ERROR Y MUERTE: Lo ví en vivo y en directo.

ERROR Y MUERTE: Lo ví en vivo y en directo.

Todos quienes conducimos vehículos o trabajamos hemos sido testimonios de algún accidente. La mayoría leves. Algunos con lesiones. Casi nadie ha visto un accidente mortal. Yo sí. Lo ví en la variante exterior de Valencia hace mucho tiempo. Y aprendí que una decisión banal pero errónea te puede costar el billete del viaje más largo… al más allá. Me ha quedado grabada la vivencia para siempre. Y la quiero compartir en el blog.
5 Septiembre 2018

Estábamos circulando en pleno verano por una autovía congestionada de tráfico. Dos calzadas de tres carriles cada una, separadas por una mediana terriza. No era colapso total pero había una importante retención que tenía parados a todos los vehículos del carril central y el carril derecho. Quedaba alternativamente espacio por el carril izquierdo que parecía la única salvación para poder moverse.

Yo estaba retenido en el carril central con tentaciones de pasar al carril izquierdo al que se iban incorporando tímidamente algunos de los usuarios de la congestión. En un momento dado ví que el hueco del carril izquierdo se agrandaba y que iban circulando por él vehículos afortunados que, al menos, podían moverse y notar la brisa de la ventanilla bajada que aliviaba el sofocante calor mediterráneo.

No era fácil pasar al carril izquierdo porque por él circulaban los que encontraron mayor fluidez y no estaban por la labor de dejar que su carril también se colapsara. En este intervalo de duda ví que se acercaba por el carril izquierdo un turismo a mucha velocidad. Su conductor debió pensar que era la forma de aprovechar la oportunidad para llegar antes a su destino y dejar atrás el colapso circulatorio. Pensé en parte que tenía suerte pero también pensé que corría demasiado.

Todo ocurrió en décimas de segundo. Un usuario de los parados en el carril central decidió incorporarse al carril izquierdo cuando estaba muy cerca el intrépido turismo que venía veloz. El alcance era inminente y el conductor que se acercaba lo quiso evitar metiéndose en la mediana terriza. Se levantó mucho polvo que nos tapó la visión a los atónitos conductores retenidos….. poco a poco el polvo se fue disipando y ante nuestro ojos pudimos ver el turismo veloz que había colisionado contra el murete de un colector de lluvia que no estaba protegido en mitad de la mediana…. No es fácil decidir qué hacer cuando ocurre un accidente de estas características en el que además se ve al conductor del vehículo inconsciente atrapado en el interior… máxime cuando muchos de los retenidos se lanzaron a socorrerle…. Opté por ir al poste SOS que recordé había a poca distancia antes y dar cuenta de lo sucedido para movilizar los medios de auxilio (policía, bomberos y emergencias médicas)…

La retención fue disipándose y al día siguiente pude constatar conmocionado en la prensa que el accidente había sido mortal. Pensé que el infortunado conductor tuvo la mala suerte de que no le víó acercarse el usuario que quiso incorporarse lentamente al carril izquierdo y que además en su maniobra de evitación del alcance, tuvo el infortunio de encontrar la arqueta contra la que perdió la vida al impactar.

Pero luego pensé que todo se hubiera podido evitar si no hubiera cometido el error de circular a alta velocidad por un carril libre que tenía el tráfico mayoritario retenido. Y pensé en que una decisión intrascendente como puede ser la de aprovechar un hueco para llegar antes o la de correr mucho para que no se atrevan a incorporar los vehículos del carril central, nunca pudo entrar en los cálculos del conductor fallecido que a los pocos instantes de haberlo decidido se le iba a terminar la vida.

Y ciertamente, detrás de muchos accidentes muy graves incluso mortales hay errores de exceso de confianza de quienes al final acaban sufriendo las peores consecuencias del siniestro. Viendo los tipos de accidente grave más frecuentes, sin duda la mayoría tienen puntos de partida u orígenes en un ERROR DE DECISIÓN que en su nacimiento puede parece banal, inocua o incluso intrascendente. Repasemos para convencernos:

 - El que decide adelantar en carretera viendo a lo lejos otro vehículo que se acerca en sentido contrario y piensa : ME DA TIEMPO.

 - El conductor que circula en zona urbana semaforizada y se le pone la fase ámbar cuando se halla a 10 o más metros del cruce y piensa acelerando: NO SALDRÁ NADIE.

 - El motorista que se entrecruza entre vehículos en zona urbana y decide hacer un slalom entre vehículos de cuatro ruedas en movimiento y piensa: YA ME VEN.

 - El peatón que decide pasar fuera del paso de peatones porque le queda muy lejos la zona señalizada y protegida que piensa: LLEGO ANTES.

 - El conductor que circulando con turismo o camión se acerca a un grupo de ciclistas por carretera y sigue a su ritmo pensando: NO SE PONDRÁN EN MI CARRIL.

 - El conductor que tras una cena copiosa en restaurante se dirige a su domicilio con una copa de mas y piensa: NO HABRÁ HOY CONTROLES DE ALCOHOLEMIA pensamiento que, a veces, combina con un inquieto zapato de plomo en su pié derecho que le dice TAMPOCO POR AQUÍ HAY RADARES.

 - El responsable de recursos humanos de una empresa que amonesta a un trabajador que llega tarde, y éste al día siguiente piensa: NO PUEDO LLEGAR TARDE.

Detrás de banalidades pueden esconderse riesgos que parecen de difícil ocurrencia…. Pero las estadísticas demuestran que están ahí… agazapados… esperando la fatal ocasión…    

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