Tarea motivadora. Cero accidentes.

Tarea motivadora. Cero accidentes.

Si la tarea te gusta, la probabilidad de que te accidentes es menor.
16 Febrero 2014

¿Existe la probabilidad de considerar que nuestras conductas seguras en una actividad determinada correlacionan directamente con lo gratificante que nos resulte la tarea?. Es decir, ¿somos más seguros cuando nos gusta lo que hacemos?

El conocido como principio de Premack considera, a grandes rasgos, dos cuestiones: (1) que ante una no restricción de actividades, la persona dedicará más tiempo a las que le resulten más motivadoras; (2) una actividad motivadora refuerza la ejecución de una respuesta menos preferible.

Un trabajador al que no le resulte gratificante la tarea que está realizando, muy probablemente estará pensando en acabarla cuanto antes, y si para conseguir este fin tiene que emitir conductas de riesgo, de nuevo, muy probablemente lo hará. Estadísticamente es posible plantear una hipótesis. Una persona, en un puesto de trabajo, ¿cuántos incidentes / accidentes ha sufrido?. (Todo ello entendido desde la perspectiva de que el puesto de trabajo reúne las condiciones óptimas de seguridad y salud laboral. Es decir, que es la conducta del trabajador la única variable interviniente en el proceso). Esta misma cuestión puede dar una posible respuesta a la eterna pregunta de por qué unas personas, en el mismo puesto de trabajo, sufren más accidentes que otras.

Si preguntásemos a la persona cómo de motivadora (no por comodidad sino por competencia) es la tarea que está realizando, y la comparamos con la tasa de accidentabilidad, tendríamos una aproximación a esta hipótesis. Las personas se inclinan más por realizar actividades que le resulten gratificantes y con ello “cuidar al detalle” cada una de las conductas emitidas, aunque esta emisión le resulte más costosa. Por tanto, una tarea motivadora refuerza la emisión de conductas seguras, aunque estas supongan un mayor esfuerzo.

Una posible explicación a la cuestión de por qué los trabajadores recién llegados a un puesto de trabajo inician conductas seguras durante un periodo tiempo (días, semanas, meses) para luego desvanecerse si no encuentran razones para mantenerlas, puede ser que la persona llega motivada, pero son las condiciones en las que trabaja las que terminan desmotivándole. No se cumplen las expectativas en la tarea. Es por ello que preguntar periódicamente sobre el interés que le suscita la tarea es un aspecto muy importante.

En mi opinión, no cabe duda que el puesto de trabajo tiene dos aspectos cruciales: las características de la tarea y las competencias del trabajador. Esta cuestión nos lleva a determinar lo importante que resulta la congruencia entre ambas. Un equipo de trabajo formado, por ejemplo, por diez personas para cubrir diez puestos de trabajo supone tener en cuenta un “encaje” de personas. ¿Tarea difícil?. No lo niego, pero desde luego si conseguimos un ajuste” persona – tarea” adecuado, tenemos la garantía de que este trabajador emitirá (en término probabilístico) más conductas seguras.

Evidentemente, no siempre es posible en un equipo de trabajo ya establecido conseguir este adaptación, por lo que de ser cierto este planteamiento, ¿Qué cuestión nos tienen que preocupar?. Sin duda, conseguir que la tarea que está realizando el trabajador sea, al menos, una tarea que no le desmotive.

Tenemos ante nosotros un viejo reto, conseguir cero accidentes. En ello el trabajador, independientemente de la responsabilidad que tenga en la organización es pieza principal. Si se siente a gusto en la organización, le satisface las tareas que realiza y le fomentan un desarrollo tanto profesional como personal, este trabajador iniciará y mantendrá conductas seguras y será abanderado de la prevención de los riesgos laborales.

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