RALPH J. SMEED : Cada país tiene los muertos en accidente que merece

RALPH J. SMEED : Cada país tiene los muertos en accidente que merece

De entre todos los analistas de accidentalidad laboral y vial, Smeed sigue siendo el más rotundo y dogmático."Cada territorio tiene la mortalidad de trabajo y de tráfico que sus habitantes están dispuestos a tolerar". Hay quien lo interpreta como que cada país tiene los muertos en accidente que merece. La "VisiónCero" requiere una convicencia ciudadana perfecta.
23 Diciembre 2015

La gran disyuntiva que se viene planteando entre los investigadores de las causas de la siniestralidad vial de un territorio está en si existen causas generales que hacen que una sociedad se accidente mucho o poco, más o menos, o si por el contrario, todo depende de cada persona individual y contra ello no existen teorías generales que puedan llegar a influir más que el propio comportamiento individual de cada conductor.

De entre los modelos macroscópicos de inseguridad vial, que estudian la evolución de la accidentalidad global en un país para explicarla y hacer predicciones, para entender el porqué de los incrementos o los descensos de la mortalidad, el criterio más bibliográficamente destacado ha sido el Ralph J. Smeed, británico, estudioso de la University Colege London y colaborador del prestigioso Transport and Road Research Laboratory (TRRL), quien llegó a relacionar el número de muertes en accidentes de tráfico de un país (F) con el parque de vehículos (V) y la población (P).

F = 0,0003 (V · P2)1/3

Se deduce que, al duplicarse la tasa de motorización de un país (el número de vehículos por persona), se produce un incremento de un 26% de la tasa de mortalidad por habitante y una disminución de un 37% de la tasa de mortalidad por vehículo.

De este intento de objetivar al máximo la mortalidad de tráfico en un algoritmo matemático, Smeed evolucionó en el tiempo a teorías más generalistas y subjetivas. Según Smeed, “el número de accidentes mortales de un país corresponde al número que el país está dispuesto a tolerar”. Esta teoría se ha extendido por todo el mundo entre los técnicos de seguridad vial, y se ha llegado a definir el modelo de Smeed como la facilidad natural de accidentarse de un pueblo si no se aplica ninguna medida paliativa. Es decir, en una sociedad de un elevado nivel educativo básico, el número de muertos es muy reducido y el usuario se accidenta poco porqué tiene un comportamiento cívico y convivencial. En un país de baja educación en general, el número de muertos es elevado, ya que los usuarios se accidentan mucho por prevalecer las conducciones personalistas y libertarias.

En los países más desarrollados, con un alto nivel de educación, donde los ratios de accidentalidad y lesividad relativos son bajos, cuesta más que las actuaciones de mejora de la seguridad vial den resultados espectaculares en las estadísticas de accidentes y víctimas, pero se consolida una tendencia firme de reducción. Por el contrario, en los países menos desarrollados, con un bajo nivel de educación y ratios de accidentalidad y lesividad relativos elevados, las actuaciones de mejora de la seguridad vial pueden dar resultados puntuales espectaculares, porqué hay un importante margen de respuesta, pero no es previsible que la mejora sea sólida, por la falta de una base educativa adecuada. La tendencia es sinusoidal y se pierden rápidamente los beneficios que se pueden producir con las medidas adoptadas.

Smeed recomienda que para prever o estimar el nivel de accidenalidad posible de un terrtorio basta con estar un par de días contemplado la relación humana entre los habitantes, su capacidad de entendimiento, de tolerancia y de comprensión. Incluso hay quien lo intuye por la frecuencia e intensidad de los claxons que se oyen de los conductores que circulan. 

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