilice el arnés, que coloque una red, que no trabaje cerca de los elementos móviles de una máquina sin las protecciones correspondientes, que utilice el casco o que desconecte la tensión, si  no hay un documento escrito que acredite que tal advertencia ha sido realizada de manera efectiva por el responsable de la seguridad al trabajador que se ha accidentado.

Con suma frecuencia y en los casos de reclamaciones importantes por la gravedad de las lesiones o las repercusiones familiares, laborales o económicas que afectan al trabajador, puede ser suficiente justificar que el riesgo haya sido evaluado y se hayan adoptado medidas preventivas en algún momento, pero en general, si en el momento en que ocurre el suceso, las medidas no estaban aplicadas, se produce una situación de vacío entre unas obligaciones del empresario y sus prevencionistas no cumplidas, y una actuación temeraria o negligente del trabajador.  Ahí toma fuerza el apartado 4 del artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales cuando dice “ La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador. Para su adopción se tendrán en cuenta los riesgos adicionales que pudieran implicar determinadas medidas preventivas, las cuales solo podrán adoptarse cuando la magnitud de dichos riesgos sea sustancialmente inferior a la de los que se pretende controlar y no existan medidas más seguras.

Este tipo de reglamentación proteccionista del trabajador debe de tomarse en positivo como una cláusula de apoyo para rigorizar o exhaustivizar la prevención y protección al máximo en lugares de trabajo, con equipos de trabajo y con medidas de protección colectiva o individual convenientemente consideradas y desarrolladas.

Este tipo de situaciones se producen  en momentos de transición de un proceso o de una obra y muchas veces, incluso, cuando se están cambiando las propias medidas de seguridad. Algunos prevencionistas se preguntan si todas las acciones de prevención y protección deben de ir firmadas por todos los trabajadores para dejar constancia de que han sido avisados. Obviamente no. Pero si hay que agotar los procedimientos prácticos a su alcance para que conste por escrito que se ha tratado la situación de riesgo y que ha sido advertida al colectivo de trabajadores afectado. ¿Cómo?

En construcción es fundamental el Libro de Incidencias de la obra en el que desde un principio debe de dejarse constancia del establecimiento de reuniones de seguridad con el coordinador o el responsable presencial o recurso preventivo de la obra, donde consten los trabajadores de la misma (contratados y subcontratados) y se haga referencia a aquellos aspectos susceptibles de más frecuente riesgo a paliar, a atender o a priorizar en cada fase de la obra.

En los procesos productivos, a falta de libro de incidencias hay que conseguir los mismos efectos con los delgados de prevención, mandos intermedios o recursos preventivos que se hacen responsables de la seguridad de u n turno, de un equipo o de una operación. Y levantando acta de lo dicho para que sea suscrito por los responsables y donde figuren los nombres y apellidos de los trabajadores implicados. La frecuencia de las reuniones (pueden ser de 5 minutos) debe de ser cada vez que se produzcan cambios en el tipo de riesgos o en las medidas a aplicar.

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Comentarios

Imagen de Maribel Bruno

Desde luego, se puede hacer mucho en PRL, pero de nada sirve si al conjunto de trabajadores no mentalizados en cuanto a este tema se suma un alto cargo que considera "tonterías" o "legalismos" las medidas de Prevención.
Ocurre que el técnico en Prevención carga con la responsabilidad de que los trabajadores hagan oídos sordos y el jefe sea condescendiente con este modo de pensar y actuar.
Desde mi punto de vista es necesario, por desgracia, que al técnico de Prevención se le otorgue autoridad sobre el personal, de tal forma que pueda amonestar, o incluso despedir por incumplimientos reiterados de las normas PRL. No sirve de nada tener un responsable de PRL si no se le concede poder de actuación. Cuando el trabajador no tiene conciencia del riesgo y el jefe considera que un Accidente de trabajo ronda lo imposible, ¿qué pinta ahí un técnico en Prevención?

