La comunicación. Origen de conflicto.

La comunicación. Origen de conflicto.

“Jorge, ¿Qué te parece el trabajo que he hecho hoy?”. Jorge le responde: “hiciste un trabajo de mil demonios”. Ernesto no entendió el comentario favorable y se lo tomó como crítica a su trabajo....
2 Febrero 2014

La comunicación es lo que el receptor comprende, no lo que el emisor dice. De la importancia de esta premisa se ha hablado, escrito y leído mucho, sin embargo, ¿Sabemos ya comunicarnos adecuadamente?, ¿Le damos la importancia que merece?, ¿Conocemos las consecuencias de una comunicación ineficaz?

Se suele decir que la comunicación eficaz sigue un proceso de configuración. Esto es: (1) Desarrollo de la idea que queremos transmitir. (2) Convertir la idea en palabras. (3) Elegir el medio adecuado para transmitirla. (4) Saber cuando es el momento en el que el receptor estará más predispuesto a la escucha (5) Determinar como llegar al fondo, es decir, que la persona comprenda el mensaje. (6) Instar a un feedback del mensaje por parte del receptor. Aceptarlo o negarlo. (7) Hacer uso de la información transmitida. Desde luego la mejor manera de verificar una comunicación eficaz es comprobarlo a través de los hechos. (8)……

Puesto que el objetivo principal de la comunicación es hacernos entender por los demás, es evidente que tenemos que tener en cuenta sus necesidades y adaptarnos a las mismas. ¿Qué variables debemos considerar?. A mi juicio, entre otras, las siguientes.

Si dos personas no se ponen de acuerdo durante la comunicación es muy probable que sus posiciones se polaricen, es decir, se hagan más extremas. ¿Os ha pasado alguna vez que al finalizar una conversación vuestra postura inicial y la del receptor se han distanciado sobremanera?

Del mismo modo, si no encontramos un punto en común en un determinado espacio de tiempo, es muy probable que aparezcan razonamientos defensivos. La conversación empieza a “cargarse” y cada parte defiende su posición. Empieza a ser una “jaula de grillos”.

Otra cuestión a tener en cuenta es la llamada disonancia cognitiva. Cuando la información que nos transmiten (o transmitimos) choca con el sistema de valores propio o ajeno. Que decir de cómo acabará la conversación….

En muchas ocasiones pasamos por alto un aspecto que en mi opinión es vital, la distancia psicológica. Cuando nos comunicamos no sólo transmitimos palabras sino también emociones. Y por supuesto, generamos emociones en el otro. La empatía es imprescindible.

Como en el caso del enunciado, ¿damos por hecho que nuestras palabras se entienden a las mil maravillas? La semántica en lo que queremos transmitir es fundamental. Debemos hablar en el lenguaje del receptor, utilizando las palabras y expresiones que entienda perfectamente y no dé a malentendidos.

Cuando existe una diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos (incompatibilidad de palabras y gestos) surge una falta de credibilidad. No estamos dando la imagen que pretendemos. Todos sabemos que se tarda más en ganar credibilidad que en perderla.

Si queremos comunicar eficazmente, debemos saber escuchar activamente. Escuchar no sólo las palabras sino las emociones y los sentimientos que esconden dichas palabras. Y además, tal y como pedimos cuando somos nosotros los emisores, debemos enviar señales de interés por lo que nos están comunicando.

Y finalmente, el rumor como una consecuencia de la comunicación ineficaz. Cuando existe un interés y una ambigüedad ante una situación, surgen los malentendidos, y con ellos la ciencia de la “rumorología”.

En definitiva, si queremos comunicarnos adecuadamente debemos tener en cuenta la importancia del proceso comunicativo, que en muchas ocasiones tarda días en configurarse. A veces nos precipitamos al comunicar algo, no lo hemos “cocinado” lo suficiente, y el resultado es impredecible..…

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