ACCIDENTES EN MISIÓN DE PAZ: ¿Porqué muere tanto militar en accidente de tráfico?

ACCIDENTES EN MISIÓN DE PAZ: ¿Porqué muere tanto militar en accidente de tráfico?

La dureza del oficio de militar como la profesión de la guerra pone a quienes se dedican a ello en la cabecera de los oficios de máximo riesgo pues enfrente pueden haber otras personas con intención de matar. Pero ese riesgo tiene menos sentido cuando los militares se desplazan en misiones de paz. Y es inquietante que haya muertos, y bastantes de ellos en accidente de tráfico.
18 Julio 2018

Entristecen las noticias de que compatriotas que han decidido seguir la carrera militar y están en misión de paz en otros países fallezcan en accidentes de tráfico. Pero deben de preocuparnos porque lo que podría ser un hecho aislado o casi anecdótico, últimamente se viene presentando con excesiva frecuencia. Prácticamente un 15% de los militares españoles fallecidos en misión de paz en el extranjero han perdido su vida en accidente de circulación, un porcentaje que podría minusvalorarse si no fuera porque prácticamente el 50% de los 200 fallecidos entre 1987 y 2018 lo fueron por accidente aéreo (dos en avión militar de transporte y uno de helicóptero).

El ejército no es una entidad neófita en cuestiones de seguridad vial ni de circulación. Ni mucho menos. Hasta prácticamente 1960 se podía acceder al permiso de conducir de diferentes categorías (incluídos camiones) mientras se hacía el servicio militar y los examinadores eran mandos del ejército que exigían especialmente conocimientos mecánica y de física. Los permisos de conducir militares eran canjeables por los civiles sin realizar prueba alguna complementaria. Esta línea dejó de ser operativa cuando los mandos del Ministerio del Interior dejaron de ser militares en España por motivos históricos conocidos.

En la actualidad, con todos los conocimientos que se vienen aplicando en los centros de formación vial y con las exigencias en materia de seguridad vial que se deben demostrar a los examinadores en las pruebas de aptitud para la obtención del permiso de conducir, se ha avanzado muchísimo en garantizar esas mínimas condiciones de destreza, actitud y convivencia que son exigibles para dar la confianza a quienes circulan libremente sobre las vías públicas (cada vez mejor diseñadas) en los vehículos del mercado (cada vez más protegidos). Los colectivos de conductores de mayor riesgo como son los de los vehículos pesados y más aun los de mercancías peligrosas, deben de pasar obligatoriamente por una formación especializada que obligan las Directivas Europeas. ¿Y los militares en misión, no son pues un colectivo de riesgo vista su implicación en accidentes mortales de tráfico?.

A partir de estas reflexiones es cuando pueden evaluarse las causas peculiares de estos profesionales cuando están en misión, al objeto de que antes del viaje pudieran tener algunas sesiones de educación vial dirigida a advertir la existencia del problema y a analizar las causas como resultado de las reconstrucciones de los accidentes graves ya producidos.

La Ley 31/95 de 8 de Noviembre sobre Prevención de Riesgos Laborales en su artículo 3 apartado 2 (ámbito de aplicación) dice textualmente: "La presente Ley no será de aplicación en aquellas actividades cuyas particularidades lo impidan en el ámbito de las funciones públicas de a)Policía, seguridad y resguardo aduanero. b)Servicios operativos de protección civil y peritaje forense en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública. c)Fuerzas armadas y actividades militares de la Guardia Civil". Parece deducirse del apartado c tan generalista que los responsables de la seguridad laboral de los trabajadores militares en misión de paz no tienen obligación de evaluar los riesgos y programar actividades preventivas para evitar al máximo la producción de accidentes. Esta interpretación ha sido contestada a nivel europeo y han habido recomendaciones en sentido contrario. Hay que evaluar y evitar los riesgos de estos trabajadores. 

Lejos de dogmatizar en materia militar (nada más lejos del espíritu civil de quien esto escribe) anotamos alguna información que puede ser superficial pero pretende con modestia fijar la atención en aspectos que como mínimo pueden ser en algún momento o por alguna circunstancia generadores de riesgo a los conductores en misión de paz.

 - Una primera cuestión está en los escenarios donde se desarrollan las misiones, que aunque sean de paz, no dejan de ser territorios que han tenido problemas de entendimiento entre sus habitantes agravados con la presencia no siempre pacífica de soldados de otros países: Irak, Afganistán, Líbano, Bosnia, Kosovo,… han dejado vidas de militares españoles en sus carreteras. Unas redes viales que, no solo probablemente no reúnen las condiciones de las de nuestra península sino que su mantenimiento, de existir, y su estado de viabilidad podría estar muy lejos de ser el deseable para los usuarios que circulan.

 - Un segundo aspecto es que la estrategia militar no siempre aconseja que los vehículos de sus soldados circulen por los itinerarios previstos sino por variantes o atajos que se ajusten más a la evitación de su detección por parte de quienes no ven con agradecimiento la presencia de extranjeros en su hábitat.

 - También es importante comprobar que el tipo de vehículo que se viene accidentando no es precisamente de turismo ni camiones convencionales sino vehículos militares adaptados para las misiones que tienen encomendadas. Todo lo seguro que es un todo terreno, un tanque, un vehículo especial, un camión grúa, o cualquier otro vehículo concebido para soportar las vicisitudes de ayuda o apoyo a situaciones de emergencia, de premura o de asalto, tiene en inconveniente de la complejidad en el manejo de tales adaptaciones, que siempre precisan de práctica, ensayo y experiencia hasta generar los necesarios hábitos de seguridad.

 - Pero probablemente el mayor riesgo esté en el desconocimiento de la forma de conducir y de las normas de circulación del país en el que se presta la misión. En países con problemas de inseguridad militar, no parece que sean territorios propicios para ser exigentes en la conducción segura cuando han tenido tensiones muy superiores de bombardeos y de lucha abierta en aquellos o en otros momentos de su reciente historia.

Es muy posible que en este análisis superficial no hayamos dado en la diana de las prioridades a considerar para evitar que se amplíe esa lista de 30 militares españoles fallecidos en misión de paz. Pero siendo un dato de alerta, he considerado oportuno recogerlo en nuestro Blog que recordemos tiene el título genérico de “Cuando la prevención fracasa”. Y es un buen momento para expresar un emocionado recuerdo para estos 30 soldados y a sus familias con respeto y tristeza. Posiblemente su pudo hacer más por evitarlo. 

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