Imagen de JLPedragosa

En Marzo publiqué un artículo en este mismo Blog con el título COMO DECIRLE AL JEFE QUE SE EQUIVOCA. Te lo transcribo, si cabe, porque de alguna manera responde a tu pregunta

Es muy difícil conseguir las perfección total en materia de prevención de riesgos laborales partiendo de la base de que una evaluación de riesgos y un plan de acciones preventivas se fundamentan en un planteamiento teórico inicial cuya puesta en práctica debe de salvar una serie de obstáculos presupuestarios, de prioridad, de producción, de distribución, de urgencias o de simultaneidad con otros objetivos antagónicos con otras unidades de la empresa.

Muchos de estos obstáculos, la mayoría, son salvables mediante el buen entendimiento entre los responsables de las respectivas unidades sobre todo cuando se trata de acordar la mejor línea de acción entre dos jefes de unidad del mismo nivel jerárquico en el organigrama de la empresa. El problema serio surge cuando la orden viene de arriba y te das cuenta que esa orden interfiere o se opone a la seguridad de uno o varios trabajadores que la deben de desarrollar. Ir al superior para decirle que se equivoca o que está generando unos riesgos que se deben de evitar puede crear alrededor de la figura del prevencionista un halo de pulga incómoda o de plasta inoportuno que también se debe de evitar, pues lo peos para la seguridad de la empresa sería que sustituyeran precisamente a la persona responsable de verdad que tuviera las agallas de decirle al jefe que no se puede llevar a cabo lo que está ordenando porque podría generar situaciones de riesgo con muy peores consecuencias que los beneficios empresariales que proporciona la orden mal dada.

Cómo poner freno a órdenes tales como

- Mañana esto tiene que estar por la mañana en Milán.

- Pues que los del turno de tarde se queden durante el turno de noche.

- Que más da que no sepa llevar la cortadora. Se lo enseñas en 5 minutos y adelante.

No es obviamente recomendable decirle que se equivoca. Si el perfil del Jefe es de estas espontáneas salidas generadoras de riesgo, hay que hacer prevención estratégica para evitarlo, y nada mejor que anticiparse a la amenaza con astucia e inteligencia y conseguir mucho antes que se produzca cualquier situación con dos finalidades

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1.- Conseguir que haya una representación de la seguridad que sea profesional, convencida e influyente en el Comité de Dirección de la empresa. No tiene porqué ser el propio responsable de la prevención de riesgos laborales. Basta que sea un responsable de recursos humanos, un jurista o un economista cómplice de los problemas que genera la inseguridad. Y ya dentro del Comité de Dirección, sin accidente encima de la mesa, priorizar la temática con un acuerdo de alto nivel de la empresa al que se puede acudir para que alguien se lo recuerde al Jefe cuando se equivoca.

2.- Conseguir que la primera hoja del Programa de Prevención de riesgos laborales de la empresa en el que conste el compromiso prioritario de la empresa en la seguridad y salud de sus trabajadores en todo lugar y momento, sea suscrito con nombres y apellidos por la persona más influyente de la empresa que no tiene porqué ser el Gerente estresado que se equivoca u olvida con alguna frecuencia sino el Consejero Delegado, el Presidente del Consejo de Administración o el Ministro o Autoridad de turno al que se le consiguió la firma en una visita a la empresa.

Dos instrumentos con capacidad para hacer reaccionar al Jefe atolondrado que ciego por conseguir un objetivo intermedio, da una orden contraria a un objetivo principal. Hay que conseguir no obstante que en los referidos documentos programáticos no hayan ambiguedades y por lo tanto debe constar textualmente: "Los responsables de prevención de la empresa están obligados a advertir por escrito a sus superiores sobre los riesgos laborales que pueden derivarse de una orden que directa o indirectamente los genere, lo cual puede sustanciarse en un breve comunicado de RIESGO POTENCIAL con acuse de recibo en la Secretaría de quien dió la orden. De estos partes se dará copia a la secretaría del Comité de Seguridad y Salud laboral". Hay que advertir que no es fácil conseguir un redactado de estas características en tales documentos, pero hay que reconocer que, conseguirlo, es una medida preventiva de primerísimo nivel de eficacia.

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